Cristina Kirchner se reinventa, no se victimiza y juega una sorprendente nueva partida
Máximo Kirchner se enfurece cuando lo escucha a Axel Kicillof hablando bien de su madre y criticando la decisión judicial que a mediados de semana iba a recibir la expresidenta. “Haga lo que haga, va a tener que esmerarse mucho para que se le levante la condena”, dijo el hijo de los dos presidentes ante un testigo calificado.
La condena, por supuesto, no era la que iba a recibir su madre sino la que ya le cayó al gobernador por haberse mantenido independiente en la pelea que Cristina Fernández de Kirchner por la presidencia del PJ bonaerense.
La memoria es una de las reacciones que sobresalen en el diputado nacional. “En eso parece una mina. Sabe con fecha exacta cuando alguien le hizo una cagada”, le dijo a MDZ un excompañero de ruta que aún le guarda respeto y estima. La vida los puso en otro lugar, pero nunca se olvida cómo defiende a los propios cuando debe hacerlo.
“En eso es igual a los padres”, resalta un experimentado legislador que convivió con ambos. El famoso cuaderno en el cual anotaba todo Néstor Kirchner era simplemente un apuntador para lo que ya tenía en la cabeza.
En la mañana de este miércoles, la expresidenta ni se dedicó a esperar el fallo. Sabía que la sentencia ya estaba escrita. Por eso prefirió hacer lo que mejor viene haciendo, que es lanzarse a escuchar más que hablar. “En este nuevo formato, la escucha es lo más importante. No está en los barrios la Cristina que estábamos acostumbrados, con la que casi no podías interactuar. Ahora va a un lugar, habla cinco minutos, y luego escucha y cuando algo la sorprende pregunta con interés”, le dijo hoy a MDZ un funcionario municipal de Moreno que la acompañó a las dos paradas que tuvo.
Fernández de Kirchner estuvo temprano en la Municipalidad, donde fue recibida por Mariel Fernández, la intendenta local que responde al Movimiento Evita pero que ante una hipotética puja con Axel Kicillof se inclinará por ella. A su alrededor estaban todos los secretarios y varios directores. Luego de una charla a solas, ambas salieron hacia un hogar de primera infancia donde están chicos vulnerables en el barrio Los Robles. Más tarde, participó de un encuentro de mujeres con alerta violeta, siempre amenazadas por la violencia de género.
Más tarde, en el Instituto Patria, el clima fue otro. Ahí la exvicepresidenta de Alberto Fernández ya estaba en su rol tradicional de política y conductora. Rodeada por algunos intendentes, la mayoría del esquema que conforman La Cámpora y “los viudos” de Martín Insaurralde, que no se ve pero siempre está, Cristina no abandonó la ironía y cierto fino sentido del humor cuando le pidió al Gobierno que “deje de cambiar los nombres de lo que hicimos y empiece a hacer algo ellos”, en clara referencia al gasoducto y el Centro Cultural.
Hasta sus oficinas del Congreso también se acercaron los presidentes de los partidos aliados en Unión por la Patria, como Martín Sabbatella, de Nuevo Encuentro, y el actual jefe institucional del Frente Renovador, Diego Giuliano, con lo que se ratifica la alianza táctica del exministro y candidato presidencial Sergio Massa con la familia Kirchner.
Su vuelta a la militancia fue activada por el fallo en contra. Al peronismo siempre lo tonifica sentirse perseguido o proscripto, como se autodefinía la expresidenta hasta el año pasado. Pero ahora eso parece haber cambiado. En tono sereno, minimizó la condena y pidió que no la victimicen porque “víctimas fueron los desaparecidos y los compañeros que se tuvieron que exiliar para sobrevivir”, comentó. Los cambios de tono también se manifiestan en los contenidos.
En los cánticos de afuera y en el humor de adentro sobresalía el malestar con Kicillof. Los cánticos que vivaban a Cristina Fernández de Kirchner también se acordaban, irónicamente, de la nueva canción que en la última campaña invitó a escribir el gobernador bonaerense. “Tendría que haber venido, iba a ser bienvenido”, le confió, con la ausencia confirmada, uno de los que estuvo en el Instituto y participó de la charla que dio la presidenta electa del PJ.
Acerca del Partido Justicialista, en su reunión en SMATA, ella prometió que en la próxima convocatoria van a estar todos. Este miércoles, por ejemplo, no sólo no estuvo Kicillof sino que tampoco estuvo la mayoría de los gobernadores peronistas, entre ellos Ricardo Quintela, que también dejó trascender que no será de la partida del acto de asunción como presidenta del PJ a realizarse en Santiago del Estero la semana próxima.
El gobernador, que tiene en sus manos la emancipación personal con solo un decreto, relacionado con la convocatoria a las elecciones bonaerenses del año próximo, recibió un consejo luego de la furiosa explicación que brindara el lunes de esta semana cuando se quejó del desdoblamiento electoral que debe ejecutar ante la implementación de la Boleta Única en Papel a nivel nacional.
“Axel, ningún gobernador del país utilizó la excusa de la falta de plata o que la Justicia no le garantiza la transparencia del comicios para no hacer una elección. Y todas las provincias desdoblan y anticipan sus convocatorias… Para peor, la gran mayoría son mucho más pobres que Buenos Aires, así que debería tomar una decisión y convocar a una elección diferente a las de los cargos nacionales”, expresó un intendente que le tiene afecto y lo quiere acompañar.


