Seguridad y espacio público

Tolerancia cero: Jorge Macri va a "limpiar" las calles y apuntan a los intendentes

El jefe de Gobierno busca reforzar el espacio público y enviar de vuelta a personas del Conurbano que vienen a pasar la semana a Capital Federal. Waldo Wolff contra el piquete y la "pesada herencia"

Pedro Paulin
Pedro Paulin viernes, 12 de abril de 2024 · 20:10 hs
Tolerancia cero: Jorge Macri va a "limpiar" las calles y apuntan a los intendentes
Tolerancia Cero. Jorge Macri, refuerzo de la Policía y el fin de los homeless. Foto: Telam

Jorge Macri tiene un desafío grande: haga lo que haga, si Javier Milei ajusta y Axel Kicillof rebalsa, la Ciudad va a pagar los platos rotos inexorablemente. Las quejas de los porteños tienen asidero: a medida que los intendentes del Conurbano ven sus trenes salir llenos de personas hacia la gran ciudad, las calles de la Capital Federal se llenan, se ensucian, huelen mal y se tornan inseguras.

Decidió entonces Jorge Macri que se acabó el "hotel porteño", donde hay salud y educación pública con alta participación bonaerense o extranjera y baja porcentualmente porteña. El jefe de Gobierno va a mandar de vuelta a sus municipios a los que viven en las calles porteñas, donde se gestan robos y situaciones de violencia. Es parte de una decisión política con un potencial costo o riesgo que, dicen los que lo visitaron al jefe de Gobierno, está dispuesto a tomar: limpiar calles, deportar, detener, interrogar y expulsar.

La conclusión llegó a finales de enero: todas las semanas llegan a dormir en las calles porteñas miles de personas que no viven en la Capital Federal, pero que saben que es el lugar más seguro para evitar ser robado, violado, atacado mientras descansan. Son marginales sin techo que vienen de Buenos Aires, expulsados por la pobreza alta y estructural que abrazan los bonaerenses hace décadas, pero que se profundizó con el gran ajuste nacional y sus repercusiones a escala en distintos lugares. Las quejas de los porteños tienen lugar: la ciudad se ensució más, se pobló más, se colapsó más y se tornó menos higiénica. Se terminó. 

Hubo una noche que se terminó de entender todo el contexto: Jorge Macri y su ministro de Seguridad, Waldo Wolff encabezaron el despeje de los homeless que vivían en aeroparque. Al interrogarlos, se encontraron con que casi todos los veinte vivían en Buenos Aires. La situación se empezó a repetir en cada detención, en cada secuestro de arma blanca, en cada carrito extraído a los linyeras que pululan por las calles porteñas buscando una limosna, un alimento, tocando los timbres hasta el hartazgo de los votantes capitalinos. "Tiene ropa para dar", se transformó en el mantra de cada edificio, y ante el interrogatorio de domicilio por parte de la Policía de la Ciudad, en su inmensa mayoría responden con La Matanza, Florencio Varela, San Martín, pero casi nadie Capital Federal. 

Renovación. La policía de la Ciudad, asunción de nuevos cadetes.

El mayor aportante de personas en situación de calle está estudiado, primero lidera Fernando Espinoza, hombre fuerte de La Matanza, ese populoso distrito que tuvo desde el 10 de diciembre de 1989 hasta hoy, gobiernos peronistas. Los partidos de General San Martín y Avellaneda, también grandes partícipes de la lista. Javier Milei ajusta, la Ciudad recibe. 

Para mejor, el ministerio de Seguridad de la Ciudad pidió investigar repercusiones del accionar de la policía porteña: seis de diez consultados creen que estuvo perfecto y exigen que se ordenen las calles, el secuestro de armas blancas creció un 657% comparando primer trimestre de 2023 con 2024, los números aterran y exhiben un mediocre accionar pasado en la gestión de Horacio Rodríguez Larreta. La conclusión del periodo anterior son contundentes: 15 de 100 creen que la gestión de la Policía de la Ciudad con Rodríguez Larreta fue mejor que la actual. Son números arrojados por la consultora Demos.

Las calles de Capital Federal exhiben la inercia de la campaña presidencial del ex jefe de Gobierno. Cuando comenzó el raid nacional de Rodríguez Larreta, la Ciudad empezó a mostrar la falta de gestión y hoy todavía hay consecuencias visibles. Llegó el momento y Jorge Macri tomó la decisión de pagar el costo político si es que lo genera a futuro, de dar por terminado la presencia de millares de personas sin domicilio porteño viviendo en las calles. 

Seguridad. Waldo Wolff al mando de las calles porteñas.

Los motivos los explicó en privado a distintos empresarios que lo vieron desde que asumió, y la respuesta fue clara: "No me interesa quedar bien, los barones del Conurbano se van a tener que hacer cargo de la gente de su municipio, esto no es un hotel", dijo lacónico. Esto implica que a partir de ahora, autoridades de Seguridad enviarán con o sin pertenencias a los ciudadanos que estén viviendo en las calles sin un motivo puntual, más allá de los centro de recepción que tiene hoy la Ciudad para contener indigentes y personas en situación de calle. Un dato que alarma: según los números internos del gobierno, siete de diez personas en situación de calle tienen problemas de salud mental, lo que encima los pone al margen de la prisión dependiendo del delito que cometan.

Tres datos que le dibujan una sonrisa, raro en él, al ministro de Seguridad: aumentaron las detenciones 22%, bajaron los robos con armas un 18% y los homicidios un 8%. Esto es el contexto casi como punto de partida para "recuperar el espacio público", tal como quiere Jorge Macri en el mediano plazo. Sabe el jefe de Gobierno que las elecciones de medio término sirven para recordarle lo incumplido a los ganadores del año anterior, por lo que las urnas porteñas castigarán al oficialismo si las calles se ven sucias u olorosas noventa días antes de votar. 

 

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