Cornejo, el mandatario que en la crisis está intentando tener un gobierno
Por ahí anda en estos tiempos Alfredo Cornejo, en los que cumplió cien días de su regreso al poder, maldiciendo bastante su suerte. Otra vez, como le tocó en su período anterior, tiene que gestionar la provincia en medio de una nueva crisis macroeconómica del país.
Igual nada que lo sorprenda. O tal vez sí: el gobernador avizoraba un tembladeral económico, político y social tras el ascenso de Javier Milei a la presidencia, aunque no imaginó tamaño sacudón. Cornejo apostó fuerte por el libertario, subido a la voluntad general de cambio profundo que expresó la ciudadanía en las elecciones y ensayó un juego que después no salió como lo esperaba. El gobernador mendocino apuntó a convertirse en el pívot de los mandatarios de Juntos por el Cambio, que a su vez iban a operar como garantía de gobernabilidad para un presidente que asomaba muy débil desde lo político. Y Milei los descolocó. Tanto a él, como al resto. Y nunca esperó Cornejo, como parte de esa reacción inesperada, tamaña poda de recursos nacionales como las que viene ejecutando el ministro de Economía, Luis Caputo, entre otras consecuencias.
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Ya se ha dicho. Si en este contexto de profundas diferencias conceptuales que lo distancian de Milei, existe desde la Casa de Gobierno mendocina un apoyo que, por momentos, aparece como bobo hacia la Casa Rosada y sus medidas, es porque desde acá no hacen más que mirar las encuestas: buena parte de la sociedad mendocina, a pesar del ajuste muy duro y de la crisis, mantiene abierto su crédito hacia el libertario. Una apuesta social que Cornejo sabe que tiene un horizonte de tiempo y que no se extendería más allá de la mitad de este año si la economía no repunta, pero que todavía es evidente.
No esconde demasiado en privado el gobernador su visión de que la Argentina, producto del hartazgo y el desencanto con la dirigencia política tradicional después de años de frustraciones, quedó en manos de sectores tan dogmáticos, como fundamentalistas y hasta improvisados a la hora de manejar la cosa pública que, además, desprecian. Pero toda esta carga se alivia con la satisfacción que le produce a Cornejo el fin de la era kirchnerista en el poder.
Aunque existe una razón de fondo que lo obliga a seguirlo a Milei hasta adentro del cementerio si es preciso, si esto no llegara a resultar. Para cumplir con las metas que se trazó en esta vuelta para gobernar Mendoza, el único camino posible para él es que la macroeconomía del país se encamine. ¿Cuáles son esos objetivos? Mejorar en lo que se pueda el funcionamiento del Estado y apostar a que, con un país en funcionamiento, Mendoza sea atractiva para los inversores para el futuro de la provincia logre zafar de la condena que hoy aparenta. Por eso es que, en medio de esta crisis, Cornejo está tratando de tener un gobierno.
Regresando a la mala suerte inicial, el hachazo de recursos nacionales fue brutal. Y en buena medida inesperado. Durante los dos primeros meses de este año el recorte fue de alrededor de $35.000 millones y ya no se callan las quejas de los ministros del gabinete provincial que, esta semana, salieron a despotricar contra el gobierno nacional. El más notorio fue el titular de Educación, Tadeo García Zalazar, quien calificó como una “aspirina” al voucher para la educación privada que llegaría a unos 60.000 estudiantes, mientras la Nación acumula una deuda de $15.000 millones que afecta a varios programas educativos que eran financiados históricamente desde Buenos Aires.
Para cubrir el agujero se echó mano a un par de proyectos para cubrir gastos de infraestructura escolar. Uno de ellos, simbólico si se quiere. El otro puede sumar. La DGE presentó en la Legislatura, por un lado, una ley para que el producto de lo recaudado por la ley de extinción de dominio vaya a cubrir costos en materia educativa. En Mendoza no son demasiados los juicios por corrupción que se están sustanciando. De hecho se cuentan con los dedos de una mano. Los más emblemáticos, si se quiere, están vinculados al exintendente Luis Lobos y a la Tupac. Entre las propiedades y los vehículos mal habidos que se les podrían quitar a uno y a otros, se lograrían recaudar unos $200 millones. La otra iniciativa sí, apunta a tener mayor impacto. García Zalazar quiere agilizar las herencias que todavía no se resuelven y que podrían pasar a manos del Estado y ahí existe desde hace tiempo un paquete de cuarenta expedientes que significarán unos $4.000 millones entre bienes muebles e inmuebles que irían a remate.
Es una cifra considerable si se toma en cuenta la otra cifra durísima de la realidad. Como consecuencia de la recesión, la recaudación de impuestos se desplomó casi un 14% durante enero y febrero. Y la Dirección General de Rentas sigue contando la pérdida durante marzo. Las obras públicas nacionales se frenaron, las locales se ralentizaron. Un detalle fuerte de esta realidad: Aysam, la empresa estatal del agua, por primera vez en su historia comenzó a aplicar cortes de suministro por falta de pago los días viernes. No era tradicional que esto ocurriera, pero la empresa tomó esa determinación como consecuencia de los atrasos. Especula con que, los usuarios, antes de quedarse sin agua todo un fin de semana, van a cancelar sus deudas.
Cornejo anunció este domingo por los medios el envío de un nuevo Pacto Fiscal con los municipios. Se viene una discusión áspera: no hay peor escenario para un debate por la coparticipación de impuestos que hacerlo en medio de una crisis económica más caída de la recaudación. En buena medida, el gobierno está forzado a discutir la distribución con los municipios porque logró postergar esta discusión durante la sanción de la última Ley de Presupuesto en noviembre pasado y se comprometió a enviar una nueva propuesta este año.
