Narcos, jueces, sindicalistas y peronistas: todos esperan a Javier Milei
Todos esperan a Javier Milei, pocos confían, y casi nadie lo entiende. La Justicia no tiene en claro qué hacer, qué esperar de Javier Milei. El Peronismo se encuentra con un presidente que no ejercita el gorilaje habitual de Cambiemos, donde todo lo vinculado al General automáticamente era despedido. El sindicato de Camionero es un panic room, donde todos esperan saber cuánto va a modificar la reforma laboral sus ingresos mensuales, por ende, sus patrimonios y finalmente su territorialidad. En Rosario, la duda narco empezó a disiparse: hay intención manifiesta de dar la pelea, más allá de algún circense desembarco en las afueras de la ciudad, no en el sector rojo del mapa calórico de los homicidios.
Patricia Bullrich nunca estuvo en Rosario, es decir, estuvo casi en Rosario. Su saludo a uniformados, exhibido casi como el ingreso a París en agosto de 1944 con "La Nueve" española lista para negociar la rendición nazi, no fue en la ciudad, fue en las afueras, algo así como la Banlieue parisina, pero local. El montaje cinematográfico exacerbado no le sumó a Patricia Bullrich, lo que sí le suma es haber determinado combatir el narco que el gobierno anterior liberó. La justicia federal es la que apresó los clanes que trabajan desde adentro de las cárceles, paradigma opuesto al modus operandi de México y Colombia, donde se ejerce detrás de las rejas.
El narco no está rendido ni cerca de pensar en estarlo, pero sí se cristalizó la idea de un Gobierno dispuesto a terminar con distintos kioscos. La justicia local no genera expectativa, será la federal la que siga llevándose la marca del problema más estable del país. La decadencia está en su mejor momento, incluso el director de la División de Microtráfico de la Policía de Santa Fe, Juan Ochoa, está acusado y fue separado por manotear dólares en un procedimiento. La anomia es total, y lo sabe Maxi Pullaro y su equipo. El Gobierno nacional ya tiene financiamiento par avanzar con el plan de incomunicar las cárceles y prohibir visitas higiénicas.
Horacio Rosatti dijo en AmCham la semana pasada algo parecido a lo que dijo en junio de 2016, cuando entró a la Corte Suprema. No le interesa meterse en cuestiones partidarias, cree en la Constitución como piedra fundacional y hacedora del sistema político, sigue recomendando la lectura de la Constitución y señala la importancia de que el cuerpo que integra sea utilizado para lo que corresponde. Los números lo asisten: récord de sentencias con 10.024 fallos sobre 18.248 causas tuvo el año pasado, comparado con los ínfimos 6.814 fallos sobre 7.836 causas de 2018.
El fuero federal no es lo que era, la espera a Javier Milei gira en torno al desconcierto. Comodoro Py no es más un lugar orgánico, donde gobierna el "espalda con espalda" que tuvo a Norberto Oyarbide y Rodolfo Canicoba Corral, entre otros ilustres servidores. En el caso de Canicoba, dueño de distintos apodos y anécdotas, logró saltar del despacho el día anterior al ingreso de la reforma judicial de Alberto Fernández, con 27 años de trabajo y apenas denuncias por enriquecimiento ilícito, coimas, sobresueldos y fallos al compás de los procesos eleccionarios de los últimos treinta años. Pocos sobrevivieron, y todos están atentos a los movimientos.
La Corte confirmó la desafiliación veinte días atrás del sindicato de Camioneros de Santa Fe, un desastre para la famiglia Moyano y sus intenciones de sostener el imperio y forma que acuñó Hugo Moyano treinta años atrás. Si una provincia logra sacar los pies del amplio plato camionero, podría haber un dominó que atente directamente contra la territorialidad y el proyecto político del clan. Si bien el vínculo entre la Corte y el Gobierno es institucional únicamente, el mundo gremial está acostumbrado a ver fantasmas en la justicia, sospechan de un pedido que nunca existió, pero que puede volver.
El ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, volvió a explicar que el fuego quema la semana pasada. Aclaró que el hecho de que el estudio Cúneo Libarona haya patrocinado a un narco conocido de San Martín, no estaba vinculado a él, sino a su hermano y socio. Lo mismo puede aplicar entonces al rey de la Efedrina, Mario Segovia. Pero sin olvidarse entonces del patrocinio al acusado José Alperovich, quien siempre a ojos de la denuncia abusó sistemáticamente de su sobrina siendo senador nacional del entonces kirchnerismo. Todo eso sin mencionar la causa de los Cuadernos, donde el empresario Sergio Taselli encontró en Cúneo la defensa necesaria, y el intendente narco de Paraná, Sergio Varisco, también parte del staff. Todos condenados.
Mariano Cúneo Libarona es tal vez el mejor lobbyman del país, logró borrar de un plumazo su pasado para ser entonces el representante del gobierno en temas de Justicia. la noche anterior a su designación, un juez federal llamó a este columnista para avanzar con una primicia: volvía Germán Garavano al ministerio de Justicia, por pedido de Mauricio Macri. "Milei dijo que si volvía Garavano volvía la mesa amarilla y quiere ponerle punto final al tema, pidió un extraterrestre y parece que le hicieron caso". Fueron las disculpas del juez por su mala información. Era el principio de la era de la incertidumbre en Comodoro Py.
El Peronismo sigue atomizado y a la espera de directivas de Cristina Kirchner, hoy la única figura con centralidad. Si bien su capacidad de inferir no es la que era, su convocatoria menos y su vigencia es discutible, es hoy la expresidenta quien puede llamar y ver entrar a varios. La facilidad que encontró el Peronismo con Mauricio Macri fue la mirada de "gorila" que ellos veían en el entonces presidente. Ello facilitó entonces la acusación anti derechos, la narrativa que necesitaba el partido de Juan Perón para fidelizar la campaña de esperanza.
Javier Milei odia ideas, no personas. Desprecia la falta de capacitación, la corrupción, la casta, pero no personas. Es más, todavía recuerdan en el Senado alguna reunión jamás confesada de Javier Milei y Cristina Kirchner, con su hermana esperando en las afueras del despacho. Milei odia determinadas formas y costumbres, derechos adquiridos de un país decadente, pero no los nombres de los partidos y menos que menos de los dirigentes partidarios. Eso hace más escurridizo el motivo Peronista para intentar arrinconar al Presidente. Hay un pánico que recorre al Peronismo de Usuhaia a la Quiaca: los sectores pobres no asocian a Javier Milei con el ajuste, creen que es honesto y que la inflación va a bajar. Si eso sucede, la crisis no habrá sido coyuntural.

