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Cornejo, la tormenta perfecta y su oficialismo no correspondido por Milei

Al mendocino lo descolocó la forma en que el presidente lo terminó metiendo dentro en la misma bolsa de castigo de los gobernadores. Cómo está parada la provincia en un escenario "preocupante".

Ante este nivel actual de crisis, qué bueno y qué malo que gobierne nuevamente Alfredo Cornejo. Qué bueno, porque no hay demasiadas dudas de que ante la magnitud del problema, puede operar como mejor piloto de tormentas que cualquiera de los aspiracionales que estaban en la lista el año pasado. Pero qué malo, porque quizás este viejo- nuevo gobernador que hoy representa Cornejo, está dando señales de que las cosas ya no son como eran.

Su vínculo con Javier Milei entró en un mar de dudas. El gobernador sigue respaldando en trazos generales el derrotero del presidente, porque está convencido de que la ciudadanía votó por un cambio fuerte. Y encaró sin titubeos, en diciembre, un apoyo que no tenía dobleces. Hasta todas las posibles "barbaridades" que cometiera el libertario, estaba decidido a respaldar.

Sin embargo algunas grietas se abrieron como consecuencia de que, desde la Casa Rosada, no valoraron un respaldo que se dio muy claro, por caso, en el fallido debate de la ley ómnibus en el Congreso. Terminó, Cornejo, atrapado dentro de un rol político un tanto incómodo para su trayectoria. Una especie de oficialista no correspondido por Milei, quien, como desaire más evidente, lo terminó metiendo en la bolsa de los recortes de aportes nacionales en la pelea con los gobernadores que sí buscaron hacer caer el proyecto oficialista en Diputados.

Aparece por estos días el mandatario mendocino con un nivel de efectividad un tanto corrido de su pelea de máxima. Cornejo siempre entendió que la macroeconomía era la clave para poder llevar adelante su gestión en la provincia y fue detrás de ese objetivo buscando volverse influyente a nivel nacional. Impulsó y trató de encabezar a la liga de gobernadores de Juntos por el Cambio y movió sus piezas para llevar al radicalismo nacional detrás del objetivo de acompañar y corregir supuestas desviaciones en el camino elegido por Milei. Maximiliano Pullaro y Rogelio Frigerio, le quitaron mucho de ese rol central entre los gobernadores. Acá hay que entender un punto: era muy difícil que los caciques del interior terminaran estructurando un frente común porque, en definitiva, no solo responden a distintas necesidades políticas. Sino que cada uno padece urgencias particulares en sus distritos que se van haciendo evidentes a medida que la crisis avanza. Cornejo y Martín Llaryora, por tomar un caso, trabajaron en conjunto el embate por Ganancias. Pero la lucha común se desvirtuó cuando el cordobés eligió pelear para terminar con el drama de su caja de jubilaciones. Un problema que Mendoza no tiene desde hace más de treinta años.

Una pelea está en ciernes dentro de la UCR nacional: Martin Lousteau ya comenzó a trabajar para despegar lo más rápido posible al partido de cualquier respaldo a Milei, en un encuentro que realizó con intendentes y al que asistió el capitalino Ulpiano Suarez por zoom. Hay que escuchar el tono de los mensajes de Pamela Verasay, la diputada nacional operadora y vigiladora de los intereses de Cornejo en Buenos Aires, por esa convocatoria hecha por Lousteau. Cornejo operó a favor de la ley ómnibus todo lo que pudo y hasta momentos antes de la sesión que fracasó, logró que los suyos y los “amigos” que aún le responden dentro del partido también levantaran la mano favorablemente al proyecto de la Libertad Avanza. Pero eso no alcanzó para quedar fuera de la inusitada furia presidencial que se desencadenó después.

