El síndrome del auténtico y los dos cornejos que conviven en el gobernador
Hay personas que sienten que están sobrevaloradas, que ocupan espacios que por su capacidad no les correspondería; que temen a ser descubiertos en ese “fraude”. Le llaman síndrome del impostor y el concepto se ha hecho popular. Pues hay personas que conviven con todo lo contrario: que sienten que no son valorados como se merecen, que creen que han dado más de lo que deberían y conviven con esa idea de subreconocimiento. Alfredo Cornejo puede estar en ese lote de personas que sienten exactamente lo contrario al “síndrome del impostor”, pues suele quejarse por la falta de reconocimiento, aún a pesar de tener sobre sus espaldas el hito de haber sido votado dos veces para ser gobernador.
En esa queja también hay un dato relevante. Más allá de la popularidad de Cornejo, el desgaste es imposible de evitar, lo mismo que las limitaciones para sostenerse en el poder. El trayecto de 8 años en la cúpula tiene inevitables consecuencias, aún con las injusticias que el propio gobernador pueda sentir sobre su consideración. Por eso puede darse la paradoja de que, como ocurrió con una encuesta de MDZ, de creer que en Cornejo conviven algunas de las mejores decisiones ejecutadas por un gobernador y también las peores. Que pueda ser uno de los más valorados, pero también de los más criticados. “Por más que haga maravillas, muchos van a considerar como poco lo que ejecute porque tiene le desgaste lógico y además dejó de ser novedad. En 2015 era el dirigente que venía a reparar la Provincia y tenía contraste. Ahora es más de lo mismo en la imagen”, explicó un analista a MDZ.
Ese análisis viene a cuento por el primer año de gestión de Cornejo que en números tiene algunos datos políticos y de gestión relevantes, pero que pasan desapercibidos y otros que demuestran que en una misma persona conviven varias improntas. El Cornejo de las “transformaciones” tiene consigo una impronta dura en el manejo del poder e implacable con sus rivales. Por eso, por ejemplo, es llamativo el deterioro y el camino que tuvieron que recorrer quienes se le opusieron o tuvieron objeciones dentro de los esquemas de poder que tiene a su alcance.
En 8 años de gobierno Mendoza estabilizó sus cuentas y tiene buena sanidad financiera. Se recuperó la autoridad y hay servicios públicos que, más allá de muchos matices, mejoraron: más días de clase, salud pública activa y con muchos mejores servicios que en el pasado y varios etcéteras más. En paralelo, la capilaridad de Cornejo y su equipo en cada espacio institucional es enorme, con el riesgo de que se haga costumbre: justicia, organismos de control, universidades y hasta colegios profesionales. Daniel Orozco es investigado por hechos de corrupción cometidos mientras era integrante de Cambia Mendoza, pero el rigor le cayó cuando dejó de ser oficialista y se convirtió en una obsesión. El fiscal especializado en corrupción Daniel Capizzi dejó de ser ponderado y lo trasladaron al Valle de Uco solo por pedir informes sobre denuncias hacia el Gobernador. Marcelo Romano perdió los fueros y fue condenado por un hecho menor pero cuyas consecuencias políticas fueron enormes. A los enemigos, ni justicia.
El plan productivo
En los próximos meses habrá personas que harán minería de pie, a lomo de mula y, algunos, con camionetas en senderos petroleros reconvertidos; o en huellas ganaderas que serán ampliadas para el paso de los geólogos. Será el desembarco en la cordillera del plan de exploración minera impulsado por el Gobierno y que más allá de su impacto real, tiene un valor político importante. El Gobernador recorrió foros empresarios y también Malargüe durante el fin de semana. Los resultados reales de ese plan serán más humildes que las expectativas y las estridencias de los anuncios, pues los trabajos que se harán son iniciales, de prospección y de bajo alcance.
Igual, la intención es que en dos años haya más de 100 de esos trabajos. Uno de los puntos clave es cuál será la sinergia del negocio: si luego de la primera etapa especulativa en la que varios empresarios mendocinos captaron los permisos de exploración los convierten en actividad productiva, más allá del negocio inmobiliario en el que ya ganaron. Esos primeros ganadores tienen experiencia en minería y aunque están lejos de reconocerlo son parte del fracaso de todos los intentos anteriores por impulsar la actividad. Las señales positivas se dan con la llegada de empresas junior de exploración que pueden poner recursos para que esa máquina funcione. Desde Malargüe miran con expectativa y desconfianza. La mala experiencia de Potasio Río Colorado, el abandono de las empresas petroleras que exprimieron recursos sin dejar valor, dejaron cicatrices.
En cada discurso puso las bases de lo que considera el plan productivo del futuro: turismo de lujo, minería, reimpulso al petróleo y un control estricto del uso de algunos recursos, principalmente el agua (cuyo costo aumentará exponencialmente). Cornejo se ilusiona con la ampliación de un 30% del aeropuerto, pero depende por doble vía de Javier Milei: el proyecto debe ser aprobado y la inversión debe ejecutarla el exjefe del Presidente.
Hay concesiones de parte del Gobierno: el Estado se hará una sustitución de inversiones: todo lo que las empresas concesionarias no aportaron y tampoco los empresarios, lo hará el Gobierno; sobre todo en materia de inversión energética. En gran parte de la Provincia hay un cuello de botella en cuanto al acceso a la energía y no se puede ampliar la capacidad productiva. Si hubiera inversiones, no se pueden ejecutar porque no hay gas ni electricidad. Gran parte de las expresiones de deseo del Gobernador dependen de factores externos. La ampliación del aeropuerto, las inversiones hoteleras, la mega infraestructura energética de transporte. Otras, netamente de la provincia: las rutas, la infraestructura para mejorar la distribución de agua, las condiciones institucionales, la convivencia, la seguridad, los servicios básicos y sus precios. En el camino hay una queja recurrente por la falta de “empresarios que inviertan en la provincia”. Esa idea de Cornejo incomoda entre los propios.
El plan productivo que ejecuta Cornejo incluye el reimpulso de la actividad petrolera para tratar de diversificar y ampliar la cantidad de jugadores, pues Mendoza era dependiente de YPF y la petrolera estatal retiró la inversión en todas las áreas maduras. El año que viene se dará el hito que esa empresa invertirá más en energía solar que en petróleo en la Provincia. Ese cambio de modelo es estructural, pues por primera vez la energía renovable tendrá más inversión general que la exploración petrolera. No se trata de tecnologías y fuentes de energía que necesariamente se contradigan, pues Mendoza y Argentina necesita ambas fuentes. Sin gas y petróleo, el país no funciona.
Cornejo considera que el primer año de su segunda gestión ha tenido transformaciones profundas que espera rindan frutos. Una idea de “semilla” para el futuro productivo, como también dejó su siembra política para que el cornejismo sobreviva más allá de su estadía en el cuarto piso de Casa de Gobierno.