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Axel Kicillof busca despegarse de Nación y temen por el "efecto Vidal" de Piparo

Axel Kicillof busca darle protagonismo a su campaña. El factor inflación que puede terminar con Sergio Massa y los intendentes que buscan proteger sus territorios. Grindetti y su deseo de cuidar Lanús y posicionarse. El recuerdo de Vidal que inquieta a Barones y cortan boleta.
A días de las elecciones en la provincia de Buenos Aires, Massa y Kicilof compartirán un acto de cierre.

A días de las elecciones en la provincia de Buenos Aires, Massa y Kicilof compartirán un acto de cierre.

Es un país donde los cucos no se ven venir, el Peronismo nunca terminó de digerir la piña en la boca del estómago llamada Maria Eugenia Vidal que los dejó de rodillas a los mal llamados Barones del Conurbano. Nunca pensaron que una mujer, poco conocida, dependiente de un candidato nacional, sin territorialidad, podía ganarles. Ese amargo deja vú se llama Carolina Piparo, que con menos de cincuenta años y dueña de su pequeño bloque parlamentario tomó las riendas tras el "no" de Guillermo Britos para la campaña de Buenos Aires y fue la rémora de oro para que Javier Milei sume 1.900.000 votos. Ahora, dicen en su entorno, llegó a 31 puntos, a cuatro de Axel Kicillof

Axel Kicillof tiene mala relación con la cúpula de La Cámpora hace años, desde las legislativas de 2021 que la relación con Máximo Kirchner es poca y con Andrés "Cuervo" Larroque nula. Sabe el gobernador que las chances de renovar su cargo existen, pero no son fáciles dado el contexto económico y es espiral inflacionario que pega de lleno en los sectores más bajos. Así entonces, los discursos de Carolina Piparo generan pánico en los intendentes del Conurbano, que no encuentran interlocutor y juegan su propia territorialidad. 

Fin. La Cámpora sin Andrés Larroque desde enero.

El deterioro del salario, el "efecto Milei" que todavía nadie pudo digerir, Carolina Piparo con un discurso duro que tiene pregnancia en los sectores más bajos y el gran desempeño que tuvieron distintos candidatos chicos en intendencias que supieron ser testimoniales y ahora son amenazas reales: todo se dio en un mes. Kicillof tiene ahora el desafío de evitar la vieja jugada de los intendentes que ya está en marcha. Cortar boleta y repartir por separado, que todo sume para que el intendente sea reelegido, más allá del destino del gobernador y menos del ministro y candidato Sergio Massa, a quien pocos ven con chances reales. 

En la gobernación bonaerense quieren reelegir y no es Juntos por el Cambio el que atemoriza, Carolina Piparo representa la Maria Eugenia Vidal de 2015. Es mujer, ignota para muchos hasta hace poco, discurso duro y disruptivo y encima apoyada por un candidato nacional que ganó las PASO y no hay una caída concreta en encuestas, por lo que en Buenos Aires puede repetirse el batacazo bonaerense con el peronismo unido. Un dato: el número privado de Javier Milei pone a Grindetti en 22, Piparo 31 y Kicillof 35 puntos respectivamente. "Es mina, no corrupta, nueva y amiga de Milei, qué querés que hagamos... es un desafío", reconoce un intendente en off the record a MDZ.

Andrés Larroque no piensa volver a esperar el visto bueno de Máximo Kirchner a quien respetó por apellido, no por pergaminos: no es bonaerense, nunca militó hasta el velorio del padre fehacientemente y nunca ganó una interna, dependió del dedo maternal que falló siempre a su favor. La jugada de Larroque en el verano pasado cayó como yunque en La Cámpora, forjó "La Patria es el Otro" y tomó la coordinación de distintas agrupaciones chicas como la Martín Fierro y Peronismo Militante. Larroque intenta darles entidad y conducción desde el ministerio de Desarrollo de la Comunidad bonaerense. 

Socios. Javier Milei y Carolina Piparo, juntos de recorrida.

Eduardo "Wado" De Pedro trabaja para que su amigo gane la elección, no existe grieta interna con Kicillof, pero deberá enfrentar nuevamente el llano tras el operativo para ser presidente que impulsó Cristina Kirchner y que duró 48 horas. Sigue siendo una figura respetada y símbolo de dialogo en un espacio que obtura muchas veces. Será protagonista del gobierno de Kicillof si es elegido.

En Avellaneda, Matanza y Merlo se corroboraron la semana pasada el comienzo del proceso de corte. Sobres con boletas se empiezan a preparar para repartirse en cada unidad y esquina evitando el destierro. La Matanza y Merlo son dos casos concretos en los que los candidatos hicieron su peor elección personal: Fernando Espinoza sufrió el duro desembarco de Patricia Cubría apoyada por Alberto Fernández y Emilio Pérsico. Apenas tres puntos separaron al Baron matencero con 26.6 puntos contra los 23.1 del cantante de cumbia "El Dipy". La peor elección del PJ matancero desde 1983.

Batacazo. "El Dipy" en La Matanza obtuvo 23.1 puntos.

La campaña de Néstor Grindetti no tiene por ahora gran instalación, la interna con Diego Santilli exhibió un raquitismo interno que todavía no cicatriza. No todos trabajan para que Grindetti sea gobernador, que debe cuidar también su terruño: el peronismo logró 40.5 puntos contra los 34.6% que logró Diego Kravetz, su hombre de confianza y quien monitorea el Gobierno desde Seguridad, donde la gestión tuvo reconocimiento incluso durante la caída de Cambiemos en 2019.

Así entonces, el objetivo de Kicillof es sostener la equidistancia, un grado de organicidad que le permita no ser el protagonista de la partición peronista, pero sí dar el salto a lidera el espacio si Sergio Massa no logra ser Presidente y entonces el poderío de Máximo Kirchner y los referentes locales empiezan a sentir el frío del despoder.