Glaciares en peligro: una carrera contrarreloj para frenar retrocesos en la legislación que los protege
Los glaciares son una de las fuentes de agua dulce más importantes que tenemos y están en riesgo por las modificaciones introducidas por el proyecto de ley ómnibus.
Allí por el 2010 se logró un hito sin precedentes: ser el primer país en la región en contar con una ley de alcance nacional para la protección de los glaciares y el ambiente periglacial. Una normativa que reconoce a los glaciares como reservas estratégicas de recursos hídricos para el consumo humano; para la agricultura y como proveedores de agua para la recarga de cuencas
hidrográficas; para la protección de la biodiversidad; como fuente de información científica y como atractivo turístico.Los glaciares constituyen bienes de carácter público.
El proyecto de ley ómnibus plantea la modificación de los artículos 1 y 2 de la ley. Dicha modificación se realizaría a fin de habilitar, en resumen, la actividad económica en el ambiente periglacial, sólo que con informes técnicos que le bajen el perfil a dichas intervenciones, como ocurre en tantos otros lugares del mundo. Esto sucede al modificar el objeto a proteger, excluyendo el ambiente periglacial en cuestión y circunscribiendo únicamente a geoformas protegidas dentro de este ambiente.
El ambiente periglacial son los suelos congelados que actúan como regulador del recurso hídrico. En simples palabras, es como un freezer que mantiene el glaciar en equilibrio. Entonces, la idea de introducir la minería e hidrocarburos sobre ambiente periglacial es atacar directamente al corazón de la legislación en materia de protección de estos ecosistemas en Argentina. Los glaciares son parte integral del ciclo del agua. Además, mitigan efectos de la sequía, regulan los caudales de arroyos y ríos, funcionan como reservorio de agua dulce potable y como reguladores del clima.
Es por eso que invitamos a la ciudadanía a sumarse a la petición “Salva Las Leyes Ambientales”, impulsada por más de 40 organizaciones, y suscribir su firma a través de la página web salvalasleyesambientales.org y así contribuir a detener las modificaciones planteadas en el proyecto de ley ómnibus. Más de 100.000 personas ya participaron. Desde Greenpeace, consideramos que el camino es la correcta aplicación de la ley vigente, y no su modificación.
Como exigimos junto a más de 500.000 personas en 2010 su sanción y reclamamos su aplicación en los años posteriores y el cierre de la mina Veladero de Barrick Gold, un proyecto minero operando directamente sobre área periglacial en Argentina, hoy, más que nunca, continuaremos demandando al Congreso que no se comenta este retroceso ambiental que sólo traerá como resultado la afectación a nuestros glaciares, ecosistemas que ya están sufriendo los impactos de la crisis climática.
* Diego Salas, director de programas de Greenpeace Andino.

