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La frase de Patricia Bullrich que vuelve a emparentarla con el más carismático expresidente

Las comparaciones, a veces, son odiosas, pero desde el inicio de la puja entre Bullrich y Larreta nació una relación directa entre la elección que hace tres décadas protagonizaron Carlos Menem contra Antonio Cafiero. Uno el dueño del carisma, el otro, de la estructura. Ahora hasta copian mensajes.
Campaña Patricia Bullrich y Néstor Grindetti estuvieron este jueves en Olavarría y Tandil Foto: Prensa Bullrich
Campaña Patricia Bullrich y Néstor Grindetti estuvieron este jueves en Olavarría y Tandil Foto: Prensa Bullrich

“Bueno, ahora Rodríguez Larreta tiene dos votos más”, sentenció, irónica, Patricia Bullrich cuando le preguntaron sobre el apoyo que recibió en estos días el alcalde porteño de parte de Facundo Manes y de María Eugenia Vidal.

Memoriosos, en un grupo de Whatsapp de consultores y analistas, apareció inmediatamente el recuerdo de 1988 cuando consultado Carlos Menem sobre el apoyo de un importante dirigente del peronismo a su rival interno, Antonio Cafiero, el riojano dijo: “Antonio tiene un voto más”.

Desde hace mucho tiempo, en estas páginas también lo hicimos antes que nadie, la primaria entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta tiene un condimento similar a la que se dio hace más de treinta años. El dueño del aparato era Cafiero, y el que no tenía ninguna estructura era Menem. Ganó el segundo. Ella, ahora, quiere que esto también se repita, como cuando comenta cuántos votos ganó su rival.

La otra comparación nace de las posturas de ambos oficialismos. Como en 1989, Raúl Alfonsín y todo el radicalismo creía que Menem era el mejor rival a vencer. Massa cree lo mismo sobre Bullrich. En el oficialismo piensan que ella es más fácil como rival. 

“Todos están viendo cómo queda el peronismo después de las PASO, si Sergio Massa sale fortalecido o debilitado, pero tendrían que empezar a ver si Juntos por el Cambio puede fidelizar el voto de cada uno de los contendientes”, relató hoy un importante consultor a MDZ.

Para él, “la pelea es tan gráfica que no se puede vaticinar que si gana Patricia los votos de Horacio irán para ella o se quedarán boyando en el medio, muy cerca de Sergio Massa”, remató.

Hace meses, cuando el voto de Manes lo tenía ella.

Efectivamente, la mayor parte de los votos que quedarán “parias”, según este análisis, son los de los radicales que, además, pretenden anularse entre sí. Para Gerardo Morales, es muy difícil un futuro sin él en la vicepresidencia, y muchos creen que preferirá un acuerdo con su antiguo socio en Jujuy cuando llegó a la gobernación en 2015 antes que sucumbir ante el resto de los radicales alineados con Patricia Bullrich.

Al revés, nadie puede anticipar qué actitud asumirá Maximiliano Abad, el presidente del radicalismo bonaerense que lo último que quiere es ver con más poder, como vicegobernador, a su archienemigo Gustavo Posse.

Este tipo de situaciones pueden darse a lo largo y ancho del país, pero fundamentalmente en la provincia de Buenos Aires, donde la mayoría de los derrotados en los territorios donde Juntos por el Cambio hoy es oposición irán a abrazarse con los oficialismos de turno. “Si perdemos, no abro nunca más o lo pinto de celeste y blanco”, dicen los que tienen mucha más tirria contra su rival interno que con el kirchnerista o peronista que tienen como rival formal.

A diferencia de este análisis, Joaquín De la Torre viene advirtiendo, desde hace varios años, que “los votos son de la gente, no de los dirigentes”. En este caso, coincide con Bullrich sobre la valoración de los apoyos de Vidal y Manes, pero, a diferencia de quienes dicen que los que pierden se irán a la casa, él cree que el poder llama siempre al poder.

A diez días de las PASO, hay dos escuelas de construcción electoral que se chocan. La tradicional, representada por Bullrich, que se solidifica alrededor de una candidata con mucho empuje, no tanta carisma, pero sí un nítido mensaje, que activó las células dormidas de buena parte de la sociedad a la que representa cabalmente.

Vidal con Larreta, un nuevo voto.

En tanto, del lado de enfrente, Rodríguez Larreta no sólo no es un ejemplo de carisma, sino también carece de definiciones que activen algún tipo de emoción o compromiso. Sin embargo, es el dueño de una de las mejores gestiones del país, no es participante de ninguna grieta y suma a través de la convocatoria de diferentes dirigentes con pequeños porcentajes de votos propios. Es un tronco relativamente fuerte más el aporte de la suma de las otras partes.

En esa estrategia es importante, según su mirada, el acompañamiento de dos voceros que en algún momento tuvieron una significancia propia de suma importancia, como Facundo Manes y María Eugenia Vidal.