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De Ronald Reagan a Javier Milei: iluminando el camino de la desregulación

Las medidas financieras permitieron volver al crecimiento, incentivando la inversión, la creación de empleo y la expansión del crédito.

"El gobierno no soluciona los problemas, los subsidia”, solía decir Ronald Reagan, quien en la década de 1980 hizo que el mundo aprendiera a liberar una economía intervenida desmedidamente, tal como su Estados Unidos lo estaba. Su enfoque en la desregulación de sectores claves transformó todas las teorías de su tiempo, en plena descomposición comunista de la URSS, y estimuló un crecimiento sin precedentes para su país y un renacimiento del libre mercado para América Latina.

Hoy, bajo la administración de Javier Milei, Argentina también busca dejar de “subsidiar problemas”, enfrentando desafíos económicos similares. Cuando Reagan asumió en 1981, su país atravesaba un período de estanflación y un estancamiento heredado de Jimmy Carter. Las políticas de intervención implementadas en las décadas anteriores no lograron controlar la inflación ni salir de la recesión.

Presidente Ronald Reagan

Reagan, junto con sus asesores claves como Donald Regan y Paul Volcker, diseñó un plan basado en cuatro pilares: la reducción de impuestos, el control de la inflación a través de una política monetaria estricta, la desregulación económica y la reducción del gasto público.

Uno de los puntos más críticos era que la intervención gubernamental había hecho que sectores claves como el energético, el financiero o el laboral se estancaran. La alta regulación y los controles de precios impedían que las empresas fueran competitivas y que pudieran adaptarse a los cambios tecnológicos y a la globalización emergente.

Esto generó un panorama donde el mercado no podía operar de manera eficiente. Reagan creía que la clave para reactivar pasaba por liberar las fuerzas del mercado, y para ello, era necesario que el gobierno redujera su participación en la economía, dejándole más espacio al sector privado.

Hoy, bajo la administración de Javier Milei, Argentina también busca dejar de subsidiar problemas

En ese desafío, Reagan tuvo un arquitecto fundamental: Donald Regan, Secretario del Tesoro entre 1981 y 1985. Antes de unirse a la administración, Regan había sido el CEO de la financiera Merrill Lynch, lo que le dio una profunda comprensión de cómo las regulaciones bancarias frenaban la capacidad del sistema financiero. Durante su tiempo en el Tesoro supervisó la desregulación de las Savings & Loans, que aunque sufrieron una crisis a finales de la década, las reformas consolidaron una mayor competencia en el sistema bancario.

La política económica argentina actual, donde los bancos ya no le prestan al Estado y ofrecen todo tipo de alternativas de crédito al privado, es una similitud evidente con el modelo de Reagan. El equipo económico de Milei cuenta con un diferencial destacable: en comparación con los 80, cuando las tasas subieron, Argentina disminuyó sus tipos de interés al mismo tiempo que redujo la inflación del 25% en enero al 4% de los últimos meses.

Otro ítem de rasgos parecidos están en la reforma laboral que el gobierno plantea y que ya se aplica en parte bajo las normas de la Ley Bases y el DNU 70/2023. Aunque no se ha implementado en su totalidad, recuerda varias medidas de Reagan, como por ejemplo, permitir que las empresas diseñen sus propias reglas en cuanto a despidos y contrataciones, una flexibilidad central para un país que ha estado atrapado en una espiral de alta inflación y baja productividad durante años.

La Ley Bases que se aprobó en el Congreso

El sector energético también asiste a sus tiempos de cambio. El gobierno argentino tiró abajo desde muy temprano el famoso ‘barril criollo’, un precio mínimo que trajo recurrentes desabastecimientos de combustible. También avanzó en materia de desregulación, por ejemplo, reduciendo facultades de Cammesa, la empresa estatal que controlaba en gran medida el comercio exterior energético.

La medida más ambiciosa en materia energética fue el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que validado por el Congreso permitirá beneficios impositivos, aduaneros y cambiarios durante 30 años para los proyectos de inversión superiores a los 200 millones de dólares. Las inversiones ya están dando sus frutos y ya han permitido volver al superávit comercial.

Durante los años 70, el desafío de EEUU era reducir la dependencia de las importaciones de petróleo, y las medidas fueron en la misma dirección. Los secretarios de Energía, James B. Edwards y Donald P. Hodel, lideraron la desregulación en este sector, eliminando, entre otras cosas, los controles de precios, el propio ‘barril criollo’ yankee. Las empresas pudieron invertir en exploración y nuevas tecnologías, lo que impulsó la producción interna, aumentó la competitividad y redujo los precios a largo plazo.

La dirección muestra mayores libertades económicas para Argentina y la historia reciente de finales del siglo pasado, en plena salida de la Guerra Fría y en un renacer del libre mercado, tiene varios ejemplos de países que salieron de economías intervenidas para iluminar un camino de desregulación. El caso de Reagan en Estados Unidos puede servir de guía. 

Jeremías Rucci.

* Jeremías Rucci. Project Manager de la Fundación Internacional Bases