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El multitudinario acto de Sergio Massa para dar un anuncio con pocos beneficiarios

El acto de Plaza de Mayo desconcertó porque no se trataba de una protesta, sino de un vitoreo al ministro y candidato. Cantos, choris y coreos en la puerta del cabildo.

El señor buscaba una foto del Cabildo para mandarle a su hijo: de Plaza de Mayo directo a Alvear; Mendoza. Pero había un problema que podría generar una distorsión histórica. El emblemático edificio estaba tapizado con una enorme bandera que rezaba: Moyano. No se trata de un desconocido integrante de la Primera Junta, sino del líder camionero, uno de los convocantes a una extraña movilización ocurrida ayer en Plaza de Mayo. En los alrededores, más banderas; de todos los colores y con nombres repetidos, entre ellos “Massa”. Cantos y coreografías preparadas, choripanes a 1200 pesos y un “aguante” orquestado. Clima de fiesta.

Embanderados con Massa.

La concentración no era tampoco para reinvindicar los derechos de alguna minoría, o reclamar por los más pobres: los gremios oficialistas rodearon el cabildo para aplaudir de antemano el privilegio que Sergio Massa les iba e entregar; dejar de tributar el Impuesto a las Ganancias. Como si fuera un oxímoron político, los sindicatos aplaudían al ministro justo un par de días antes de que se haga oficial lo que será la inflación más alta de las últimas décadas. La quita del impuesto a las ganancias para sueldos menores a 1,7 millones de pesos privilegia a un grupo, mientras que la inflación que no logra contener el mismo equipo de gestión castiga a los más pobres, sobre todo a los que no tienen un salario acorde a la canasta básica.

“¿Qué festejan?”, se preguntaba uno de los turistas brasileños que recorría Avenida de Mayo y tampoco lograba una vista limpia del Cabildo. Imposible explicarlo; no por el idioma, sino por las motivaciones. Las calles de los alrededores se habían cortado; los propios militantes sindicales coparon también las veredas donde horas antes muchos ciudadanos dormían.

Los choris del Cabildo. Foto: Pablo Icardi.

El “cabildo abierto de los privilegios” se preparó, pero frente al Ministerio de Economía y Casa Rosada. Al final, el hombre del día salió para que lo aplauda su público. El pueblo sindicalista quería saber, y lo consiguió: los trabajadores de altos ingresos no pagarán impuesto a las ganancias.

Con los dedos en ve.

Con voz pausada y emulando la tarea docente (justo el 11 de septiembre) Sergio Massa explicaba las bondades que estaba sembrando. Es que la medida no podrá ser ejecutada de inmediato porque el año fiscal está en curso. Y el Congreso podrá sancionarlo para que se haga efectivo desde 2024 en adelante. Massa intentaba explicar que gestionaba desde el hoy para lo que pretende sea su gobierno desde diciembre. O su nuevo gobierno, pues actualmente es el funcionario nacional de mayor poder; quien decide, por delegación y omisión de Alberto Fernández, todo lo que pasa.