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La realidad le dio otro golpe al discurso garantista de Unión por la Patria

De pronto, los menores roban, saquean y se juntan en las esquinas para provocar desmanes. Los planes sociales terminan siendo "promotores" de la falta de una conciencia laboral y cultural y la Policía debe reprimir ante las situaciones de desbordes vividas en estas jornadas.

Y de pronto, de nuevo la realidad golpea como una trompada inesperada en pleno rostro al oficialismo. Esas palabras, acusaciones y dichos cargados de ideología que habitualmente ofrece el Gobierno de la provincia de Buenos Aires en contra de cualquier propuesta opositora se transforma en un boomerang que no resiste un mínimo archivo.

Sucedió al inicio de la pandemia, cuando el Gobierno nacional, a instancias de Axel Kicillof, Daniel Gollán y Nicolás Kreplack impulsaron la cuarentena eterna, y cada mañana comparaban el bajo porcentaje de casos que había en el territorio bonaerense contra la "explosión" del tratamiento porteño.

La queja eran los runners, o los permisos para realizar algunas actividades que estaban vedadas sólo del otro lado de la General Paz. Sin embargo, a los quince días, todo explotó y Gollán terminó eyectado del ministerio de Salud bonaerense tras reclamar un plan platita al exministro Martín Guzmán.

La guerra era contra los porteños.

Eran los meses que, producto de la posible afectación del covid-19 en las cárceles federales y provinciales, las autoridades dispusieron la liberación de muchos encausados para “airear” las cárceles. Ninguno volvió a ser detenido, salvo que se lo hubiera apresado en un nuevo procedimiento, con lo cual quedaron en los barrios cometiendo todo tipo de delitos que se observó, con la vuelta a la normalidad, que la delincuencia estalló.

Hace dos meses, el diputado nacional Diego Santilli propuso bajar la edad de imputabilidad a los menores a los 15 años de edad. Axel Kicillof le contestó que este dirigente “quiere meter en cana a cualquier pibe que sea chorro. Nosotros tenemos otra visión… Son víctimas de la desigualdad”.

Ahora el intendente Ariel Sujarchuk, el mismo que reclamó que le den de baja a todas las asignaciones que percibe, distribuyó una foto de los saqueadores con la leyenda "son todos menores".

Aquellas opiniones del gobernador provincial chocaban con algunas ideas de Sergio Berni, quien en el discurso se mostraba más inflexible, denostaba la política de liberar presos y hasta fulminaba la doctrina garantista de Eugenio Zaffaroni.

Estas diferencias siempre pusieron a Berni al borde de la renuncia, que además era reclamada por la mayoría de los intendentes que lo trataban de “soberbio, bocón” pero, fundamentalmente, le criticaban su falta de efectividad a la hora de coordinar con ellos la política de inseguridad.

Inclusive, al inicio de 2023, Kicillof indagó posibles reemplazantes para el ministro. Alejandro Granados, ex encargado de la policía en la época de Daniel Scioli, dijo que no y Julio Alak también desistió cuando le propusieron integrar Seguridad con Justicia.

Ahora las fuentes oficiales del Gobierno de la provincia de Buenos Aires, a través de los voceros autorizados, Carlos Bianco, Sergio Berni y Alak, convalidan la intención del gobernador de ejecutar todo el peso de la ley a los delincuentes que robaron comercios barriales y saquearon supermercados, la mayoría de ellos de la marca Día.

También el candidato presidencial Sergio Massa volvió a ser el del Frente Renovador y abandonó su mirada más cercana a la del fenecido Frente de Todos que lo puso como primer diputado nacional y luego ministro de Economía al reclamarle a los gremios que ya terminó la época de los paros y que le “rompe mucho… “ que los padres no puedan llevar a sus hijos al colegio por las huelgas docentes. 

Ahora está bien y aceptada la represión y la prisión a mayores y menores.

La época de la campaña llegó y muestra los enjuagues más camaleónicos que jamás se vieron. Por lo menos, el kirchnerismo era lo mismo fuera y dentro del poder. Eso también cambió. Hasta se animan con imponer sanciones y quitas de beneficios a los poseedores de algún beneficio social porque se los apresó en un acto delictual. Nunca antes había pasado.

“Vos tenes que aprender a tragar sapo. No tenes que enojarte. Porque si te enojas, perdes”, reconocía, semanas atrás, y sin que mediase ninguna convulsión social, un candidato del conurbano que prefiere hacer y deshacer según lo pida el superior antes que discutir una decisión.

Habían impedido la utilización de las vacunas Pfizer porque pretendían los glaciares. Antes de devaluar, renunciaban. La taser son picanas eléctrica. Algunos ejemplos de la evolución de los tiempos o de la falta de compromiso con lo que se dijo ayer.

Los chicos no son chorros, son víctimas de la desigualdad. Esto es cierto. No nacen delincuentes, pero las escuelas cerradas, la falta de ejemplos de generaciones fuera del mercado laboral hace de caldo de cultivo para el camino más fácil. Pero ahora no quieren que sean liberados, aunque los fiscales estén pensando en otra cosa.