El dato clave de una encuesta que explica el motivo del éxito de Javier Milei
El resultado de las PASO provocó un cimbronazo en materia política con el encumbramiento de Javier Milei como el candidato más votado.
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El triunfo del líder libertario reflejó un estado de ánimo de la sociedad que muchas veces se supuso, pero nunca se había podido expresar con el voto. Lo más parecido fue el "que se vayan todos" del 2001, aunque en 2003 la elección ofreció una oferta de candidatos clásicos que no permitieron una salida diferente. Veinte años después, el escenario es distinto.
El agravamiento de la crisis económica, el retorno de los altos niveles de inflación, pobreza en aumento y descontento social se produce en víspera de unos comicios con final incierto y con la aparición de una fuerza política que canaliza el desencanto de una parte de la sociedad con los partidos tradicionales.
Si se analiza cuál es el sentimiento que predomina en la mayor parte de la población, el triunfo de Milei en las PASO encuentra lógica como un catalizador del malhumor social. Es cierto que sus votantes tienen distintas razones para apoyarlo. Muchos adhieren a las ideas de la libertad, pero es posible que haya una parte que busca expresar su descontento por un sistema que no brinda soluciones.
A menos de 30 días para que se realicen las elecciones generales para la presidencia de la nación, los sondeos comienzan a confirmar algunas tendencias en la preferencia del electorado: el 62% de los argentinos cree que es necesaria una renovación profunda de la clase política en el país y 11% adicional coincide con esta afirmación si aplicase a algunos partidos. Sólo un 18% no cree necesaria una renovación y 9% aún no ha formado una opinión sobre el tema. Así lo demostró el nuevo relevamiento del Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano (COPUB), que buscó indagar sobre las características que más valoran los argentinos en los líderes políticos.
“Cuatro características de las personas líderes fueron casi igualmente valoradas por los entrevistados: personalidad, honestidad, capacidad e inteligencia”, explicaron desde el COPUB.
Sin embargo, resulta llamativo que más de la mitad de las personas consultadas prefieren un liderazgo que se imponga con mano dura a uno que respete las reglas procedimentales de la democracia. De modo similar, la mayoría privilegió un líder que resuelva los problemas como sea, a uno que sea democrático.
“Está claro que los argentinos ven en la debilidad el peor defecto que puede tener una persona líder”, puntualizan desde COPUB y agregan que “una consecuencia de la casi permanente situación de crisis que el país atraviesa en las últimas décadas, parecería ser la demanda y apreciación positiva de los estilos de liderazgo fuertes en la política, inclusive, más allá del respeto por las normas vigentes. La mayoría de los encuestados expresó su apoyo a estos estilos y a los rasgos dominantes de carácter, al momento de evaluar las características más apreciadas en los líderes”.

