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Mientras "la casta" espera, hay dos candidatos que ya se visualizan en el balotaje

Sergio Massa y Javier Milei aparecen como mejor perfilados para participar del balotaje. Las elecciones de octubre próximo están haciendo que el Gobierno ponga toda la carne al asador y permite que el anarco libertario siga con sus slogans que después todos discuten.
Sergio Massa y Javier Milei creen que pueden meterse en el balotaje Foto: Twitter
Sergio Massa y Javier Milei creen que pueden meterse en el balotaje Foto: Twitter

“Estamos a meses de una nueva crisis. No va a ser igual que la de Fernando De la Rúa. Será peor, porque en aquel momento no había casi inflación comparada con esta”, relató un socio honorario de “la casta” que, sabe, siempre habrá mejores tiempos.

Lo “nuevo”, representado hoy en Javier Milei, acaba de cenar con Luis Barrionuevo, aunque el gastronómico ni cocinó ni sirvió. Sin embargo, ya le programó un acto para el próximo 19 de septiembre, en Parque Norte, el predio multi funcional que depende del Sindicato de Empleados de Comercio, de Armando Cavallieri. Más “casta”, no se consigue. Pero tienen más olfato político que el sociólogo más experto.

Barrionuevo y Milei, raro como el "león" que lo abraza pero ganan los dos.

“Javier (Milei) utiliza “casta” según le pinte. Parece Lilita Carrió, que tenía el corruptómetro según lo que ella creía conveniente”, dice la misma fuente qué, por ahora, se mantendrá en el anonimato.

Sin embargo, Milei está “angelado”. Las reproducciones de sus dichos se multiplican hasta el infinito, y las entrevistas superan a los artistas más importantes del planeta. “No importa que se junte con Barrionuevo, él lo necesita para hacer los cambios que pide el país”, se autoconvencen los votantes que algo analizan.

Los otros, enajenados por años de decadencia y los jóvenes que creen que “todos son lo mismo”, no reparan en estas elucubraciones. A ellos, “hartos de estar hartos”, le da lo mismo. Creen que peor que lo que están no podrán estar. Se equivocan. Las medidas del anarco capitalista no solo son de difícil implementación, sino que necesitará de amplísimos apoyos extrapartidarios que su carácter pone en duda que pueda conseguir.

“Cómo contenes a gente que creía que iba a cobrar en dólares lo mismo que en pesos y, además, hay una inflación de dos dígitos, mínimo, por mes. No te digo dos años, dos meses durará la “luna de miel”, dijo este experimentado dirigente liberal pero no mileísta.

El candidato libertario no tiene votos propios, como los puede tener el peronismo o el radicalismo. “No. Tiene electores que lo siguen porque están hartos de nosotros, pero que apenas el loco no de ningún resultado, lo tiran por el aire”, siguió uno de los “reyes de la casta”, como quieren autoproclamarse si llegan a tener razón con sus pronósticos.

Si las elecciones fueran hoy, Sergio Massa y La Libertad Avanza competirían en un balotaje. No resulta extraño. Más del 50% de la población es pobre. Sin ascendencia social, el público del peronismo kirchnerista está ahí. El de Milei también, pero recibe adhesiones de los otros sectores más pudientes, que se sintieron defraudados con Mauricio Macri porque tampoco les solucionó nada de lo que dijo que iba a resolver.

Entonces, Patricia Bullrich parecería que dejó de ser alternativa... La antigua “halcón” ahora parece una paloma perdida, coacheada y bajo los efectos de aquellos formatos que siempre rechazó. El ecosistema de los consultores le dice que tiene que presentar “nuevos equipos” que nadie reconoce con autoridad para imponer un castigo ni siquiera a un niño en un pelotero. Insólito.

Patricia Bullrich y Juntos siguen sin saber qué pasó. 

“Volvió Fede Benedeto”, se quejó un territorial que lo sufrió por ser el exégeta de la campaña de Horacio Rodríguez Larreta y perjudicó como pocos las chances de Diego Santilli en la Provincia de Buenos Aires. Más lacónico, uno de los tantos que quedó fuera de todo, pero aún sigue poniéndole “onda” a cada presentación en la que lo invitan, deslizó: “No hay chance”.

Massa promete que no hará el ajuste, que desoye las intervenciones del FMI y que todo se resolverá con las nuevas cosechas y el gasoducto Néstor Kirchner. Milei, con la motosierra, dinamitar el Banco Central y la dolarización. Esperanzas, espejitos que terminan rotos, pero que ayudan a creer.

El ministro candidato hace lo que puede para llegar pero sabe que debajo suyo es todo desconfianza y enojo. Máximo Kirchner, a quien casi tienen que agradecer todos los días porque se está haciendo ver en la campaña, ha decidido romper lanzas Axel Kicillof. Lo dijo cuando le reprochó querer cambiar para no repetir “viejos grandes éxitos”. El gobernador también lo tiene ya entre sus cuentas a resolver.

Los intendentes y gobernadores, por su parte, hacen su juego. A pesar de las presiones y pedidos, vuelven a sus territorios y preguntan. ¿Por quién quiere votar mi gente?... Y ahí le dan la boleta del libertario siempre y cuando pongan la de ellos. Más para Milei, menos para Massa.

El hijo de los dos presidentes está enojado y desconfía. Cree que si gana su candidato a presidente su corriente y su madre, Cristina Fernández de Kirchner, serán los primeros en sufrir sus nuevos mandatos. Y, si queda sólo Kicillof en pie, no lo podrá soportar. El gobernador se transformará, indudablemente, en el faro del futuro kirchnerismo.

El mandato casi natural que pesaba sobre el diputado nacional, que pretendía cumplir luego de los cuatro años de Alberto Fernández, es un proyecto nulo que lo irrita porque sabe que no podrá tener una nueva e igual oportunidad.