Impactante denuncia sobre el manejo de la droga en La Matanza
El sábado pasado Ramón Benítez estaba haciendo sus compras como cualquier otro día en el barrio Dorrego de González Catán cuando, al salir de la verdulería ubicada a pocas cuadras de su casa, un auto se le acerca y le pregunta su nombre. Cuando se lo dijo, lo acribillaron y una de las balas disparadas, además, rozó la pierna de una chiquita que estaba muy cerca de él. Se salvó de milagro.
Era otro crimen por encargo. Los sicarios, tan comunes en otras partes del mundo, conocidos por nosotros a través de los reportes periodísticos o las películas y series relacionadas con el narcotráfico, ya estaba acá. Mucho tiempo antes, por supuesto, hace más de una década, se empezaron a ver en Rosario y ante el agravamiento que se produjo la semana pasada, el Gobierno nacional envió unos 400 gendarmes, pocos, para iniciar un plan de saturación y enfrentamiento contra el narcoterrorismo.
Esa circunstancia iba provocar, como ya se venía advirtiendo, que muchos de los problemas y los métodos que se utilizaban en la capital santafecina se trasladaran al Conurbano bonaerense, ubicado a una hora y media de allá. Para el exconcejal y presidente de Identidad Vecinal, Eduardo Lalo Creus "todo se agravó cuando en Ciudad de Buenos Aires se empezó a combatir a las bandas narcos que estaban en Lugano y también se metieron contra los talleres clandestinos. Todos se trasladó a Villa Celina, Lomas del Mirador y penetró en todo el territorio de La Matanza".
-Es decir que no es descabezado pensar que los de Rosario, cuando huyan, ¿vengan para acá?
-Exactamente, cuando el Estado recupera el territorio, como sucedió con CABA y ahora Patricia Bullrich lo quiere hacer en Rosario, los jefes de las bandas pueden caer presos, pero los soldados y los que quedan libres huyen. Y van a lugares que están proclives a seguir con su actividad.
Lamentablemente las ratas que huyeron se juntaron con las bandas de acá en la rivera del Río Matanza en Laferrere y González Catán. Ese dominio se fideliza con asesinatos como el de René Mendoza, un vecino al cual mataron delante de su familia hace casi dos años cuando había armado una reunión con vecinos y le pidió a la Policía que trabaje para combatir a los narcos. Un sicario lo acribilló porque habían empezado los allanamientos en los lugares donde paraban los narcos.
Ahora aparece una segunda ola. Los vínculos entre las bandas del Conurbano con Rosario y se empieza a notar en algunos barrios donde lo escuchas de los comentarios de los involucrados.
-La pasta base que provocó la muerte de 24 personas en 2021 provino de Rosario. En las cocinas de San Martín y Tres de Febrero se adulteró y fraccionó de tal manera que generó la tragedia que todos conocemos. Después siguieron ajustes de cuenta con sicarios rosarinos involucrados.
-En La Matanza, para peor, el intendente Fernando Espinoza no se quiere involucrar en el tema y todo queda liberado. Hay zonas en los que los vecinos deben pagarle $10.000 pesos por mes para que nadie los robe cuando entran y salen de sus casas o se trasladan a sus labores habituales.
-¿Y quién controla eso? ¿Cómo lo hacen? ¿Ponen un soldadito en cada cuadra que reconocen a los que pagan o a quienes no?
-En realidad es mucho menos metódico, pero en realidad no pasa nada. Esto se da en González Catán, cerca del barrio Dorrego y en otros lugares de Virrey del Pino, donde asesinaron a los tres colectiveros durante los últimos cuatro años.
Hoy el narco, el transa, es el que administra la justicia y la economía del lugar. Hoy tenés microcréditos al 35% mensual otorgados por estas redes narcos. O un sistema de venta de muebles de hogar que te lo envían a tu domicilio y te brindan mucha facilidad de pago, pero con intereses usureros por demás, todo administrado y vigilado por los narcos.

Los créditos, por ejemplo, son promocionados por los parientes de los soldaditos o vecinos vinculados con ellos. En zonas donde se ve a los colombianos muy involucrados, casualmente con la barra brava de Laferrere, que tiene los mismos colores de Nacional de Medellín, verde y blanco, y son los que venden estos muebles casa por casa.
La relación entre las barras de Laferrere con la de Medellín se detectó claramente cuando se visualizó la conexión con Hinchadas Unidas en la época de Aníbal Fernández. Depende qué zona hablamos, hay un delito diferente y una coacción contra la población distinta también.
Todo este vacío se da porque el Estado decide retirarse, pero cuando se mezcla la barra, la política y el narco que termina vinculándose con la política a través de los punteros barriales.
-¿Y no hay conflictos entre los intereses de las barras de Almirante Brown y Laferrere? Todos conocemos que los de Brown también manejan territorios con todo lo que eso significa...
-En cuanto a pelea entre barras tradicionales, no hay conflicto. El tema pasa a complicarse si uno de un lugar, ya sea de Almirante Brown, de Laferrere o de quien sea se mete en el lugar donde opera el otro. Ahí termina pasando lo de Benítez, que lo mataron porque se había metido en un barrio que no le pertenecía. Todo termina en un estado dentro del estado donde los narcos no solo venden y comercializan droga sino que dan créditos, alquilan y venden casas y participan en el intercambio de moneda extranjera.
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