El hecho de que Milei metiera a todos los gobernadores dentro de la misma bolsa de la venganza que significó el recorte de los subsidios al transporte lo descolocó al mendocino. Ya se contó en esta columna hace unos días. El límite para Cornejo de su apoyo al nuevo gobierno nacional está dado ahora por los recortes de fondos y la afectación de la caja provincial. Tanto es así, que en medio del debate por los subsidios del transporte a las provincias, cruzó unos duros mensajes de wasap con Axel Kicillof, el gobernador bonaerense, quien a su vez le había mandado un audio cuando lo escuchó a Cornejo quejarse en una radio por los recortes de Milei y criticar el hecho de que se mantuvieran en el AMBA. 

El escenario con la oposición parece estar calmo. El peronismo todavía no logra asomar la cabeza tras la derrota electoral del año pasado y Omar De Marchi, que amenazaba con ser la gran sombra negra de este gobierno, se fue. Literalmente. El frente gremial asoma como controlado después de que el SUTE aceptara el viernes la propuesta de aumento salarial en paritarias y, salvo los Judiciales, todo el arco sindical estatal apunta a acordar con el Ejecutivo.

Pero esa calma chicha podría empezar a agitarse en estos días. El gremio docente firmó los aumentos salariales que le ofrecieron para los próximos tres meses, pero a su vez lanzó un plan de lucha que podría complicar el inicio de clases dentro de una semana como consecuencia del conflicto de los recortes a aportes nacionales. El silencio del peronismo también podría llegar a su fin en breve. En algunas reuniones políticas de esta semana que pasó, Anabel Fernánez Sagasti comenzó a agitar una idea que le meterá presión al gobierno si se hace pública. Por más extraño que parezca, el kirchnerismo quiere aprovechar algunos de los debates que impulsa Milei. Y en ese sentido enfilaron hacia el transporte público: Sagasti planteará rediscutir todo el sistema en Mendoza, que hoy está fuertemente subsidiado y, a su entender, beneficiando por demás a las empresas.

¿En qué punto se encuentra hoy Mendoza para enfrentar lo que el mismo Cornejo vaticinó como una “tormenta perfecta” que se viene? Esta alerta meteorológica fue lanzada específicamente por el gobernador ante los problemas que enfrentará el sistema de Salud pública y en el marco de la presentación del ambicioso plan de reformas en ese sector que se presentó el jueves.

Entonces, Desde el punto de vista fiscal, hoy la provincia está bien parada. Pero si el viento sigue soplando fuerte, como se pronostica, nadie puede aventurar que la casa pueda seguir manteniéndose en pie. Varios datos para entender esta realidad. El recorte de los aportes nacionales dispuestos por Milei en medio de su política de déficit cero, más el efecto de los hachazos a los recursos a las provincias en medio de la disputa con los gobernadores causaron y causarán un impacto muy fuerte acá.

Los dos más graves, ya se saben. Si bien los subsidios al transporte venían en cuentagotas en los últimos tiempos, representan un aporte de $ 7.000 millones que la provincia deberá suplir con un combo de más aportes provinciales, suba del boleto (que el funcionario a cargo del área estimó que podría “irse al doble” del valor actual) y eliminación de gratuidades. Se agrega a esto que, en Mendoza, mes a mes el gobierno nacional sostiene a través de la SUBE gratuidades por $150 millones que ya no llegarán.

El Fondo Nacional de Incentivo Docente que la Nación no transferirá más, significará una recorte de alrededor de $20.000 millones que formaban parte de un porcentaje del salario docente. El Estado nacional, asimismo financia en la provincia parte de la jornada extendida en unas 200 escuelas en donde, desde Buenos Aires, venían recursos para hacer frente a esos salarios por valor de unos $1.500 millones.

Existían un importante número de programas nacionales destinados al mejoramiento urbano y de agua potable que la provincia subrogaba que no correrán más. Lo mismo, que varios proyectos para la construcción de jardines maternales que quedaron sin financiamiento.

El Estado nacional dejó de aportar fondos para una serie importante de programas de Salud. El más afectado fue aquél que financiaba tratamientos de enfermedades catastróficas de discapacitados sin cobertura social. Y ni hablar de los comedores escolares, que se quedarán sin mercadería por una suma de $800 millones.

