Efecto Milei: el mejunje electoral que se gesta en Mendoza de cara al 2025
Las elecciones legislativas del año que viene tendrán una complejidad particular en la provincia de Mendoza. La irrupción de Javier Milei en escena ha alterado el escenario político y los límites entre los diferentes espacios se han tornado difusos. El radicalismo mendocino sabe que gran parte de sus votantes respaldan al presidente y eso genera incertidumbre respecto a cómo podrían votar en los próximos comicios. El peronismo aspira a capitalizar el voto opositor y La Unión Mendocina pone en juego su supervivencia.
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El futuro presidente del PJ, Emir Félix, hizo públicas sus intenciones de repatriar a los dirigentes que el año pasado se fueron a las filas de La Unión Mendocina. El líder de ese espacio, Omar De Marchi, es parte del gobierno de Javier Milei y muchos de los integrantes del frente que conformó para competir por la gobernación se encuentran en las antípodas del presidente libertario. Por eso referentes como Jorge Omar Giménez y Roberto Righi ven con buenos ojos la amnistía que les propone Félix.
Algo parecido pasa en el radicalismo. Cornejo coquetea con la Casa Rosada pero hay radicales que no están dispuestos a tragarse ese sapo. Paralelamente, el radical del gabinete de Milei, Luis Petri, procura lograr una gran alianza entre la UCR mendocina y La Libertad Avanza. Pero el PD, socio de Javier Milei, se encarga de dinamitar los puentes que Petri intenta construir con el cornejismo.
La diputada del Partido Demócrata, Mercedes Llano, no deja pasar oportunidad para mostrar las diferencias abismales que existen entre las ideas de Javier Milei y el modelo de gestión de Alfredo Cornejo. Sobre todo cuando funcionarios y legisladores cornejistas sacan pecho de la baja de impuestos y la disminución de personal que viene llevando adelante desde hace años la provincia mostrándola como pionera en las reformas que impulsa el gobierno nacional.
El radicalismo "libertario" se jacta de que Alfredo Cornejo avanza con el cierre de organismos públicos como el canal Acequia o se imitan medidas adoptadas por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. En ese sentido, por ejemplo, en Mendoza se eliminarán algunos de los códigos que se pagaban para hacer trámites o se extenderá a 10 años el vencimiento de la licencia de conducir. Como contrapartida, los aliados de Milei le enrostran al cornejismo la expropiación de Penitentes, la estatización de IMPSA y el avasallamiento de la división de poderes que se vive en la provincia. Subrayan también el rechazo de los diputados cornejistas Lisandro Nieri y Pamela Verasay al veto a la reforma jubilatoria y al veto de la Ley de Financiamiento Universitario. En ambos casos el cornejismo votó en contra del Ejecutivo nacional.
En ese contexto muchos se preguntan qué pasará con las elecciones del año que viene. Con la implementación del sistema de Boleta Única no parece tener mucho sentido que se desdoblen las elecciones, pero tanto intendentes como parte del gobierno provincial especulan con la conveniencia de despegarse de las elecciones nacionales. Si eso ocurre, al gobernador se le caerá la careta de la austeridad que hoy presume. Desdoblar los comicios no solo implica molestias para la ciudadanía sino también un gasto innecesario.
Pero si no se desdoblan las elecciones habrá que estar atentos a las posibles alianzas y el posicionamiento de los distintos partidos políticos. La Libertad Avanza ya está en condiciones de competir como partido ¿lo hará en un frente con el PD y el PRO? Si eso llegase a ocurrir ¿seguirá existiendo La Unión Mendocina?
Otra pregunta que surge es qué haría Luis Petri ante ese virtual escenario ¿seguirá en Cambia Mendoza enfrentando a la lista del gobierno nacional? ¿Se irá del frente que conduce Alfredo Cornejo? Para el Ministro de Defensa un frente que una al cornejismo con La Libertad Avanza lo salvaría de esa disyuntiva. Pero si ese frente llegase a conformarse ¿qué harán Omar De Marchi, el PRO y el PD? ¿Volverán a compartir espacio con Alfredo Cornejo? Parece difícil si se tiene en cuenta que el PRO llegó a votar en contra de la privatización de IMPSA solo para oponerse al cornejismo.
Por el momento De Marchi se muestra alejado de la escena provincial. Pero el presidente del PRO, Gabriel Pradines, y la diputada demócrata, Mercedes Llano, son dos de los principales detractores del cornejismo. Casi tan virulentos en sus acusaciones como la senadora kirchnerista, Anabel Fernández Sagasti.
Aunque parezca mentira, en este complejo escenario el horizonte más claro parece ser el del PJ. El peronismo se ha parado en la vereda de enfrente de Javier Milei y eso le aclara el panorama. El partido viene golpeado por haber terminado tercero en las últimas elecciones provinciales pero aspira a capitalizar el descontento con el gobierno nacional. El problema que tienen es que en Mendoza las encuestas siguen dando más del 50% de imagen positiva para Javier Milei. La foto de hoy muestra un techo bajo para el peronismo, pero dependerá de la evolución de la gestión del gobierno nacional. Si crece el descontento, el peronismo tiene chances de crecer. Si mejora la sensación general, el techo electoral del PJ será aún más bajo.
La última encuesta de Reale Dalla Torre confirma que aún existe un porcentaje elevado de indecisión. El 25% de los encuestados no tiene definida su intención de voto. En ese estudio, Cambia Mendoza conserva el 32,7% de apoyo seguido por La Libertad Avanza con el 16,4%. El peronismo vuelve a figurar tercero con el 13,7%.

La Unión Mendocina es un espacio desdibujado. Solo el 5% de los encuestados dijo que votaría a ese frente. Su futuro parece incierto si se tiene en cuenta la "amnistía" del PJ para repatriar a los peronistas que integran La Unión Mendocina y la proximidad de otros integrantes con el gobierno nacional. A pesar de ello, en la Legislatura sus integrantes se siguen mostrando unidos, aunque con frecuencia votan de forma dividida.
Por último, el Partido Verde tiene una intención de voto del 3%, incluso menor que la del FIT con el 4,3%. La debacle de los verdes tiene que ver con sus diferencias internas. El partido se ha ido desmembrando y hoy queda circunscripto a las figuras de Mario Vadillo y Emanuel Fugazzotto. Al último lo vienen tentando desde hace tiempo a sumar fuerzas con el PJ, partido con el que siempre tuvo buena sintonía. La sangría del Partido Verde comenzó hace tiempo con la salida de Marcelo Romano luego de su gran elección en San Carlos. Se sumó recientemente el diputado Mauro Giambastiani y cada vez está más alejado el dirigente gremial Dugar Chappel.
Aunque parezca que falta mucho tiempo para los comicios, el calendario avanza y en los primeros meses del 2025 se precipitarán las definiciones. Habrá que ver cómo manejan el pulso en un contexto complejo en el que la ciudadanía no parece dispuesta a tolerar a políticos "enroscados" en temas electorales.
