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Sin límite: Javier Milei empieza la guerra de lleno contra los "monstruos"

Marcelo Tinelli, Hugo Moyano y Jorge Fontevecchia s empresarios señalados por el presidente. Cambio de paradigma y tensión constante para gobernar. Los ejes de Santiago Caputo para dar las batallas.
No se pudió. Marcelo Tinelli, empresario de medios con sindicalistas, apoyando a Sergio Massa. Foto: MDZ.
"No se pudió". Marcelo Tinelli, empresario de medios con sindicalistas, apoyando a Sergio Massa. Foto: MDZ.

Fueron paradigma de impunidad, éxito y disrupción. Amasaron los primeros millones de dólares invirtiendo en la incipiente televisión de los noventa, brillaron y crearon contenido que paralizaron la Argentina durante tres décadas; hasta que llegó Javier Milei. Son empresarios, sindicalistas, hombres de negocios, los "monstruos" que conforman la lista del Gobierno que los tendrá en la mira por tiempo indeterminado. Marcelo Tinelli en crisis económica, los sindicalistas suspenden paros por falta de adhesión, el presidente descalifica a dueños de medios sin importarle. Un cambio de época que no logran digerir los "empresaurios" vigentes, pero que dan lugar al "nolavenismo" del que habla el Gobierno.

Javier Milei no come vidrio. No está loco, es estridente, grita, es cambiante, inestable, pero no loco. Elige oponentes que no lo saben, pero están derrotados antes de empezar cada batalla, sin importar la cantidad de episodios que lleve la novela. Le cuesta la divergencia, es autoritario muchas veces en el debate interno, bloquea de su whatsapp si no coincide o no le interesa debatir, pero es honesto intelectualmente y sabe que los "monstruos" tienen la batalla perdida en términos de opinión pública y por ende señalamiento de la sociedad y las redes, dos vectores por los que se rige cuando abre fuego. 

La CGT representa el tren fantasma, lo tiene medido el Gobierno y el último trackeo les confirma que la sociedad no se siente representada por las centrales obreras. Pocos argentinos, menos de un cuarto, creen que los líderes gremiales son honestos, menos de la mitad que los representan y el 10% que los paros tienen legitimidad. El desastre del sindicalismo en términos simbólicos alimentó el distanciamiento entre afiliados y delegados gremiales, seccionales, distritales y nacionales. El tifón de camionetas alemanas Audi en cada asado de la CGT es demasiado violento en un país donde la adolescencia, es decir, los hijos de los trabajadores, bajan de peso por falta de alimentación, pero "los gordos" son los sindicalistas. 

Dispersión. Precios en tiempos de Javier Milei.

Ese pánico llamado inflación en caída libre

Así entonces, el presidente avanzará contra el sindicalismo, los medios, los empresarios y cualquier crítica de cualquier sector una vez tenga certificado que su imagen o llegada a la sociedad es inferior a la presidencial. Dentro del Gobierno hay algo que pone paz: el peor tramo del ajuste está terminado, ahora vendrá el mes de menor inflación en casi dos años, después del número de marzo que rondará el 10%, vendrá abril que oscilaría entre el 7 y el 9 %, para lograr inflación de un dígito. El REM del Banco Central logró que de sus 37 representantes proyecten 12.4% para marzo, lo que sería la mitad de lo heredado nominalmente por Sergio Massa.

Si llega a ser el diez o menos, las metas serían más que auspiciosas para el plan económico del Gobierno en términos macroeconómicos, lo que pone sobre la mesa del debate del bolsillo cotidiano. El espeluznante presente de la clase media es violento: los deciles más bajos recibieron aportes muy por encima de la inflación de asistencia oficial para los mil días y Asignación por Hijo, pero las capas medias recortaron y cayó el consumo como nunca en diez años al compás de la liberación de precios de la salud privada, que se disparó 153% en cuatro meses, mientras los empresarios licúan salarios al 15% mensual.

