Pablo Juliano: "La Unión Cívica Radical no es un partido de derecha"
Una estatuilla de Raúl Alfonsín reposa en el escritorio de Pablo Juliano. Al lado, una foto del expresidente con Jorge Luis Borges. "También me gusta JRR Tolkien, pero no era alfonsinista", dice el jueves por la tarde en su despacho. Un rato antes le presentó a Martín Menem la carta con el nuevo bloque que integran una docena de diputados radicales, que finalmente pegaron el portazo.
"Cuándo este invierno feroz de ordenar las cuentas pase, ¿del otro lado, qué hay?", planteó Juliano en una entrevista en exclusiva con MDZ para diferenciarse de los radicales que eligieron seguir en el bloque que conduce Rodrigo De Loredo, junto con los cinco que apoyaron el veto del Gobierno de Javier Milei a la Movilidad Jubilatoria y al Financiamiento Universitario. "No buscamos coleccionar diputados, sino construir un diálogo auténtico con la sociedad. Creo que el radicalismo no debería estar a la sombra del kirchnerismo ni de La Libertad Avanza", remarcó el diputado.
-¿Qué importancia tiene la construcción de este nuevo bloque?
-Es un paso que debíamos dar para construir una alternativa diferente, cansados de debates internos que parecen no tener fin y que, en muchos casos, muestran un estilo de la vieja política. La confianza estaba rota, y para poder construir y defender los temas que importan, es fundamental poder confiar en el equipo. No podés levantar la bandera en defensa de los jubilados y luego, en el mismo día, traicionar esa causa. En este nuevo espacio nos une la vocación de futuro y la falta de miedo a lo que viene. Queremos recuperar la vocación presidencial y representar una alternativa clara y sólida. Facundo Manes, por ejemplo, es una referencia fundamental para nosotros, y su compromiso con este proyecto es inspirador para todo el bloque.
-El año pasado el electorado fue contundente con el cambio que le pidió a la política, ¿siente que todavía no se termina de interpretar ese deseo?
-La política necesita una renovación, pero eso no significa que todo esté permitido. Hay cuestiones que no se negocian. Las instituciones que funcionan bien, como las universidades, deben preservarse. Incluso, siempre existe la posibilidad de mejorarlas. Creo que este camino debe servir para algo, para que las generaciones futuras encuentren una conexión entre la producción y el desarrollo.
-¿Qué le genera cuando escucha a distintos dirigentes decir que "se acercan al kirchnerismo"?
-Nunca he pertenecido ni perteneceré al kirchnerismo. Nunca. La sociedad argentina fue muy clara el año pasado y le dio la espalda al kirchnerismo. Este nuevo bloque se enfoca en los temas, no en las facciones. No buscamos coleccionar diputados, sino construir un diálogo auténtico con la sociedad. Creo que el radicalismo no debería estar a la sombra del kirchnerismo ni de La Libertad Avanza. Debemos protagonizar un espacio propio. Tenemos un protagonismo que necesita ser definido con urgencia.
-¿Qué piensa de los diputados del bloque radical que eligieron quedarse con la conducción de Rodrigo De Loredo?
-Los respeto. Sin embargo, si nos quedábamos, nos hubiera dejado en una espiral de tener que justificar lo injustificable. Nos unen afecto y respeto por haber trabajado juntos en temas concretos. Desde el nuevo bloque, no hay intención de presionar a nadie. Son bienvenidos quienes crean en tener una postura nítida. Eso no es construir un oficialismo clandestino que tapa el diálogo institucional y justifica lo injustificable.
-¿El bloque radical perdió masa crítica?
-Totalmente. Cuándo este invierno feroz de ordenar las cuentas pase, ¿del otro lado, qué hay?. Entonces dicen que no es momento de debate de una identidad. Pero no es lo que estoy planteando. Si el radicalismo no tiene claro qué modelo de Estado y de mercado tiene renuncia a protagonizar. Yo no llegue al radicalismo para estar a espaldas del kirchnerismo ni de La Libertad Avanza. Estoy convencido que los que se van con el oficialismo abandonan su base de sustentación, sus votantes.
-¿La UCR es un partido de derecha?
-No, originariamente no es de derecha ni de izquierda, pero acá decir que sos de centro es mala palabra y le tienen miedo. Se va a volver a poner de moda ser sensatos y buscar soluciones a los problemas.
-¿Por qué eligieron ese nombre para el bloque, que no lleva refiere directamente al partido?
-La identidad te define. Estamos haciendo una evocación a la democracia, yo creo que en el fondo está en peligro. Lo reconoce el propio presidente que le quiere cargar las tintas al sistema y cuando responsabilizas al sistema lo enmudeces, y todos se quedan quietos y callados. Eso es peligroso y ya pasó en la Argentina. Ahora como no te vas a quedar callado si hay parte de lo que él dice en ese insulto que tiene razón. Pero él está rodeado de la peor casta.
-¿Cómo sale el nombre del bloque?
-Lo vamos a fijar el lunes junto con la estrategia, ahora por una cuestión administrativa le pusimos así para salir del tránsito y presentar la nota. Probablemente después le demos un vuelta de tuerca para sintetizar el espíritu de algo nuevo.

-¿Cuánto impactó la presión de la militancia radical en todo el país a la hora de tomar la decisión de armar el nuevo bloque?
-Bastante. No podés construir nada si no es mirando a quiénes tienen que defender esto en cada rincón del país. Pienso en mis amigos que están en la puerta de cada facultad a lo largo y ancho del país que están siendo solidarios. La militancia no iba a poder explicarle a sus compañeros qué estaba pasando. Ahora va a poder explicar que hay una nueva mirada, y están invitados a integrarlo. No podés ser creíble si te da vergüenza lo que sos.
-¿Cómo ve la actualidad del gobierno?
-Lo veo centrado en la campaña, pero a veces lo percibo solo. Pareciera que en lugar de conectar con las necesidades reales de la gente, se enfoca más en proteger su base de sustentación. Me sorprende ver cómo algunos parecen tener claro cuál es su base y, sin embargo, no logran conectarse con ella de forma efectiva.
-¿Considera que hay alguna posibilidad de éxito en el “experimento libertario”?
-No creo que sea viable. Argentina es un país muy consciente de sí mismo y está atrapado en una falsa dicotomía entre los extremos que representan el kirchnerismo y La Libertad Avanza. Necesitamos superar esa confrontación polarizada.

