Nuevo guiño a Estados Unidos: Javier Milei recibió al imponente buque Cutter James
El presidente Javier Milei y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, recibieron el buque Cutter James, de la Guardia Costera de Estados Unidos (USCG, sigla inglesa) que arribó a las 18 al puerto metropolitano.
Se trata de un nuevo gesto personal del mandatario en el plano de la Seguridad y la Defensa con Estados Unidos que se suma a aquella sorpresiva reunión en Ushuaia con la generala Laura Richardson, titular del Comando sur.
El Cutter James viene con misiones múltiples en el océano Atlántico, entre ellas la de establecer vínculos de asociación entre la USCG con distintas naciones anfitrionas del hemisferio sur. Se trata de promover operaciones combinadas para luchar contra actividades ilícitas en alta mar.
Es una preocupación la denominada pesca ilegal no declarada y no regulada (INDNR), pero como ocurre en aguas internacionales adyacentes a la milla 200 no hay instrumento jurídico para impedirlo, aunque la comunidad internacional busca soluciones de consenso.
La llave está en poder “iniciar estudios sobre el estado de la biomasa”, según anticipó Luis Petri a comienzos de su gestión y alertar del impacto depredatorio con datos científicos para luego poder ejercer algún tipo de monitoreo de la actividad en alta mar.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, más conocida como FAO, es la impulsora de iniciativas destinadas al control de la pesca INDNR “porque perjudica la seguridad alimentaria global y la conservación de las pesquerías”, según definiciones de la FAO.
El USCGC James (WMSL-754) es el quinto guardacostas clase Legend de la Guardia Costera estadounidense y sólo podrá efectuar actividades protocolares porque no hay marco legal vigente que autorice ejercitaciones con buques de la Prefectura Naval Argentina.
La embajada de Estados Unidos en Buenos Aires dio a conocer un comunicado y dice: “Esta visita marca un momento significativo en la continua colaboración entre Estados Unidos y Argentina, orientada a mejorar la seguridad marítima y combatir actividades ilícitas en el mar. Durante esta visita, la tripulación también realizará ejercicios conjuntos con sus contrapartes argentinas, enfatizando el espíritu de cooperación de esta misión”.
La única posibilidad de realizar algún tipo de contacto operativo será en aguas internacionales, donde el navío estadounidense no requiere de permiso del Congreso de la Nación en tanto del lado argentino se puede aprovechar en simultáneo la tarea de vigilancia que efectúa por estos días el guardacostas “Prefecto Derbes”.
La intención de operar con la Prefectura viene desde 2020. El objetivo anunciado fue la realización de maniobras con el propósito de “construir asociaciones regionales de seguridad marítima y contrarrestar la pesca ilegal, no declarada y no regulada en el Atlántico Sur” tal como se definió en la misión del “operativo Cruz del Sur” que iba a protagonizar el patrullero USCG Stone junto a navíos de la Prefectura y no fue autorizada por la gestión de Alberto Fernández.
No es un secreto que la mira está apuntada a los cientos de pesqueros y reefers (frigoríficos) asiáticos, más claro la presencia china en caladeros del Atlántico sur. El secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken; el director de la CIA, William Burns; la jefa del Comando Sur, Laura Richardson; y el embajador Marc Stanley, mantuvieron reuniones con funcionarios nacionales desde principio de año y cuestionaron las actividades de China en la región.
Un hecho reciente agregó pólvora al escenario geopolítico de la pesca en el Atlántico sur con impacto en Chile, Uruguay y el Reino Unido . El guardacostas “Prefecto Derbes” interceptó el 19 de abril pasado el remolcador Beagle de bandera chilena en tareas de remolque al pesquero taiwanés Am Fong 136, provenientes de aguas aledañas a las Islas Malvinas.
Navegaban sin permiso de la autoridad marítima. La interceptación realizada por el “Prefecto Derbes” se fundamentó en el decreto 256/10 y la Ordenanza 01-10 de la Prefectura Naval, que exige autorización previa para navíos que transitan entre puertos en el territorio continental argentino y las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, o que transportan mercaderías entre estos destinos.
Más allá de las infracciones a la regulación marítima (decreto 256/10 y a la Ordenanza 1/10 de la Prefectura) el asunto puso otra vez en el tapete las acciones a tomar por la Cancillería y en particular la Secretaría de Malvinas, Antártida, Atlántico sur y Políticas Oceánicas.