Panorama político

"Romper y arreglar”, el método Milei que empieza a ser desafiado

La relación con los gobernadores entró en una nueva etapa, pero con negociaciones todavía inciertas. Ponen la mira también en el Congreso, donde los vínculos también están dañados.

Gabriel Ziblat
Gabriel Ziblat domingo, 10 de marzo de 2024 · 07:02 hs
"Romper y arreglar”, el método Milei que empieza a ser desafiado
Javier Milei, al dar su discurso del 1 de marzo ante la Asamblea Legislativa. Foto: Noticias Argentinas

Recién cumplidos los tres meses de gestión se puede decir que Nicolás Posse finalmente comenzó a interactuar con los principales actores de la política. Hasta ahora, el jefe de Gabinete era, para la mayoría, un misterio. Este viernes se vio cara a cara con los gobernadores pero antes de eso, una semana atrás, recibió también a los legisladores nacionales de La Libertad Avanza. Casi nadie lo había tratado.

En ese encuentro, uno de los diputados le planteó sus reparos a la actitud repetida de Javier Milei de despotricar contra el Congreso. “Nido de ratas”, “coimeros”, “extorsionadores” y otros epítetos se vuelven, para muchos, difíciles de explicar cuando se tienen que volver a sentar a las mesas de negociación con sus pares. La respuesta dejó a más de uno sorprendido: “Milei vino a romper, ustedes a arreglar”.

Esa misma definición, una semana después, le cabe a sí mismo. A Posse le tocó empezar a arreglar lo que Milei rompió con los gobernadores. Después de semanas de recortes presupuestarios, cruces mediáticos, un proyecto de ley caído y una amenaza de rebelión, el gobierno pudo celebrar este viernes tener a las 24 provincias sentadas en una misma mesa. 

Arreglar eso no es fácil, porque incluso el propio Milei, 24 horas antes, había dicho en una entrevista con LN+: “Creí que podía negociar de buena fe con los gobernadores”. Los mandatarios igual se acercaron hasta la Casa Rosada, con un doble objetivo. Primero, escuchar, ver cuáles eran las propuestas de alivio fiscal que prometía el oficialismo. Segundo, evitar darle más motivos al presidente para usarlos como chivos expiatorios.

De hecho, como pocas veces, se percibió un abismo entre lo que declararon todos los interlocutores públicamente al salir de la reunión con lo que plantearon en el off the record. Ante los medios o las redes sociales, el mensaje más repetido fue el de destacar la vuelta al diálogo y la necesidad de alcanzar consensos. Sin embargo, fuera de micrófono comenzaron los planteos. 

“La nada misma, solo buscan ganar tiempo”, planteó uno de los mandatarios en diálogo con MDZ. “No hay consenso”, dicen cerca de otro. Desde un tercer distrito también lanzaron críticas: “Hubo mucho debate sobre las deudas pero sin una respuesta concreta”. Y la más repetida fue la que definió que “la reunión estuvo muy trabada en el tema Ganancias”. Llevará tiempo arreglar lo que viene roto.

Y según los propios plazos que puso Milei, el tiempo escasea. Faltan dos meses y medio para el Pacto de Mayo al que convocó a toda la dirigencia política. Para esa fecha, debería estar negociada la nueva ley Bases, con el paquete fiscal incluido, y aprobado en ambas cámaras del Congreso. Complicado, pero no imposible.

Unos y otros, a contrarreloj

El problema (o la solución) es que ni los gobernadores ni el presidente están cómodos con los tiempos. Los primeros porque necesitan imperiosamente saber con qué fondos van a contar a lo largo de un extenso y recesivo 2024. Y el segundo porque por más que en la apertura de las sesiones ordinarias planteó que podría gobernar sin el apoyo de la política en la Rosada saben que los actores principales de la economía mundial esperan ver algún tipo de movimiento que no genere dudas con la gobernabilidad.

El viernes, Nicolás Posse recibió a las 24 provincias. Foto: Presidencia.

En esa discusión, Milei tiene un punto a su favor. La imagen pública se sigue manteniendo. Es algo que descoloca a los propios encuestadores, que no pueden creer que en este contexto económico el apoyo a su figura se mantenga estable. Por el contrario, a los gobernadores les cuesta puntos de su imagen cada pelea. Una de las consultoras más escuchadas, por ejemplo, detectó que el cordobés Martín Llaryora tuvo un retroceso del 30% a 19% en imagen positiva después de los cruces con los libertarios.

Otro punto a favor de Milei es que su combate contra “la casta” es una fortaleza que supo conectar con un porcentaje importante de la ciudadanía que siente que los políticos profesionales, con sus planes “integrales” o respuestas “focalizadas”, solo les mintieron. Y para la inmensa mayoría -lamentablemente para el buen funcionamiento republicano- el Congreso es el principal refugio de la “casta”.

Se vio esta semana, donde el no anunciado aumento del 30% para los legisladores nacionales generó un revuelo impactante. En los hechos, Victoria Villarruel y Martín Menem siguieron por la misma vía que se estaba teniendo por una resolución de 2011: las dietas de los diputados y senadores aumentan atadas a la paritaria de los trabajadores parlamentarios. De haber querido, como ya hicieron Cristina Kirchner y Sergio Massa en plena pandemia o Gabriela Michetti y Emilio Monzó antes, podían desenganchar a los legisladores del aumento. Pero no lo hicieron.

