PASO 2025: por qué se alejan las chanches de derogarlas
Con el almanaque de 2024 a punto de caducar y un inicio del 2025 que asoma sin actividad parlamentaria, se desvanecen las posibilidades de suspender o derogar las PASO, el objetivo que busca el Gobierno. Para eliminar esta instancia de las primarias obligatorias en el calendario electoral, el oficialismo debe alcanzar acuerdos con sectores de la oposición en el Congreso y aprobar una ley en ambas cámaras antes del 5 de mayo del año próximo.
Esto se debe a que, según la norma vigente, el presidente Javier Milei tiene un plazo máximo para convocar a las PASO 90 días antes de su realización. Si la ley no se reforma antes de esa fecha, la convocatoria a las PASO será obligatoria.
El 12 de diciembre pasado, durante un brindis de fin de año con periodistas acreditados, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, sugirió que el oficialismo intentaría reencauzar la reforma electoral y política en marzo próximo. Si ese fuera el caso, el Gobierno dejaría pasar todo febrero, sin convocar a sesiones extraordinarias durante el verano. Hoy, esa versión parece más una certeza que una posibilidad.
El problema es que, si la actividad en el Congreso no se reanuda hasta marzo, los plazos para modificar la ley electoral serán sumamente ajustados, y el oficialismo no tendrá margen de error. De hecho, Menem reconoció que, para cumplir con los tiempos, será necesario realizar un trámite intenso y veloz en las comisiones de Diputados, y luego repetir el procedimiento en el Senado.
Más allá del factor tiempo, que resulta insoslayable, el otro obstáculo que enfrenta el Gobierno es la extrema dificultad para construir una mayoría parlamentaria en este asunto. Bloques aliados que en el pasado mostraron gran lealtad en otros temas, como el PRO y la UCR, se oponen firmemente a dejar fuera de la boleta las PASO, especialmente cuando parecen acortarse las posibilidades de armar una alianza electoral con esas fuerzas.
El vínculo político entre el presidente Javier Milei y el líder del PRO, Mauricio Macri, atraviesa su peor momento, luego de que el oficialismo frustrara intencionadamente el tratamiento en la Cámara de Diputados del proyecto de Ficha Limpia. Macri denunció públicamente el "destrato casi permanente" del Gobierno hacia el PRO, y le recordó al actual presidente que, sin el apoyo crucial de su fuerza política durante el primer año de gestión, "hoy el riesgo país estaría por encima de los dos mil puntos".
Macri les pidió a sus seguidores que se preparen para armar listas propias en todo el país, aunque no cerró completamente la puerta a una coalición con La Libertad Avanza en algunos distritos. En una entrevista, Milei respondió con un ultimátum: "Vamos juntos en todos lados o, si no, iremos separados".
El crecimiento vertiginoso del mileísmo en la representación del electorado más conservador, que hasta hace poco tenía como referente a Macri, hace que La Libertad Avanza necesite cada vez menos hacer concesiones electorales al PRO. De hecho, la transferencia de representatividad es tan evidente que algunos dirigentes, como Diego Kravetz, saltaron del macrismo al mileísmo en los últimos días.
Otros dirigentes del ala más libertaria del PRO, como Diego Santilli y Cristian Ritondo, ya no saben cómo hacerle entender a Macri que afloje su enfrentamiento con Milei, a quien consideran un aliado y no un rival electoral. En el entorno del presidente, están convencidos de que no necesitan al macrismo para ganar las próximas elecciones.
Sin embargo, para la renovación del Congreso queda prácticamente un año, y la composición actual es desfavorable para La Libertad Avanza (39 diputados de 257 y 6 senadores de 72). Esta correlación de fuerzas obliga al oficialismo a poner en la balanza los intereses de sus aliados, para asegurar su apoyo durante 2025.
Las consecuencias de haber roto el diálogo con Macri ya se están sintiendo: el Gobierno calculó que no tenía sentido convocar a sesiones extraordinarias si no iba a contar con la colaboración de sus aliados habituales, por ejemplo, para privatizar Aerolíneas Argentinas o aprobar leyes como las de Antimafia o Hojarasca.
El oficialismo necesita mejorar su relación con el PRO para reactivar lo más pronto posible su agenda en el Congreso. Sin embargo, si se empeña en eliminar las PASO, solo logrará dinamitar lo poco de diálogo que aún conserva con el espacio amarillo.
Con información de Noticias Argentinas