Los ex que intentaron volver a sus grandes amores de la política y la suerte que tuvieron
Volver no sólo es el título del famoso tango - y de la película de Pedro Almodóvar en la que la gran Penélope Cruz homenajea a Carlos Gardel - sino que también es algo común en muchas actividades de la vida y la política no se queda afuera. Hay varios dirigentes que dejaron los cargos públicos y luego, decidieron regresar al puesto por el que se destacaron en el pasado. Alguien que quiere volver es el exintendente de Las Heras, Daniel Orozco, quien anunció este jueves 24 que quiere ser candidato a concejal el año que viene. Cómo le irá, nadie lo sabe. Pero no es el único político que intentó retornar a su gran amor político.
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Orozco está militando de nuevo en Las Heras, que dejó hace un año luego de 8 años de haber sido intendente. Apartentemente lo hará o por un partido departamental u otro sello partidario, como podría ser el Partido Federal. Enemistado con el Frente Cambia Mendoza, tampoco apuesta a ir por La Unión Mendocina, por el que fue candidato a vicegobernador el año pasado.
Está ya haciendo campaña. Para el día de la madre, se juntó con un grupo de mujeres en el departamento y también fue a ver a una docente para el día de las maestras. Hizo varios posteos vinculados al general José de San Martín y ya empieza a moverse con aviso en el camino hacia las legislativas del año en la que se renuevan la mitad de los Concejos Deliberantes de Mendoza.
Claro que con una dificultad: está imputado por peculado en una causa en la que se desvía el posible desvío de 35 millones de pesos de una cooperativa que operaba durante su gestión. Si llegara a ser condenado, no puede presentarse como candidato.
Una experiencia reciente y exitosa de regreso fue la de Ricardo Mansur. Exradical, se enfrentó a sus sucesores en la intendencia de Rivadavia,había dejado los cargos públicos hacía varios años, se presentó en 2021 como candidato a concejal por el Partido Verde y ganó. Se convirtió en un edil muy crítico para la gestión del exintendente Miguel Ángel Ronco, otrora su socio político.
Claro que habían pasado más de 8 años de que Mansur había sido intendente, a diferencia de Orozco que hace un año dejó la comuna. Pero además, Mansur no tiene cuentas pendientes con la Justicia.
No se conformó con ser concejal y dos años después fue por la intendencia y ganó, con un partido propio, departamental, llamado Sembrar que hoy gobierna la comuna.
Jorge Omar Giménez no tuvo la misma suerte el año pasado. Había sido intendente por el peronismo - al que ahora ha vuelto- durante 16 años. Era uno de los jefes comunales más existosos del PJ, pertenecía al sector que se conocía como "azul" dirigido por el ex operador y asesor presidencial, el fallecido Juan Carlos Mazzón.
En las elecciones para 2023, empezó a trabajar para ser candidato a jefe comunal. Pero en lugar de ir por el PJ porque consideraba - con razón que no tenía chances de ganar la gobernación- fue por La Unión Mendocina que encabezó como candidato a gobernador Omar De Marchi.
No le fue como esperaba: el actual intendente radical Raúl Rufeil, fue reelecto. Giménez ya está trabajando nuevamente en el peronismo, entusiasmado con que Emir Félix es el nuevo presidente del partido.

Al peronista Celso Jaque le fue bien por perseverante. Había dejado de ser intendente de Malargüe en los 90. Fue gobernador de la provincia entre 2007 y 2011 con un slogan de campaña que fue "Preguntá en Malargüe". Luego, fue embajador y parte del directorio de YPF. Intentó volver a su departamento pero perdió la interna. Cuando todos lo daban por vencido, él volvó a la carga.
Se presentó el año pasado para ser jefe comunal y le ganó al radical Manuel Ojeda que intentaba ir por la reelección. No sólo fue un triunfo para él, sino para el peronismo que a pesar de salir tercero en la provincia, ganó una intendencia más, y ahora tiene 7.
No es un intendente que pasa desapercibido. Impulsa, junto al gobernador radical Alfredo Cornejo, el distrito minero Malargüe, un proyecto que es parte de la agenda pública.
En el pasado, hubo intentos de regresos pero a la gobernación. Pero frustrados. Roberto Iglesias, quien había sido gobernador entre 1999 y 2003, se presentó dos veces más, sin éxito. Primero lo hizo en 2007, para diferenciarse de los radicales de la Concertación, que impulsaba Julio Cobos como vicepresidente de Cristina Fernández de Kirchner. En ese año, ganó el peronista Jaque, quedó segundo Cesar Biffi como parte de la Concertación e Iglesias, por el radicalismo "puro" alcanzó solo el 10% de los votos.
Cuatro años después, con el radicalismo unido y alejado en su mayoría del kirchnerismo, volvió a intentarlo. No le fue mal, pero no le alcanzó para frenar la ola que se venía: el 54% de los votos que alcanzó en su reelección Cristina, arrastró - por la lista sábana- a Francisco Paco Perez y el peronista se convirtió en el gobernador de Mendoza.
Iglesias hizo una campaña muy particular previendo lo que podía pasar. "Cortá boleta", pedía. Se produjo un aumento histórico de corte. Pero no le alcanzó y ya no volvió a intentar ser candidato.



