Cornejo, el gobernador que está confiado mientras junta votos para Milei
A esta altura de los acontecimientos es bastante peculiar la forma en que Alfredo Cornejo está metido hasta el cuello en esta negociación política por la Ley Bases, que es decisiva para que la administración de Javier Milei pueda asegurarse cierto nivel de gobernabilidad. Pero que también es clave, para que el mendocino pueda garantizarse algún margen de maniobra y sostener así a su propio gobierno en medio de la crisis.
Después de semanas de idas y vueltas y de mensajes cruzados con la Casa Rosada en torno al debate por la Ley, Cornejo salió de la reunión de gobernadores con funcionarios nacionales del jueves pasado con muy poco en la mano de lo que había ido a buscar y con menos definiciones concretas aún de varios de los temas que los mandatarios dialoguistas querían plantearles tanto al jefe de Gabinete, Nicolas Posse, como al ministro del Interior, Guillermo Francos.
Sin embargo el gobernador quedó conforme tras el encuentro. ¿Cómo es esto? Cornejo se volvió a Mendoza con la convicción de que Milei está tratado efectivamente de que la Ley Bases salga y que se despeja así la incertidumbre generada por el juego plantado por el propio presidente de que está dispuesto a gobernar salteando al Congreso y a apelar todo el tiempo, como único camino político a recorrer, con su discurso en contra de la casta.
Ante la magnitud de la crisis y de los recortes de fondos coparticipables a las provincias que Mendoza sufrió por casi $69 mil millones en lo que va del año, esa conformidad de Cornejo después de escuchar a Posse y compañía suena a poco y nada. Pero podría hacerse entendible, si se analizan al menos cuatro o cinco aspectos clave que pueden ayudar a entender, a esta altura, el por qué de tanto respaldo desde acá a un presidente que maltrató y bastante a uno de los gobernadores más dispuestos a apoyarlo.
En primer lugar algo que ya está claro. En una provincia en la que Javier Milei ganó con más del 70% de los votos y en la que, a pesar de la ajuste, sostiene hoy niveles de aprobación por más del 50%, no hay forma de que el gobernador (para quien además las encuestas son todo) se pare en la vereda de enfrente de la que está hoy la sociedad que él conduce.
Pero este oportunismo tiene su sustento, asimismo. Cornejo está convencido de que Milei está aplicando medidas que él mismo hubiera implementado. El manejo del déficit fiscal, por caso, es algo que al mendocino lo maravilla.
Sin embargo, en medio de la crisis que ya está instalada, surgieron todas las dudas que ahora el devenir consensuado de este proyecto del gobierno nacional pareciera despejar. La Ley Bases, para el mandatario mendocino, es lo que en el fondo necesita el plan económico de Milei para poder dar esas señales de gobernabilidad que precisa como el aire. Y, sobre todo, para poder salir adelante y superar el esquema actual en donde lo único que se aplicó fue un ajuste muy fuerte. “Con ajuste fiscal y déficit cero solo la economía no va a crecer”, fue una de las acotaciones de Cornejo en la reunión del jueves.
Todos aventuraban que los meses clave para empezar a medir el descontento social en mayor profundidad eran marzo y abril. No pasó, pero la temporada de invierno que se avecina podría ser ahora sí la fecha límite. Esa es la preocupación que ronda por los pasillos de la Casa de Gobierno mendocina en donde saben del impacto que está causando en la clase media (y en el comercio sobre todo) el aumento descomunal que está llegando en las facturas de luz, por ejemplo. Ya es desesperante, asimismo, el desplome de la recaudación de impuestos como consecuencia de la caída de la actividad económica y, también, por la decisión oficial de reducir alícuotas y de establecer topes para los aumentos de los patrimoniales. Así, la merma fue del 14,5% en el primer trimestre con caídas del 7% en Ingresos Brutos, del 26% en el Inmobiliario, del 17 % en el Impuesto Automotor y del 31% en el Impuesto a los Sellos.
