El menú de opciones que maneja Alfredo Cornejo para reemplazar a Pedro Llorente en la Corte
Una vez más, Alfredo Cornejo designará un funcionario en un cargo vitalicio. En esta oportunidad, la vacante se abre en la Suprema Corte de Justicia, donde en su primer mandato designó a José Valerio y Dalmiro Garay. La renuncia de Pedro Llorente se conoció esta mañana y desde temprano empezaron las especulaciones sobre los posibles candidatos (o candidatas) para sucederlo. Más allá de los nombres, el gobernador deberá definir si se inclina por alguien de su entorno partidario o busca un perfil de tinte independiente pero alineado con las reformas que ha impulsado en el Poder Judicial. ¿Será una mujer? ¿Se inclinará por algún funcionario? Son preguntas que muchos se hace por estas horas en Casa de Gobierno y el Poder Judicial.
La presión para que el lugar de Llorente sea ocupado por una mujer ya comienza a percibirse. En la actualidad el máximo tribunal solo tiene una integrante del género femenino, María Teresa Day. Desde el peronismo ya comenzaron a reclamar por más mujeres en la Corte y la que lo hizo fue la exlegisladora Patricia Fadel. "Ante la renuncia de un miembro de la Corte hoy tiene los instrumentos para demostrar que algo esta cambiando ¡Que ese lugar lo ocupe una mujer!", esgrimió Fadel y exigió que se trate de una mujer "que reúna de verdad los requisitos que se necesitan para el cargo".
En el menú de opciones aparecen varias mujeres. Puede ser alguien de su gabinete (Mercedes Rus y Jimena Latorre son abogadas) pero habría que agarrar la calculadora para ver si cumplen los requisitos constitucionales para llegar al máximo tribunal. Parece poco probable que se incline por alguna de esas opciones, a pesar de que en el pasado Alfredo Cornejo ha mostrado su tendencia a inclinarse por personas de su entorno más cercano. Una suerte de premio a la lealtad.
Si de premiar lealtades se trata, el que pica en punta es el subsecretario de Justicia, Marcelo D'Agostino. Su nombre siempre suena cuando se abre una vacante. Es funcionario desde el año 2015 y ha articulado muchas de las reformas que impulsaron desde el gobierno provincial. Es una persona de estricta confianza del gobernador Alfredo Cornejo y eso le da garantías de que no perderán terreno respecto a los lineamientos jurídicos que han impulsado hacia la oralidad y la agilización de los procesos judiciales. También, en materia penal, en lo que respecta a la pulseada entre la "mano firme" y el mal llamado "garantismo".
Pero al gobernador de Mendoza ya comienza a hacerle mella la crítica constante sobre su avance sobre la división de poderes y los órganos de control. Su filosofía de ocupar lugares con personas de su riñón lo tiñen de un halo de personalismo autoritario que se reúsa a reconocer. El Tribunal de Cuentas lo preside quien fuera su alfil legislativo, Néstor Parés, la Corte es conducida por su exministro de Gobierno, Dalmiro Garay y la lista de cornejistas en cargos vitalicios es extensa.
En ese sentido, no debería sorprender que en esta oportunidad el gobernador se incline por algún abogado del foro o magistrado que no tenga militancia radical pero que le garantice la continuidad del proceso de transformación que han impulsado en la Justicia. Algo similar a lo que ponderó Rodolfo Suarez al elegir a Teresa Day como reemplazante de Jorge Nanclares.
La persona que elija Alfredo Cornejo puede ser una mujer o un hombre. Puede elegir alguien joven o con experiencia. Puede elegir un militante o alguien de tinte independiente. Pero de lo que no hay dudas es que, sea quien sea, ideológicamente estará alineado con el modelo de Justicia que comenzó a perfilarse desde el año 2016.