En este contexto nadie alberga la expectativa de que se vaya a generar una nueva ley de coparticipación municipal profunda y, más bien, lo que se discutirán son parches al sistema actual de reparto. Un borrador surgió en estos días que puso de los pelos a Luján y Maipú, porque pierden en la distribución frente a Godoy Cruz. El PJ reaccionó rápido y planteó lo que sería un imposible para el ministro Vìctor Fayad y es rediscutir la coparticipación primaria. Es decir, cómo se reparte la torta de los impuestos para que, en definitiva, termine resignando recursos la provincia y, sobre todo, como es la repartija de Ingresos Brutos. Habrá que estar atento a esta movida, porque no solo los intendentes peronistas están detrás y habrá que ver si sigue este camino o no Ulpiano Suarez, el intendente de Capital. Esteban Allasino, de Luján, ya presentó ante la Corte que quiere que se discuta por qué la provincia distribuye menos del 20% en las comunas lo que cobra desde hace más de dos décadas.
Ulpiano está meta sacarse fotos con Allasino, quien a su vez está meta sacarse fotos con Matías Stevanatto, el de Maipú. Lejos, lejísimos se está todavía de la conformación de algún tipo de frente político. Pero no son en vano los movimientos del alcalde capitalino. Estará dentro de unos días participando de un encuentro junto al ministro del Interior, Guillermo Francos, como parte de una liga de intendentes de ciudades importantes del país que quiere participar en la discusión de la Ley Bases. Algo más intenso:el lunes pasado Ulpiano Suarez cenó con la vicepresidenta, Victoria Villarruel, el gobernador de Entre Ríos y otros intendentes que están tratando de tender puentes con el gobierno nacional a través de la vice. Todavía no se ha tomado dimensión, parece, de la última visita de Villarruel en la Vendimia que incluyó, una charla a solas tan profunda como inquietante con el propio Cornejo.
Las claves más importantes para entender el gobierno que se está tratando de llevar adelante en la provincia están en la inseguridad y en el intento por desarrollar, con los límites del caso, a la minería. En el primer aspecto la tensión social en Mendoza producto del deterioro económico no está organizada y su canalización se está observando a través de un aumentos de los índices del delito.
El gobierno viene despotricando contra la Justicia porque entiende que los jueces no están aplicando el criterio de reiterancia y no retienen a los delincuentes en las cárceles luego de que son detenidos cometiendo un delito. Cornejo habló ante los integrantes de la Suprema Corte el miércoles y durante su mensaje de apertura de año judicial se ocupó de reprocharles esto, pero sin armar el escándalo que en el fondo tiene ganas de armarles. Lo que sí, no se guardó un reclamo a los intendentes para que cumplan con su parte en el combate contra la delincuencia. Por la parte que le toca, anuncia que enviará una ley para frenar el mercado de la mercadería robada.
Esta semana el gobernador se enojó públicamente por las críticas al operativo policial que se montó para desalojar una protesta de empleados municipales de Godoy Cruz. Deberá cuidar al detalle el gobierno el profesionalismo de la fuerza durante estos operativos, porque seguramente serán muchos ante la situación social en Mendoza que, como se ve, es una bomba de tiempo. De milagro que ese manifestante (que fue violenta e innecesariamente empujado por un efectivo dentro de una acequia) no terminó peor. De haber ocurrido así, Cornejo se quedaba de mínima sin ministra de Seguridad. Y se hubiera ganado el protagonismo de todos los medios nacionales por el hecho.
La minería es una apuesta fuerte. Quizás, la más contundente de estos cien días de diseño de la gestión. El gobierno apunta a iniciar el camino de diversificación de la matriz productiva y quiere que, después de años de abandono con respecto a la provincia, los grandes jugadores de la industria minera pongan sus ojos en el cobre de Malargüe. Hasta acá, Cornejo movió bien sus fichas en un tablero que históricamente ha resultado más que complejo. Trató de brindarles seguridad jurídica a los empresarios más poderosos que lo escucharon con atención en Canadá y abrió el juego para que los malargüino avancen con la exploración del mineral en su departamento, como vienen reclamando desde hace años. En la Legislatura, está transitando el camino del consenso para el tratamiento del proyecto de reforma del Código de Minería. Ante las críticas generalizadas por la eliminación del Consejo de Minería (que abarcó desde la asamblea por el agua hasta sectores bodegueros y cámaras mineras), el Consejo seguirá como órgano consultivo y como órgano de alzada para las decisiones que eventualmente tome el director del área.
Pero el éxito de la movida tiene un techo que el gobierno trata de correr hacia arriba ¿Se puede apostar a que la minería a gran escala mueva la aguja en Mendoza sin modificar las condiciones para la explotación del cobre que impone la Ley 7722? Cornejo asegura que sí, que en otros países del mundo como Chile, ya el 80% de la producción se realiza sin la utilización del ácido sulfúrico que acá está vedado por ley. Los mineros observan las planillas de su competitividad en las actuales condiciones que ofrece Mendoza y le ponen gestos de duda a esta expectativa oficial. Pero la ley no se modificará por ahora.
Empujando la suerte que otra vez le tocó y piloteando la tormenta, un detalle. A nivel nacional, Cornejo está apostando a ganador como siempre hizo. Como cuando se subió a la transversalidad de Néstor Kirchner o como cuando selló su alianza con Mauricio Macri. Su destino, en aquellas dos oportunidades, no fue nada bueno. En esta ocasión, su moneda está en el aire.


