Axel Kicillof vuelve al método que más éxito le dio y pone en el centro de la escena a un actor resistido
La nueva etapa de Axel Kicillof está en marcha. Y queda claro, también, que Carlos Bianco, su exjefe de Gabinete, volverá a tener relevancia central en su gestión, esa misma que mantuvo, pero con mucho menos exposición, desde que tuvo que desplazarlo por la llegada de Martín Insaurralde hace casi dos años. Durante toda la jornada de ayer y el martes de esta semana, Bianco fue la presencia central en cada presentación oficial del Gobierno de la provincia de Buenos Aires y acompañó a su amigo Kicillof a las dos reuniones que mantuvo en Moreno y Escobar con ambos intendentes.
Bianco esta vez no hace de chofer, como lo hizo en la campaña que lo catapultó a la Gobernación bonaerense con el reconocido Clío con el que recorrieron todos los pueblos del Conurbano y del interior. Ahora es el encargado directo de transmitir y resolver las demandas directas de los jefes comunales y de todos los que deben ejecutar alguna gestión del Gobierno provincial. “Siempre estamos presentes. Cerca. Con presencia en los territorios. Lo hicimos en la pandemia, visitamos cada localidad, y ahora es igual. No es que no vamos a los municipios… Siempre estamos. Y donde no fuimos, dialogamos por teléfono a todo momento”, dicen desde la provincia de Buenos Aires.
Esta reconversión de Kicillof, quien hasta ahora estuvo más cómodo en relaciones casi terapéuticas y asépticas con los intendentes, conductores de nuevas mini provincias por lo que manejan y representan, hace que el jefe provincial abandone las presencias puntuales en medio de actos de inauguración para ir a charlar directamente con quienes debe compartir la toma de decisiones diariamente.
También significa la vuelta a su esquema original de Gobierno, donde Bianco era su jefe de Gabinete y que tuvo que ser reemplazado por la presión de los jefes comunales que querían participar directamente de la gestión bonaerense, de la que se sentían más que desplazados. Luego de las PASO de 2021, por presión directa de Máximo Kirchner durante mucho tiempo, Cristina Fernández de Kirchner tuvo que involucrarse directamente para reclamarle el cambio de manera directa al gobernador, que debió viajar hasta Santa Cruz para ser anoticiado.
En la jornada de ayer, Mariel Fernández y Ariel Sujarchuk lo recibieron en Moreno y Escobar, respectivamente, y en ambos lugares estuvo acompañado por Bianco. Estos municipios fueron dos de los lugares donde hubo desbandes, robo en banda, pretensión de saqueos y caos durante varias horas el martes pasado.
Las relaciones con los intendentes nunca fueron el fuerte del gobernador. Ayer, mientras aparecían nuevas alertas en localidades muy cercanas a la suya, un jefe comunal del primer cordón del conurbano le confió a MDZ que “fueron varios meses de alerta que hubo antes del estallido”.
Sereno y casi frustrado por su reconocida experiencia en gestión, lamenta que se haya perdido el manejo de la calle en varias localidades. No lo dijo, pero él presume que los nuevos formatos políticos que dominan al peronismo y a las gestiones en general provocaron una retirada en cuanto al poder de anticipación y prevención. “Quizás saben lo que pasa en las calles, pero no tienen el tacto que tenían los viejos policías”, reveló.
Este intendente, que participó de la reunión que venían manteniendo sus pares del conurbano y del interior que trabajan para Unión por la Patria con Kicillof en La Plata casi en el mismo instante que explotó la provincia, acepta, sin embargo, que “hay mucha presencia provincial, nacional y municipal en la calle, pero lo de los planes se tiene que cortar”.

“Acá no es que salgan porque no tengan para comer”, se enoja la fuente que habla con MDZ con total confianza. Lo mismo piensan en la Casa de Gobierno de la provincia. La pregunta que nadie se animó a realizar es si, así y todo, ¿no será que ya no creen en nada y en nadie? ¿Qué no respetan a ninguna autoridad porque nunca la tuvieron?... Que la bronca excede si pueden comer o no…
“Lamentablemente, están tan lejos de la sociedad que nosotros conocíamos que ni siquiera tienen DNI en algunos de los casos… En otro ni reciben asistencia porque no tienen cómo o no saben que existen… Es terrible lo que se vio entre los datos de los casi 100 detenidos”, confesó una de las personas de mayor confianza del gobernador.
La decisión política que tomaría Kicllof sería la de suspender el cobro de los beneficios sociales que reciben los detenidos, operar para que ni los menores sean liberados hasta terminar de indagar cada detalle personal y familiar porque, como ha quedado más que claro en los antecedentes de los apresados, todos siguen delinquiendo cuando vuelven a sus hogares.
De hecho, esta mañana, el intendente de Escobar decretó la quita de todo tipo de asistencia social dependiente del municipio de "subsidios, becas, y cualquier posibilidad de acogerse a programas municipales a todas aquellas personas que se encuentren vinculadas o fomenten los hechos de violencia".

