Escándalo con diplomáticos rusos: qué dice el derecho internacional y cuál es la defensa de los funcionarios
Un verdadero escándalo diplomático tiene como protagonistas a funcionarios de Rusia. En horas de la mañana, un alto agente del país conducido por Vladimir Putin, fue detenido sobre avenida Libertador al 1000 por personal de tránsito de Ciudad con el objetivo de realizarle un test de alcoholemia. Todo comenzó a empantanarse cuando el hombre se negó a realizar el control; tampoco quiso entregar la documentación requerida por las autoridades.
Lo que parecía ser un típico caso de los tantos que suelen suceder en Navidad, culminó con momentos de tensión entre funcionarios rusos y argentinos. La situación llevó al personal de Tránsito a solicitar la intervención de la Policía de la Ciudad. Minutos más tarde, efectivos de la Policía Federal también se sumaron al operativo para intentar mediar en el conflicto.
En consecuencia, el hombre fue escoltado hasta la embajada Rusa ubicada en Rodríguez Peña y Guido, donde se le labró de infracción 7062 por negarse a hacerse el control. Más tarde, confirmaron que el conductor tiene documentación rusa y su nombre es Sergei Baldín. Es encargado comercial en la embajada de su país.
La secuencia sumó otro capítulo insólito pasado el mediodía, ya que en el mismo control de la Ciudad, fue retenido otro vehículo diplomático perteneciente al país de Putin. El hombre, con rango de secretario diplomático, también fue custodiado por la Policía Federal hasta la embajada rusa.
Minutos después de las 14 horas, los dos funcionarios involucrados ingresaron al edificio.
Qué dice la convención de Viena
La Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas firmada en 1961 establece un régimen de inmunidades y privilegios para el personal diplomático. En su artículo 41, el texto señala que la inmunidad no implica un derecho absoluto de los agentes diplomáticos para resistirse a las autoridades del Estado receptor. "Sin perjuicio de sus privilegios e inmunidades, todas las personas que gocen de esos privilegios e inmunidades deberán respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor", afirma la convención.
Sin embargo, los diplomáticos rusos podrían basar su defensa en el artículo 31 del mismo convenio, sobre el cual un agente diplomático puede negarse a someterse a un control de alcoholemia en virtud de la inmunidad de jurisdicción penal y administrativa que establece la convención. En este sentido, la inmunidad protege al diplomático de cualquier medida coercitiva, incluida la obligación de someterse a procedimientos legales o administrativos, como un control de alcoholemia.
De hecho, en declaraciones a la prensa, personal de la Embajada de Rusia sostuvo que se está "violando la inmunidad" diplomática.
En cuanto a los automóviles de la embajada rusa, la convención explica en el punto 3 del artículo 22 que "los locales de la misión, su mobiliario y demás bienes situados en ellos, así como los medios de transporte de la misión, no podrán ser objeto de ningún registro, requisa, embargo o medida de ejecución".
Siempre según el derecho internacional, si el diplomático se niega a colaborar y su conducta pone en peligro la seguridad pública (por ejemplo, conducir bajo los efectos del alcohol), el Estado receptor puede tomar medidas indirectas, como notificar al jefe de la misión diplomática, solicitar el retiro del agente (declararlo persona non grata) o informar al Estado acreditante sobre el incidente.
En la práctica, los agentes diplomáticos a menudo optan por cooperar para evitar tensiones diplomáticas, aun cuando no están obligados. En este caso particular, las autoridades están haciendo su propia interpretación.