El despegue de la economía es la llave del éxito para el presidente. Y allí ató su suerte también Cornejo, oteando el horizonte que observa para junio o julio como problemático. Mientras tanto, relojea los sondeos que le marcan el clima social en la provincia que marcan, no de manera muy distinta a lo que sucede a nivel país, que el presidente aún conserva un importante nivel de respaldo. Hay angustia, pero no bronca contra Milei. Y eso, en definitiva, es lo que le está permitiendo arremeter con todo al presidente por ahora.
Una muestra realizada en el Gran Mendoza durante los primeros días de abril detectó otro logro del libertario: la gente le tiene paciencia. La consultora Demokratía hizo esta consulta tan particular en su último estudio de opinión pública: “Cuánto tiempo más puede esperar para que el presidente mejore su situación económica”. Solo un 20,3% respondió que ya “se acabó la paciencia”, pero el resto todavía le extiende su cheque en blanco. Un 14,5 dijo que puede esperar tres meses para ver resultados, un 20,8 que está dispuesto a darle seis meses y un 32,8 le extendió el crédito al presidente por nueve meses. Muchos más optimistas con la realidad, un 11,5 por ciento de los mendocinos del oasis Norte contestaron que Milei “ya está solucionando” los problemas económicos.
Con estos y otros números en la mano, Cornejo continúa con su trabajo político de sumar votos para que la Casa Rosada tenga su ley en el Congreso. Y a decir verdad, por otro lado no le está poniendo mucha energía a la otra pata de la negociación que está abarcada por el Pacto Fiscal.
Para Mendoza el umbral de Ganancias no es un asunto vital en esta discusión. La provincia, en promedio, tiene salarios bajos y no se enfrenta aquí al problema que sí tienen otros mandatarios (Córdoba, Santa Fe y los patagónicos) que pagarán el costo político de tener que votar esa suba de impuestos que afectará a los bolsillos de muchísima gente en sus provincias. Lo mismo que otra pelea que están dando cinco de los diez de Juntos por el Cambio por el hachazo del ministerio de Economía a los fondos para las Cajas de Jubilaciones. Cornejo acá mira una pelea que no es la de él, aunque la acompaña. Posse y Francos sostuvieron que había sido un error frenar los aportes nacionales para las cajas provinciales y se comprometieron a que lo corregirán en lo inmediato.
Tampoco prosperó la idea que llevaban desde acá, para que se coparticiparan tanto el impuesto PAIS como el de las transferencias a los combustibles. El argumento para dar ese no, tuvo mucho de voluntarismo: Francos dijo que el país va a crecer, que se va a producir un repunte en la economía y que ahí sí, ahí sí se evaluarán tanto eliminar impuestos como discutir su distribución.
No se los plantearon de manera directa, pero a su vez los funcionarios nacionales dejaron entrever la necesidad de que cada uno de los mandatarios de Juntos por el Cambio le digan al gobierno la cantidad de legisladores que estarían dispuestos a levantar la mano en Diputados la "Bases". El mendocino sacó rápido sus cálculos: Rodrigo de Loredo podría sumar al menos 25 de los 34 legisladores que conforman el bloque de la UCR y Cornejo en particular garantizará siete u ocho de ese grupo que lo siguen en otras provincias. De riñón propio aporta dos, Lisandro Nieri y Pamela Verasay, aunque no puede dar por seguro qué hará Julio Cobos. En el Senado, Milei podría contar con al menos 10 de los 13 votos radicales.
¿Para qué tanto poroteo nacional que se extiende además hasta el bloque de Unión por la Patria? Porque, otra vez sin que se los dijeran frontalmente, a los gobernadores les quedó flotando la sensación de que, si la Casa Rosada no se asegura los votos para aprobar su Ley, esta no será presentada en el Congreso para evitar un nuevo fracaso político. Si esto llegara a ocurrir, nadie puede aventurar el futuro.


