La campaña, al rojo

Javier Milei abandona la ortodoxia mientras Sergio Massa rema en su propia tormenta

La inflación mostró ayer el dato mas duro de los últimos 30 años. El ministro de Economía salió a enfrentarlo con anuncios que intentan calmar el incendio.Temor cambiario por la cantidad de pesos que se lanzan a la calle. Milei se abraza a peronistas para mostrar que puede garantizar gobernabilidad.

Rubén Rabanal
Rubén Rabanal jueves, 14 de septiembre de 2023 · 10:10 hs
Javier Milei abandona la ortodoxia mientras Sergio Massa rema en su propia tormenta
Sergio Massa en medio de la tormenta económica y las presiones de su propia interna. Foto: Télam

El índice de precios al consumidor de agosto mostró la peor cara que se podía esperar. El 12,4 % esta en el tope de las estimaciones que habían hecho todas las consultoras económicas. El impacto sobre los alimentos no fue tan sorpresivo ya que los argentinos lo venían verificando en las góndolas, pero si resulta explosivo y mucho mas preocupante aun que la inflación núcleo se haya ubicado en 13,8%. Eso significa que el "reactor nuclear" de base que alimenta los precios (sin tener en cuenta estacionales) esta funcionando a máxima temperatura. Ese número, además, garantiza un arrastre de no menos de 5 puntos para septiembre.

No hay nada que se pueda esconder. El impacto de cada punto de inflación sobre la pobreza es enorme y la clase política argentina hace tiempo que no se da cuenta de esa relación directa. Sergio Massa salió ayer a la noche con un paquete de medidas que tiene un doble sentido: intentar paliar el impacto de precios en los bolsillos y al mismo tiempo salvar su campaña electoral de esa tormenta perfecta de la que no sabe como salir.  La más audaz de todas ellas es la que dispone una devolución del  21% del IVA que se aplica sobre toda la canasta básica a 9 millones de trabajadores que cobran salarios de hasta $ 708 mil pesos.

El costo fiscal de esa medida, sumado al resto de los anuncios que viene desgranando el ministro cada día para continuar en campaña, es enorme, y su efecto benéfico dudoso. La velocidad de la inflación es tal que cada bono o ayuda que lanza el gobierno se diluye cada vez con mayor rapidez. La prueba de eso la dio el bono de $ 60.000: muchos aún no lo cobraron, e inclusive las empresas no terminaron de decidir si pueden pagarlo o no, y el efecto benéfico ya pasó a la historia. 

Mas presión sobre los salarios

Massa sabe, además, que debe anticiparse a la nueva tormenta que vendrá y desde la interna de su propia alianza de gobierno. El 12,4 % de agosto dispara una inflación anualizada que se proyecta en no menos de 180 %. Con ese número todo el sindicalismo volverá a presionar por una reapertura de paritarias en no mas de 30 días. La última renegociación de salarios, que inclusive aun no terminó, fijó incrementos de mas de 60 % para los próximos seis meses, como el caso del sindicato de Camioneros, pero hasta ese número podría aparecer exiguo en los próximos días.

La medida del ministro hoy no son sus éxitos o los consejos que le da su almirantazgo electoral, sino la evolución del dólar y la suba de precios que todos los días le reportan casi en todo de letanía. En ambos casos solo hay por delante malas noticias. El dólar oficial congelado por decisión oficial en $ 365,5 frente a la realidad del Blue en $ 735 es la prueba de ello. 

El ministro, de todas formas, pasa por un curioso momento de la política argentina. Toda esa tormenta económica impiadosa aun no ha conseguido sacarlo de la chance de entrar al balotaje. La crisis en Juntos por el Cambio tras la PASO fue de tal dimensión que Patricia Bullrich aun no termina de estabilizar su campaña, a pesar de la incorporación de Carlos Melconian para enderezar la propuesta económica de la candidata. Increiblemente, hoy todo esta en juego en la elección Argentina.

El país dependerá en el futuro de la negociación que deberá hacer con el mundo financiero internacional. Ese horizonte no incluye solo el nuevo acuerdo con el FMI que comenzará a discutirse desde antes del traspaso presidencial del 10 de diciembre. Estados Unidos ya dio una muestra de como vendrá ese trámite. Jay Sambaugh, el subsecretario del Tesoro de Washington, ya le dijo esa semana al Fondo que deje de financiar irresponsablemente a la Argentina.  Tras el desembolso de los U$S 7.500 millones, frente a las presiones del kirchnerismo en la campaña y con las necesidades del ministro-candidato, esa presión para que el país vuelva a cumplir las incumplidas metas con el FMI pasa a ser un tema que el país deberá atender en el complicado futuro que le espera. Ahora el menú de Massa esta lejos de la prolijidad económica que le pide el Fondo.

El fin de la ortodoxia

El resto del espectro muestra imágenes curiosas. Javier Milei entendió que el flanco mas débil de su propuesta no es  la dolarización que ahora aparece de confección imposible en lo inmediato (nuevo dato que por ahora no esta minando su credibilidad, sino todo lo contrario), sino la falta de garantías de gobernabilidad que ofrece su armado político.

Para paliar la situación eligió abandonar la ortodoxia anti-casta con la que se lanzó a la vida electoral avanzando en dialogos y acuerdos con algunos clásicos del sistema político argentino. Milei lo hace con la tranquilidad (e impunidad) de ser quien ganó la PASO y, por lo tanto, el candidato que fija la agenda de toda la campaña. Primero decidió sumar a sus equipos caras conocidas de la casta política. Guillermo Francos, que puede tener el cargo de ministro del Interior si el libertario gana la presidencial, es uno de los ejemplos mas conocidos, pero ahora Milei incursionó en otras fotos curiosas.

Hubo acercamiento con Gerardo Martínez, supuestamente para dialogar con él sobre alternativas a la reforma laboral tomando como ejemplo las reglas que se aplican en el mundo sindical de la construcción. Martínez, además, acerca a Milei a una visión mas contemplativa y menos virulenta de la idea libertaria de eliminar por completo la obra pública financiada por el Estado. 

Esta semana se confirmó otro acercamiento que parece un clásico de clásicos de la política nacional. Luis Barrionuevo, que como había anticipado MDZ hace tiempo proclamó antes de las elecciones su intención de fiscalizar y vigilar los votos de Milei, ahora tambien se reunió con el candidato, En este caso la agenda del dialogo fue mas difusa. 

Esta semana pareció acelerarse la velocidad con la que el país se acerca al 22 de octubre. Los números de consultoras y analistas tras el impacto de la devaluación que dispuso Massa tras la PASO, comienzan a mostrar proyecciones mas estables. Salvo para Milei ya no le queda tiempo al resto de los contrincantes. 

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