Ahora, teniendo todavía esa misma posibilidad abierta, la película derivó en un nuevo capítulo de lo nuevo versus “la casta”. A pedido de Milei, presentaron un proyecto para que sean los propios legisladores los que voten si están de acuerdo o no con el aumento. Para dejar expuestos a los que genuinamente defienden que la dieta de los legisladores también se debe actualizar. No faltó quien destacó en las últimas horas que la joven de 23 años que asumió en una dirección del Renaper, sin todavía tener estudios universitarios terminados (ni avanzados), está ganando más que un diputado. Su único antecedente laboral es haber sido asesora parlamentaria del bloque de Milei.

Geraldine Calvella, de 23 años, quedó en la mira por asumir una dirección en el Renaper sin estudios y con un sueldo millonario. Foto: MDZ.

El capítulo dietas, sin embargo, se le terminó volviendo en contra al presidente. Es que este sábado desde la oposición lo dejaron expuesto porque había habilitado el aumento de su sueldo y los cargos políticos (de subsecretarios para arriba) en un 48%. Milei salió a defenderse diciendo que era por un decreto de 2010 de Cristina Kirchner, que no sabía y que había decidido dar marcha atrás con los aumentos. El problema es que en enero había firmado un decreto similar en el que exceptuaba la aplicación del decreto de CFK y el aumento de estatales no llegaba a las autoridades superiores. Alguien le está informando mal al presidente lo que firma.

La mirada en el Congreso

En las casi cuatro horas de reunión entre el “parco pero sensato” Posse (como lo definió uno de los gobernadores), el ministro del Interior, Guillermo Francos, y los mandatarios provinciales, hubo un mensaje que salió bien claro: “Tienen que ordenar el Congreso”. “Los gobernadores están para ayudar y entrar al final, al menos los aliados y dialoguistas”, subrayan cerca de uno de ellos. “No van a cerrar una ley solo con ellos. Es una mala lectura esa y denota un desconocimiento de cómo funciona el Congreso”, aseguran. 

Como en todo, hay una parte cierta y otra que no. El gobierno quiere mandar una nueva ley Bases, con unos 190 artículos, con eje sobre todo en las cuestiones vinculadas a la reforma del Estado, agregando el paquete fiscal que quedó afuera en el debate anterior. Si todos los gobernadores acordaran, a los legisladores no les quedaría mucho margen para hacer algo distinto. Pero eso no va a suceder, porque el peronismo más duro se muestra en la vereda opuesta a Milei y porque en Juntos por el Cambio aparecen los ruidos. El radicalismo, por ejemplo, es un hervidero y sus 5 gobernadores no manejan a todo el bloque. Hacemos Coalición Federal se volvió otro problema para Milei. No por nada Francos recibió un rato antes que a los gobernadores al jefe de esa bancada, Miguel Pichetto. Y se espera que en los próximos días reciba a los jefes de los principales bloques del Congreso.

El ministro del Interior, Guillermo Francos, junto a los gobernadores Rogelio Frigerio y Osvaldo Jaldo.

Los mandatarios provinciales tienen hoy un punto de fortaleza ante el incombustible Milei (quizás Daniel Scioli le prestó su famoso traje de amianto que le permitía no verse afectado en su imagen pública). Saben que Milei pide la ley Bases a cambio de alivio fiscal pero que él también necesita ese paquete.

Es que el ajuste así como viene planteado en el primer bimestre no alcanza. Esta semana lo planteó Hernán Lacunza en una entrevista radial: “El superávit fiscal de enero es 25% motosierra (obra y provincias), 57% licuadora (jubilaciones, salarios y planes) y 18% freezer (pagos energía). El último 75% no es extensible, habrá que reemplazarlo por otras fuentes”. Las otras fuentes para Milei están en el paquete fiscal. En la moratoria o en la reversión de Ganancias, por ejemplo.

El Impuesto a las Ganancias (o Ingresos Personales, como se busca llamarlo ahora) será el de mayor discusión en las próximas semanas. Según algunos gobernadores, en la Rosada se mostraron “desesperados” por aprobarlo, ya que sería un pedido del FMI y de organismos multilaterales de crédito.

Pero los mandatarios provinciales no están seguros. Los patagónicos son los que más se oponen, ya que tienen una importante masa de trabajadores (petroleros, camioneros, etc.) que se verían alcanzados. Curiosidades del ordenamiento argentino: son las mismas provincias que después piden que el resto del país les subsidie el gas o la electricidad por tratarse de “zonas frías”. 

El otro sector que se opone es el del peronismo, que se resiste a aceptar que la decisión electoralista de Sergio Massa para lo único que sirvió es para que sus arcas queden más flacas. Igual se niegan a reincorporar ese impuesto para los trabajadores de más altos ingresos. Estas reuniones quizás le sirvan al Gobierno para empezar a generar grietas entre los líderes provinciales. De hecho, ayer uno de JxC salió despotricando: “Hay provincias que vienen a pedir plata pero te dicen ‘no me hagan asumir el costo de una ley de Ganancias’”.

El escenario político quedó así planteado con dos problemas “para arreglar”. El de los gobernadores y el del Congreso, y necesitará Javier Milei dos cosas: plata y política. La primera ya se sabe que no hay. ¿Y la segunda?

 

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