El peronismo mendocino chicanea aquí, con mucho de razón, por la tolerancia del gobernador ante tamaña poda de la Nación. Por muchísimo menos, el propio Cornejo soltaba en 2021 que Mendoza debía independizarse del país cuando Alberto Fernández lo discriminaba a Rodolfo Suarez en la distribución de los ATN para hacer frente a la pandemia y le frenaba el proyecto de Portezuelo del Viento.

El aporte cero en obra pública por parte del gobierno central no es novedad, porque esto se sabe desde el primer día en que asumió Milei. Como así también el hecho de que la provincia , en materia de infraestructura pública, solo se limitará a terminar los proyectos empezados en años anteriores y no avanzará en nuevos.

Corre son cierta suerte Cornejo en esto. Al ser el 2023 un año electoral, Rodolfo Suarez se dedicó a hacer su mini festival de anuncios de obras. Con lo cual, existen varios proyectos en carpeta y en desarrollo. Pero esa buena fortuna tiene escaso recorrido: la obra más importante en curso, la remodelación de la Panamericana, está parada desde hace dos meses por falta de asfalto. Y sin que se pueda confirmar por el momento cuándo va a recuperar un ritmo que, desde diciembre hasta acá, solo se limita a realizar algún que otro movimiento de suelos.

En materia de obras públicas (y otra vez habrá que agradecerle a la campaña del año pasado) existe un plan para el desarrollo de viviendas a través del IPV que, en los hechos es lo más importante que tiene esta gestión para exhibir en la materia. Pero atento, porque este mismo plan será lo primero a recortar cuando las papas quemen.

Pero los números que están marcando la magnitud de la crisis, están centrados en la recaudación. Las reducciones en la coparticipación federal producto de la caída de la actividad económica y de la reversión de Ganancias ya llegó al 12%. El propio Ministerio de Hacienda reveló hace unos días como golpea la situación a la ATM. No difundieron datos acerca de lo recaudado por impuestos patrimoniales porque aún no se registran los primeros vencimientos, pero sí se hicieron públicos tanto la caída de Ingresos Brutos como el desplome en el cobre del Impuesto a los Sellos que, por más distorsivo que sea (como lo es), recauda más que el Automotor y el Inmobiliario juntos.

Ingresos Brutos cayó un 9% en el último trimestre , como efecto cascada, fundamentalmente, de un desplome de las ventas en el comercio. Sellos, se derrumbó en un 37%, también como consecuencia de la caída en la actividad económica, aunque aquí se agrega la decisión tomada por ATM de implementar algunas exenciones.

Para hacer frente a la eventualidad de una situación financiera compleja, por Ley de Responsabilidad Fiscal, la provincia ahorró durante los últimos seis años el equivalente a dos masas salariales (unos $100.000 millones), que formaron parte del Fondo Anticíclico. En solo un mes de 2024, ya se gastó la mitad de esa reserva. Y seguramente, para hacer frente a los gastos de febrero, volará otra parte.

Y la clave que definirá el futuro cercano. En marzo Mendoza saldrá a colocar en el mercado un bono por 45.000 millones de pesos, para “rollear” un vencimiento de deuda por 60 millones de dólares. Del éxito de esa operación, está atada buena parte de las expectativas de Hacienda para capear el temporal. Pero aquí se instala una preocupación que es lógica: Mendoza no sabe con qué mercado se encontrará dentro de un mes y si, efectivamente, logrará vender bonos por el monto que tiene previsto.

Con un Cornejo replegado y anticipando vendavales, no se habla de otra cosa dentro del Gobierno más que de la crisis y sus efectos. O como lo planteó uno de los funcionarios más cercanos: el panorama hoy para la provincia es “preocupante”, pero el miedo mayor es que, con el correr de los meses, ese mismo escenario se vuelva “alarmante”.