Fin. Marcelo Tinelli y Alberto Fernández, juntos.

Tinturelli y compañía

"Tinturelli" es Jorge Fontevecchia, CEO de Perfil, diario que entró en crisis con la llegada de Javier Milei, después de haber cobrado entre enero y octubre de 2023 cerca de 1.200 millones de pesos de pauta publicitaria, un modelo que el nuevo Gobierno decidió cortar de cuajo, lo que generó quiebra y crisis en casi todos los medios de comunicación. Es otro "monstruo" el caso de los medios de comunicación, donde Javier Milei midió y la falta de credibilidad de los medios tradicionales en detrimento de las redes sociales es apabullante. Los líderes de opinión son desconocidos o tienen una imagen negativa en las franjas donde el votante de Milei arrasó en las urnas, por lo que el temor a enfrentar a los medios es nulo.

Es eso lo que le permite insultar o calificar de "ensobrado" a periodistas que son críticos de sus medidas de Gobierno. Una muestra clara es la tribuna kirchnerista: la suma de El Destape y el Grupo Indalo en 2023 fue de casi 3.500.000.000 pesos, ambas empresas dependieron del Estado para su sobrevida en otros momentos. El empresario Roberto Navarro, dueño del Destape, también logró contratos multimillonarios con la provincia de Buenos Aires y el gobierno de la Ciudad, en manos en ese entonces de Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta respectivamente. No habrá pauta y el perjuicio económico en las empresas de medios que dependían del gobierno kirchnerista es sensible en despidos y precarización salarial.

Marcelo Tinelli también tuvo mejores años. Se publicaron deudas con el Banco Central por más de 300 millones de pesos y casi cincuenta cheques rebotados en distintas entidades bancarias. El empresario militó como muchos la campaña de Sergio Massa y ahora no logra cumplir las metas salariales mínimas. Otro leading case del debate eterno: si un medio quiebra cuando se le saca la pauta, no era un medio de comunicación, era una herramienta de propaganda partidaria.

Unidos. Daniel Scioli, Cristina Kirchner y Hugo Moyano.

La herencia de "Don Hugo"

Enhebra entonces Javier Milei una costura que envuelve los líderes gremiales y políticos por igual, incluso a veces algunos periodistas con sobradas razones. Plantea el presidente que los sindicalistas con la máxima expresión de la decadencia, multimillonarios en dólares, con campos comprados en efectivo y cría de caballos de la nobleza de Holanda, algo que ningún trabajador de la Argentina podría lograr si lo sueña. Es ahí donde sube la apuesta, y no cederá frente a los reclamos de Camioneros o la UTA ambos lideradas con dirigentes denunciados por corrupción, entre otros muchos delitos. 

En Camioneros el desconcierto es total. El desayuno de Hugo Moyano con dos de sus hijos, Facundo y Jerónimo es una foto que inspira un cambio de época. Ambos hijos son esencialmente más evolucionados que Pablo, líder de los camiones apodado el "salvaje" por motivos conocidos que amarran anécdotas de maridaje y horario amplio. Jorge Monastersky le dejó en claro en enero que no podría incitar a la violencia, por ejemplo, al sugerir que se puede tirar al ministro de Economía, Luis Caputo, al Riachuelo. Para peor, la televisión exhibió la casa por la que pagaría cinco mil dólares mensuales de alquiler, algo que deja a la famiglia camionera lejos del discurso combativo y el hambre. Es apenas el 1% de lo que se sabe del patrimonio del clan Moyano.

El "Círculo Rojo" también está en la mira, son los "empresaurios" que condenó Javier Milei en su campaña, a pesar de un discurso pro empresa que debería ser música para los oídos para los hombres de negocios. La acusación de prebenda y coimas por parte del presidente a los distintos sectores productivos es parte del resultado de estudios de opinión pública que se hacen bajo la mirada atenta de Santiago Caputo, hombre fuerte de la comunicación y otras aristas menos conocidas del Gobierno.