Para evitar un paro general

Reforma o caos: la CGT va a Casa Rosada sin Moyano, que está solo y en pie de guerra

La CGT va sin Pablo Moyano antes de la reunión del Consejo Directivo. El rol de Guillermo Francos y Martin Menem. Reforma laboral sí o sí pero con cambios y la presencia de Pablo Cordero.

Pedro Paulin
Pedro Paulin miércoles, 10 de abril de 2024 · 10:50 hs
Reforma o caos: la CGT va a Casa Rosada sin Moyano, que está solo y en pie de guerra
Socios. Luis Barrionuevo y Hugo Moyano. Foto: NA

El día D no es hoy, es el jueves, pero la Casa Rosada abrirá hoy 15.50 las puertas para que los sindicalistas dispuestos a aceptar una reforma laboral que sostenga requerimientos mínimos para presentarlos mañana en el Consejo Directivo y dar por borrado el bosquejo de paro general que fogonean parte del clan Moyano. Hoy será la antesala de una serie de reuniones entre el Gobierno y los gremialistas que buscan adhesiones para salir a la calle pero sin pagar el costo político, tal como sucedió la otra vez, según los estudios que hizo después Casa Rosada

Guillermo Francos había hablado más de dos veces en diez días con los sindicalistas no tan duros de la CGT, devenidos en dialoguistas desde el desembarco liberal de diciembre. El ministro del Interior ya sabía que Pablo Moyano no iba a ir a la Casa Rosada, su necedad es total, y la razón lo asiste. Lo único que exige el hijo del camionero más famoso de la historia gremial es plata, algo que este Gobierno nunca le va a dar en las cantidades solicitados. Martín Menem no lo suele comentar, pero se reunió con dirigentes sindicales y sus conclusiones fueron positivas.

Coordinador. Guillermo Francos en el acto de Malvinas con Karina Milei.

Héctor Daer de Sanidad, Gerardo Martínez de la Uocra, Carlos Acuña de los estacioneros, Jorge Sola de los seguros, algunos de los presentes a la cita, están dentro de la lista de los que sí la ven, a ojos oficiales. Otra silla será para Julio Cordero, secretario de Trabajo que viene bordando una costura de contención para los rebeldes, pero siempre dentro del esquema de trabajo que exige Javier Milei: paritarias por debajo del aumento de costo de vida. Es una premisa básica que no supo digerir Omar Yasin, por lo que debió irse entre otros motivos. 

EL Consejo Directivo le dará forma a la marcha del 1 de mayo, Día del Trabajador, donde el contenido del discurso no está listo, pero será combativo en distintos pasajes. La caída del empleo no es nueva, se sostiene desde hace casi once años, pero es hoy el momento de menos creación y la quita de planes y subsidios echó nafta al presente. El Gobierno hará lo posible para entender y seguir permitiendo que la familia Moyano quede sola.

Sin chistar. Tiempos de Hugo Moyano firmando paritarias por debajo del costo de vida con Néstor y Cristina Kirchner.

Pablo Moyano maneja pocas variables: o se homologa la paritaria de 45% o el país quedará paralizado en un paro de dimensiones históricas. El Gobierno sabe algunas cosas: los paros de dimensiones históricas no existen más, el apellido Moyano ostenta el récord de sostener durante quince años la peor imagen negativa de la Argentina, y la inflación está bajando sin pausa según el desacople semanal del índice de costo de vida, por lo que las negociaciones serán duras y en ningún lugar se permitirá un aumento por encima del 15% de febrero y 9% de marzo.

Moyano juega un equilibrio complejo y desafiante: los dos triunviros irán en su nombre, hablarán en nombre de la CGT, pero él no estará presente. El sindicalismo argentino logró resolver casi siempre las traiciones y desengaños de dos maneras: ruptura o sangre. Lo sabe Luis Barrionuevo que fundó en 2008 la CGT Celeste y Blanca para enfrentar a Hugo Moyano, quien firmaba paritarias a medida de Néstor Kichner sin opinar. Las divergencias más profundas se resolvieron con muerte, como la del hermano de José Viviani de los taxistas, o el tesorero de Rosario, Abel Beroiz, que creció tanto en el mundo de Hugo Moyano que llegó a ser su tesorero: seis meses más tarde le vaciaron un cargador y le dejaron. su foto en el pecho para despejar dudas, era 2007.

Camaleón. Luis Barrionuevo, pasó de apoyar a combatir a Javier Milei en una semana antes de las elecciones.

Pablo no es Hugo, Luis está grande, y la renovación no es virtud sindical, son los mismos que con las mismas costumbres vuelven a sentarse en la mesa de la Casa Rosada. ¿Está exento Pablo Moyano de ser reemplazado, desplazado o de no enterarse lo que se negocie esta tarde en la Casa de Gobierno? Nadie puede asegurar que esta CGT, débil y sin legitimidad de ejercicio según la poca afinidad con la opinión pública, no se vuelva a partir si el Gobierno ofrece cobijo en tiempos de frío a un sector, y aísla la furia del salvaje Pablo Moyano para dejarlo en el ostracismo de los que no dialogan con un gobierno rígido y determinado.

El que lo entendió rápido fue el encargado, Victor Santamaría, que encabeza entre muchas actividades el gremio SUTERH que vio homologarse un 10% y un 4% respectivamente para los dos meses de marzo y abril, al compás de la baja que viene mostrando el Gobierno. Santamaría suele ser acomodaticio y evita los roces en medio de un clima de tensión: su grupo periodístico, OKTUBRE, cobró millones de dólares durante la gestión de Alberto Fernández en concepto de pauta publicitaria y no precisa añadir un conflicto más. Hay quienes le avisaron que los 400 despidos en la Clínica Virreyes son el preludio de lo que viene si no baja el perfil y logra evitar investigaciones que lo puedan incomodar.

El Gobierno entiende con razón que la imagen del mundo gremial es combustible esencial para dar la batalla sin pausa contra los popes de las centrales obreras. Las denuncias entre ellos incluyen amedrentamiento, homicidios, corrupción, bloqueos y narcotráfico, entre muchas otras. Es parte de los "monstruos" que el Gobierno va a seguir batallando hasta que algún estudio confiable les demuestre que su imagen está por encima de la presidencial. Otro round que recién comienza.

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