Elecciones 2023

El desconcierto atraviesa a Juntos por el Cambio en el Gran Buenos Aires y hace peligrar distritos claves

Juntos por el Cambio tiene otro problema en el Gran Buenos Aires. La mayoría de los candidatos a intendentes son dirigentes que siempre trabajaron al lado de Diego Santilli y hoy se encuentran sin brújula y casi sin apoyos. Si había alguna chance de ganar municipios del peronismo, hoy se alejan

Alejandro Cancelare
Alejandro Cancelare domingo, 10 de septiembre de 2023 · 21:55 hs
El desconcierto atraviesa a Juntos por el Cambio en el Gran Buenos Aires y hace peligrar distritos claves

"La verdad es que no tenemos campaña. Nadie nos dice nada y lo único que hacemos es andar por inercia", le contó este domingo a MDZ un candidato a intendente de Juntos por el Cambio de un municipio que gobierna el peronismo pero que, antes de la elección, y con el resultado posterior, todo hacía indicar que podía quedar para la oposición. 

Hace dos meses, en Juntos por el Cambio se especulaba conque podían disputarle el poder de manera directa, con muchas chances de ganar, casi una docena de municipios del Gran Buenos Aires. Ahora, sólo quedaron dos, Morón e Ituzaingó, con dudas en otros tantos, como Tigre y Quilmes. 

La distancia que tuvo Unión por la Patria en la mayoría de las localidades que gobierna en el conurbano de la provincia de Buenos Aires se debió a dos factores: uno tuvo que ver con la interna que se dio en el seno del oficialismo entre dos contendientes del mismo espacio, que potenció a esa fuerza, algo que no pasó en la oposición, que le hizo perder votos e, inclusive, dejarlos por abajo de La Libertad Avanza. 

El otro aspecto tuvo que ver, efectivamente, en que a pesar de tener candidatos desconocidos para la mayoría de los habitantes de esos municipios, en el orden nacional Javier Milei superó todas las expectativas, siendo un verdadero tapón para los referentes cambiemistas. 

Sólo Leandro Ugartemendía, en Morón, que se distanció en la suma de votos de su fuerza de los totales que consiguió Unión por Todos en esa localidad, y Gastón Di Castelnuovo, en Ituzaingó, aparecen con cierta chance. En Tigre, la pelea de Julio Zamora contra Malena Galmarini hizo que el intendente cosechara de todos los otros partidos, diezmando las chances de Segundo Cernadas, ya que nadie puede aventurar que algún cambiemista pueda volver a su idea original en el orden local. 

Iguacel, Santilli y los territoriales cuando se podía evitar la interna salvaje que los frenó

Martiniano Molina quedó más lejos de lo que él presumía de la camporista Mayra Mendoza. Ahí y en Hurlingham la fuerza que conduce Máximo Kirchner quiere cosechar dos rotundos triunfos. Lucas Delfino, quien podía capturar los votos que deja Juan Zabaleta, ahora tendrá que disputar también contra el libertario Rafael Di Francesco. 

En General San Martín, la interna en la que Fernando Moreira, con el apoyo de Gabriel Katopodis, le ganó a Leonardo Grosso los distanció por diez puntos a su rival, Mauricio D´Alessandro. Si la diferencia no hubiera sido tan grande, quizás el abogado mediático podía tener mayores esperanzas. 

Sin embargo, lo que más obtura las chances de los candidatos territoriales cambiemistas, inclusive los que por suma de votos pueden ganar, es la desconexión con las otras dos campañas, la de la candidata presidencial, Patricia Bullrich, y la del representante para la gobernación, Néstor Grindetti

Todos los que están en carrera tenían otras terminales políticas, las de Horacio Rodríguez Larreta y Diego Santili. El "Colorado" sacó casi doscientosmil votos más que el alcalde porteño, y perdió por casi 13.000 sufragios finales. Entonces, Ugartemendía, Di Castelnuovo, Cernadas Delfino y Molina quedaron casi como parias de su mismo espacio. 

Al haber disputado internas muy feroz, que no sirvieron para ampliar el espacio sino para achicarlo e invisibilizar a los propios candidatos, los derrotados dificultan el armónico continuar de la campaña con casos en los que, directamente, ya anunciaron que trabajarán para los oficialismos peronistas o se quedarán en sus hogares. 

A pesar de haber empezado con reuniones para limar las asperezas, en las que participaron Grindetti y Santilli, las relaciones en los municipios tardarán mucho tiempo en cicatrizar. Tanto que pueden provocar derrotas catastróficas, inesperadas o quedar a muy pocos votos cuando la previa los mostraba como seguros ganadores. 

Si bien ni las campañas de Patricia Bullrich ni de Sergio Massa aún no arrancaron, en el caso del ministro candidato se decidió poner todo en la cancha, sin pensar en lo que quede para el día después. Eso podrá fidelizar los votos peronistas y kirchneristas, usufructuar el voto útil antiderecha y, además, se encargarán por sacarle el inflador con el que subieron las chances de Javier Milei para frenar a Juntos por el Cambio, con lo cual, tendrán ese plus que determine la victoria en la Provincia, los municipios y poner al candidato de Unión por la Patria en segunda vuelta. 

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