Los grandes desafíos

En los próximos 100 días se juega el destino de la gestión de Javier Milei

En los próximos meses Javier Milei tiene el desafío de meter un gol que probablemente provenga más de la política que de la economía. Las chances de un acuerdo fiscal con los gobernadores.

Beto Valdez
Beto Valdez sábado, 23 de marzo de 2024 · 07:00 hs
En los próximos 100 días se juega el destino de la gestión de Javier Milei
Javier Milei en el centro de la escena

Los próximos 100 días podrían empezar a definir el futuro de la gestión del presidente Javier Milei y en la Casa Rosada lo sospechan. Otra vez aparece el fantasma del segundo semestre como en los tiempos de Mauricio Macri. En esta oportunidad la apuesta del libertario es mantener el crédito abierto en la sociedad y meter un gol en ese lapso. “Todavía tenemos mucho margen ya que la política sigue desorientada”, sostienen desde el oficialismo.

Probablemente esa conquista que lo ponga arriba en el marcador al jefe de Estado no salga de la economía, más allá de la consolidación de la baja de la inflación. En el círculo rojo esperan que venga de la política: un acuerdo relativamente sostenible con los gobernadores que le de previsibilidad al rumbo elegido por la administración de La Libertad Avanza.

El trofeo más importante que esperan el poder económico, los bancos y el FMI es que Milei logre darle más músculo político a su experimento disruptivo para encarar la segunda parte del año con una ingeniería administrativa más confiable porque, ante la gravedad de la coyuntura, ya no alcanza con el PRO de Mauricio Macri y Patricia Bullrich. Ese espacio político será vital para las elecciones legislativas del año próximo que tanto obsesionan al presidente. Pero esa etapa viene después de la reconfiguración de un sistema de poder en la Casa Rosada.

Después de las derrotas parlamentarias de la Ley de Bases y del DNU en el Senado, parecería que los principales protagonistas del nuevo escenario político comienzan a encontrarle la vuelta a las limitaciones y desconfianzas mutuas. Los primeros indicios surgen de la oposición dialoguista, especialmente entre gobernadores radicales, provinciales y diputados ubicados en el centro político. Contrariamente a lo que solía ocurrir en administraciones no peronistas, cuando un revés en el Congreso condenaba su suerte, esta vez la crisis se sintió más en los espacios opositores, más allá del déficit de pericia política de LLA.

Aunque resulte paradójico, la Unión Cívica Radical ha adquirido una relevancia de tal magnitud que puede garantizarle gobernabilidad a Milei. El peso de sus gobernadores y de los dos bloques parlamentarios es realmente estratégico frente a la relación de fuerzas que se visualiza en el escenario institucional. Hay que seguir con atención al tándem Alfredo Cornejo-Gustavo Valdés, cuyas instrucciones se reflejan con más claridad entre los legisladores que responden al presidente del bloque en Diputados, Rodrigo De Loredo, y a su colega en el Senado, Eduardo Vischi.

Los gestos en las últimas sesiones fueron más que contundentes. La amplia mayoría de esos diputados dejaron en soledad al pequeño grupo que se alinea detrás de Facundo Manes a la hora de ir al recinto para tratar una nueva fórmula previsional. La sesión fracasó. Más allá del resultado de la votación contra el DNU, no pasó desapercibido que los senadores de ese partido desairaran al presidente del Comité Nacional, Martín Lousteau, y optaran por respaldar el polémico decreto.

Incluso, sorprende en la UCR el pragmatismo que viene mostrando el nuevo gobernador de Jujuy, Carlos Sadir. A pesar de ser el sucesor de Gerardo Moralesn no le tiembla el pulso a la hora de alinearse en la vereda de enfrente de Lousteau. Hoy juega para los enemigos de su jefe político. La obsesión por pagar los sueldos provinciales obliga a hacer un curso acelerado de realpolitik. Además, Sadir integra un bloque decisivo para la Casa Rosada: los mandatarios del Norte Grande.

El martes próximo, el salteño Gustavo Sáenz recibe a sus colegas en una nueva exhibición del lanzamiento de un polo de poder alternativo a los patagónicos. Esperan la presencia del ministro del Interior, Guillermo Francos. De origen peronista y muy cercano a Sergio Massa (fue su compañero de fórmula en 2015), el dueño de casa empieza a perfilarse como un pícaro armador de consensos. Fuentes habitualmente bien informadas esperan avances en esa cumbre en materia de negociación fiscal con el Poder Ejecutivo.

Curiosamente, el exministro de Economía también tiene influencias en el Sur. Sigue cultivando su relación con el rionegrino Alberto Wereltikeck y con el flamante mandatario de Neuquén, Rolando Figueroa, dos protagonistas del bloque de Provincias Unidas de la Patagonia ¿Siguen vigentes los nexos entre referentes del massismo con el mundo libertario? Conviene seguir con atención la suerte que corra el pliego del juez federal Ariel Lijo en el Senado. El cuestionado magistrado federal tiene una larga amistad con el líder del Frente Renovador.

Mientras tanto, Milei sigue en estado de gracia con la sociedad y no deja de consolidar su centralidad política. Juega al límite y abre frentes sin cerrar otros. Existen chances de cerrar un acuerdo con una masa crítica de gobernadores, pero la faena no está terminada. Simultáneamente, abre un conflicto con la Corte Suprema por la audaz decisión de impulsar a Lijo, una movida que no ha generado muchos consensos, aunque motivó el silencio prudente de casi todo el arco político ¿Quién no le debe un favor al juez más polémico de Comodoro Py?

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