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Javier Milei abre un frente clave de rosca post Pascua y vuelve el "wait and see"

La ley ómnibus vuelve al ruedo y se esperan algunas modificaciones para que pase el nuevo impuesto a las Ganancias. El mensaje que transmiten las empresas al ver las reformas.

Arranca abril y se pone en marcha la cuenta regresiva de cara al 25 de mayo, fecha que fijó Javier Milei para la firma del Pacto de Mayo. Un mes y medio donde el futuro del gobierno puede dar pasos sólidos o sufrir traspiés determinantes.

Esta semana, si se mantiene el cronograma fijado en la cima del poder, se concretará el envío de la nueva ley ómnibus al Congreso. Y junto a ella el paquete fiscal que se viene negociando con los gobernadores. Probablemente sea después del jueves, cuando en Casa Rosada reciban a los mandatarios de Juntos por el Cambio (entidad que hoy solo existe para nuclear a los líderes provinciales).

Milei estaría aceptando sumar la reforma laboral a la ley, a pedido del bloque PRO, pero con aval también del radicalismo y de Hacemos Coalición Federal. Hasta hace unas semanas en el gobierno se oponían a mandar ese paquete al Congreso, argumentando que el mega DNU era válido y que tenía que resolver la Justicia. Tras el rechazo en el Senado y los ruidos que se generaron con la Corte Suprema por los nombramientos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, la decisión cambió. Mejor evitar que la suerte de la reforma laboral quede librada a la decisión de los cortesanos.

Para que pase el paquete laboral será clave el rol de los gobernadores de partidos provinciales: Salta (Gustavo Sáenz), Río Negro (Alberto Weretilneck), Neuquén (Rolo Figueroa), Santa Cruz (Claudio Vidal) y Misiones (Hugo Passalacqua). El problema para Milei es que también ellos serán claves para el paquete fiscal. Y tres de ellos, los patagónicos, son los que rechazan la vuelta del impuesto a las Ganancias a los trabajadores.

El proyecto definitivo, según las conversaciones que se vienen teniendo, incluiría indexación por inflación (para evitar que rápidamente más trabajadores sean alcanzados por el gravamen) y exenciones para compensar asimetrías regionales (probablemente un centro para los patagónicos y frenar el rechazo).

Por ahora a los del norte el Ejecutivo les reconoció el reclamo de obras públicas paralizadas y se comprometió a dar luz verde para que las más avanzadas y prioritarias se terminen. Sin embargo, poco tiempo después el gobierno tomó otra decisión que podría alterar todo lo que viene negociando: le cortó los giros de Anses a las cajas previsionales de 13 provincias, algo que había acordado el gobierno de Mauricio Macri para evitar reclamos judiciales (que la Corte Suprema había avalado en casos particulares). Ayer, el gobierno salió a aclarar que lo que está haciendo es una auditoría y que cuando se culmine se abonará lo que corresponda. La tensión permanente parece ser el estado natural del gobierno de Milei.

"Wait and see"

Mientras tanto, diversos actores seguirán de cerca los acontecimientos del próximo mes y medio. Algunos porque pueden sentirse afectados directamente, como los sindicalistas con la reforma laboral, y otros para tomar decisiones a futuro.

En este segundo bloque están grupos empresariales y fondos de inversión que miran con atención los pasos que da Milei. También el FMI. La mayoría lo sigue con mucha expectativa, algo lógico cuando el planteo del libertario es música para los oídos de los empresarios. Nadie mejor para los capitalistas que un defensor a ultranza del capitalismo y el libre mercado.

El problema no es Milei, sino la Argentina. Si fuese por el presidente ya estarían todos invirtiendo, pero conociendo el pasado reciente todavía quieren esperar para saber cuánta estabilidad a futuro tendrán los cambios. “Están en modo wait and see”, resumen desde una de las cámaras empresariales más importantes del país. Es que la potencialidad a futuro la ven, sobre todo en temas como energía, minería y agricultura.

Guillermo Francos se reunió esta semana c los gobernadores y la gran mayoría es de rechazo del ges de la. marea.

Firmas nacionales y extranjeras mantienen reuniones con economistas y consultores, donde piden informes, pronósticos, encuestas y dejan una conclusión: quieren un triunfo político de Milei. Esto lo saben también dirigentes de la oposición, muchos de los cuales dicen querer ayudar al gobierno pero, al mismo tiempo, no quieren dejarse pasar por arriba. 

El futuro mediato del país se juega, de alguna manera, en esa extorsión mutua entre oficialistas y opositores. El rechazo a la ley ómnibus por parte de la oposición sería una medida que podría tener un impacto negativo determinante para el gobierno de Milei pero, sobre todo, para el país. Y al mismo tiempo, el presidente no se puede dar el lujo de victimizarse de nuevo y responsabilizar a la casta por no acompañar el cambio. El 2025 está muy lejos todavía como para continuar en soledad.

Inflación de pobreza

En este marco, hay dos datos que son seguidos de cerca con especial atención. El de la inflación y la pobreza. Con marzo ya cerrado, la mayoría de las consultoras concluyen que el mes terminará con una suba de precios inferior a la de febrero (13,2%). Un dato para celebrar por el gobierno, que inicialmente preveía un marzo con la inflación volviendo a repuntar.

No obstante, hay señales de alarma que el gobierno no puede desatender. La postergación de subas de tarifas de gas, por ejemplo, explican en parte la baja. La otra explicación es la fuerte recesión y caída del consumo. Las dos primeras semanas habían empezado con el rubro alimentos y bebidas recalentado, pero en la segunda mitad del mes se plancharon, incluso a niveles semanales no detectados desde octubre del año pasado, según la consultora LCG.

Es que la reactivación económica es el otro “wait and see” para el gobierno. Aunque no tenga acompañamiento político, la administración Milei debería lograr, al menos, que la inflación se planche y la actividad económica empiece a levantar. Si es en forma de “V”, mejor todavía.

El 41,7% de los argentinos era pobre hacia fin de año . Hacia febrero podría estar arriba de 46%. Foto: Juan Mateo Aberastain.

Ese punto es fundamental para lograr que el índice de pobreza no se dispare. Inflación más desempleo son dos variables cruciales para el futuro de Milei (y del país). Esta semana se conoció que 2023 terminó con un índice de pobreza del 41,7%. Por más que es un número viejo, muestra el descalabro que dejaron Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa sin haber solucionado ninguno de los problemas macroeconómicos de fondo.

Según el Nowcast de Pobreza que realiza el econometrista de la Universidad Di Tella Martín Rozada, para el mes de febrero ya había ascendido al 46,3% (el pronóstico de diciembre lo había fallado originalmente por apenas un punto). Milei necesita que para el segundo trimestre la curva cambie y empiece a mostrar resultados positivos de sus políticas.

Por eso, la desesperación del gobierno por mostrar respuesta a las demandas de los sectores más vulnerables. El aumento a los jubilados de la nueva fórmula previsional también abarca a la asignación universal. Con estas subas, el poder adquisitivo de la AUH vuelve a niveles de hace más de tres años. Así lo destacó en redes sociales Martín Vauthier, economista del equipo de Luis “Toto” Caputo.

Y el mayor problema atado con la actividad económica tiene que ver con el desempleo. Esta semana, la rosca parlamentaria irá acompañada por la de los estatales de ATE, que amenazan con tomar edificios gubernamentales por el despido de unos 15 mil trabajadores del Estado.

Un desafío importante para el gobierno de Milei, que no solo tendrá que darle a la rosca política esta semana, sino que también deberá demostrar que la motosierra no se desgasta.