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El golpe de realidad de Cambia Mendoza, el furtivismo de la Unión Mendocina y las dudas del PJ

Las elecciones departamentales acercaron a la realidad a Cambia Mendoza, que no está en decadencia pero sí cerca de su techo. La Unión Mendocina no jugó, pero De Marchi busca captar adherentes como un pescador furtivo. El PJ ganó, pero más como federación de partidos comunales que como frente.
Suarez y Cornejo, emblemas de los 8 años de poder de Cambia Mendoza. Foto: Cambia Mendoza
Suarez y Cornejo, emblemas de los 8 años de poder de Cambia Mendoza. Foto: Cambia Mendoza

Aunque las elecciones de ayer fueron "minimalistas" por su impacto electoral, sirvieron para revelar con más claridad las realidades de los principales frentes políticos de la provincia, tomando distancia de las pasiones y las sobreinterpretaciones a las que suelen acudir los referentes políticos. 

Cambia Mendoza nació como un fenómeno político urbano, centrado en el Gran Mendoza, con objetivos pragmáticos y un proyecto de poder que tuvo un impacto arrasador. Tanto, que generó una anomalía que algunas veces confundieron con la normalidad: ganar elecciones sin mucho esfuerzo, no tener competencia electoral y hasta aspirar a objetivos políticos extremadamente ambiciosos como tener mayoría absoluta en la Legislatura y "conquistar" más departamentos, como quien pone fichas en el TEG. Ganar San Rafael y Maipú eran parte de las utopías de los seguidores de Alfredo Cornejo. Los resultados de las elecciones 2023 le ponen un techo de realidad a esos sueños políticos. 

Cambia Mendoza tuvo un mal resultado en San Rafael. 

Ese frente no está en decadencia, pero sí parece haber hallado su techo. Tuvo un resultado positivo pero discreto en las PASO provinciales, un mal desempeño en las nacionales y ayer no pudo ganar en ningún lado. Es el favorito para ganar la gobernación este mes y aún no hay datos que marquen lo contario; pero ocurrirá en un contexto de paridad que puede incomodarlos. Ayer, en las elecciones departamentales de los 7 municipios gobernados por la oposición se concertó lo que ya preveían y las antiguas ambiciones de gobernar todos los centros de poder quedaron lejos. No había una expectativa distinta, aún con candidatos desgastados como Omar Félix. En el Sur hubo un botón de muestra de la erosión política de las estructuras partidarias: con muy poco, Rodolfo Bianchi sacó 20 puntos en uno de los municipios más importantes de la provincia. Tampoco logró en 8 años de gobierno tener permeabilidad en la ruralidad, en los departamentos más alejados de su núcleo de poder. 

En números fríos la elección no fue tan mala, aunque los candidatos no fueron competitivos. Tampoco hubo un derrumbe, un ninguneo a Cambia Mendoza. Allí está la diferencia entre un tope y la caída. Lo que puede sintetizar el momento es la tensión generacional: puede haber un agotamiento por redundancia, algo lógico. Como le ocurrió a otras fuerzas políticas, la realidad parece "pedir" un recambio; algo que no ocurrió en las listas. La ventaja para Cornejo es que tampoco ocurrió en sus opositores, pues en la vereda de enfrente tiene pares.

De Marchi, festejando un triunfo de otro. 

Las elecciones desdobladas sirvieron también para demostrar algunas otras precariedades en las estructuras políticas. La Unión Mendocina es una alianza creada a posteriori de la convocatoria a esos comicios, por lo que Omar De Marchi no tuvo tiempo, ni energías para participar. En aquel momento aún mantenía escondida la decisión de romper definitivamente con Cambia Mendoza y, de hecho, había permitido que el Pro participara de la estructura oficialista. A pesar de decirse como un proyecto político "mendocino", no llegó a tener participación en la más local de las elecciones. De Marchi viajó a San Carlos, aunque coqueteó con Maipú. Se sacó la foto con su aliado Difonso, pero deseaba retratarse con Stevanato.

Espasmódico y aún impredecible, el sector que compite por el poder está en etapa de pesca furtiva. Busca adhesiones sin peguntar. El eufemismo es "mirar al futuro", pero para no responder sobre el pasado de algunos que puede ser complicado. Ese futuro es el que hace dudar a los peronistas que migrarán. No por la decisión, sino por la forma. Stevanato, por ejemplo, tiene futuro provincial. Y especula con el costo que puede tener la firma de De Marchi en su pasaporte político. El voto es secreto, pero la adhesión del maipucino hacia el lujanino es clara, más allá de la infantil picardía dialéctica que había guionado: dijo que va a apoyar a un Omar que fue intendente de Luján. Le faltó decir que tenga de compadre a otro Omar, como para potenciar sus ambigüedades y poner de relieve la promiscuidad política de Mendoza. Omar De Marchi y Omar Parisi son todo eso y mucho más. 

El peronismo local logró mantener el poder territorial. En realidad, la federación de peronismos comunales son los que ganaron, pues el frente Elegí está en una crisis profunda. Retuvieron los municipios, pero difícilmente puedan aglutinar esa energía para impulsar al candidato a Gobernador Omar Parisi. No está en la voluntad de todos. Y ese es el principal desafío de Flor Destéfanis y todos los peronistas de paladar negro. Aunque las justificaciones hablan de consignas estoicas sobre la institucionalidad de Mendoza, en las decisiones hay mucho más pragmatismo: para algunos dirigentes puede ser todo o nada. Es que si De Marchi gana la elección y se convierte en Gobernador, el "pago" político sería grande. Si pierde, los peronistas que migren se quedarán sin nada y con el rigor de haber "traicionado" a su partido.