Presenta:

A una semana de la PASO todo está en duda y el país tiembla

Más dudas que certezas sobre Javier Milei. El FMI le teme más a octubre que a los candidatos. Bullrich obligada a mostrar moderación para seducir. A Massa se le agotan los anuncios y los gobernadores del PJ entraron es faz crítica. ¿Qué quiere Macri?
Tras el batacazo de Milei en las urnas, JxC replantea su estrategia y da señales de unidad. Foto: Twitter
Tras el batacazo de Milei en las urnas, JxC replantea su estrategia y da señales de unidad. Foto: Twitter

A cinco días de las PASO todo está en duda en Argentina y sin chance de aclararse en el corto plazo. La nueva estrella del firmamento, Javier Milei, tiene mucho para explicar antes de confirmar los votos que le faltan para ser presidente; Patricia Bullrich no definió su nueva estrategia que será distinta a la que desplegó para la PASO y Sergio Massa transita en un mar de malas noticias y sin ayuda de los suyos. Veamos.

El FMI hoy se reunió con Javier Milei y parte de su equipo. Ese diálogo es casi una mera formalidad ya que los funcionarios del organismo conocen bastante bien al personaje: más cuando llega de la mano de otros dos viejos conocidos del Fondo: Carlos Rodríguez y Roque Fernández. A Milei no le falta equipo de prestigio para mostrar ante el mundo, si además sumamos al team a Diana Mondino; el problema es netamente político.

Milei es una incógnita difícil de analizar en Argentina y mucho más en el exterior. Hoy tiene los votos para ganar la presidencial o por lo menos la PASO así lo indicó, pero nadie tiene la más mínima idea sobre cómo sería un hipotético gobierno suyo en el plano real, más allá de las explicaciones quirúrgicas que el economista dio profusamente en los últimos días. En esas declaraciones aparecen anuncios claros sobre la reducción de nuestro gigantesco e inútil Estado, pero poco sobre cómo podría implementarlo política y socialmente. La difícil dolarización, además, volvió a ocupar el plano central de esa escena.

Javier Milei, el gran ganador de las PASO.

En la corta semana que llevamos desde las PASO, Milei mostró lo que podría ser su estrategia hacia la presidencia. Aceleró a fondo con su estilo directo y confrontativo. En su círculo íntimo aseguran que esa metodología no cambiará. El libertario cree que es un candidato mediático que obtiene votos en su relación directa con la gente y que de allí vendrán los números finales para hacerse de la Casa Rosada. En ese plano, la moderación no tiene lugar y, prometen, no la veremos en su campaña.

No importa hoy si la propuesta de Milei de desguazar el Estado de la mañana a la noche tiene o no chances de terminar bien: la gente, hastiada de una Argentina que ofrece un menú del espanto en lo económico, social, político y en materia de inseguridad, pide cambio aunque no tenga en claro las consecuencias. Ese efecto no lo vieron en el gobierno, aunque está claro que hubieran podido hacer algo, ni en la moderación de Horacio Rodríguez Larreta. Ese “cambio” en el 2015 lo encarnó Cambiemos y desilusionó; hoy le toca a Milei que tiene en contra no poder mostrar un armado que tranquilice a nadie; difícil el camino para el ciudadano medio.

Mauricio Macri le factura a Juntos por el Cambio por estos días no haberlo escuchado cuando alertó sobre la evolución de los libertarios. Es un camino peligroso que corre entre la vocación de sumar votos bronca que fueron a Milei hacia una propuesta más equilibrada de cambio de Bullrich y el elogio en exceso a Milei que puede resultar contraproducente. No hay certezas sobre la verdadera intención del expresidente: ¿estrategia o maldad política?

Milei aún no le garantiza seguridad al FMI. En el organismo lo reconocen, de todas formas, que hoy el problema no está en Milei o Bullrich sino en Massa y cómo llegará a diciembre. Esa es la única razón por la que acelerarán el desembolso de fondos cerrados tras el nuevo acuerdo, después de la visita del ministro a Washington. No hay virtud en esto, solo temor del Fondo a una catástrofe económica aún mayor en medio del proceso electoral.

A Massa se le agotan los anuncios. Tras el viaje al FMI vendrán, inclusive, algunos pedidos de explicación al gobierno sobre el acuerdo que cerró con Qatar para zafar del default en el último pago que se hizo al organismo. Después son todas malas noticias y mucho más las que impactan en inflación y el bolsillo de los argentinos. La devaluación del lunes pasado, que no la pidió en FMI, sino que es producto de una realidad que el kirchnerismo esconde ya delictualmente, poco aportó para bajar la brecha. Al día siguiente el blue se disparó a $ 790 y la brecha llegó a trepar a 117%. Es insostenible para cualquier país de la tierra. La salida del anterior, Precios Justos y la entrada al nuevo no llega con los mejores pronósticos. El “congelamiento” de combustibles hasta octubre tras la suba de 12,5% es la prueba de ello.

Tras la devaluación y la escalada inflacionaria, Sergio Massa confirmó que continuará al frente del Ministerio de Economia.

En el peronismo verdadero, el de los gobernadores e intendentes, reina el desconcierto. Muchos se sienten idiotas útiles por haber sostenido una estrategia de “cuidar” el voto de Milei como estrategia contra Juntos por el Cambio y para protegerse del corte en su contra (que fue masivo). Pensaron que con menos de 20 puntos el libertario era un peligro menor y hoy se ven al borde de quedar fuera del juego si no cambian las reglas a tiempo. Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa están entre los responsables apuntados.

La pregunta entre ellos es: ¿hay chances de revertir? Es más difícil pensarlo para el oficialismo que para Patricia Bullrich. Massa definió, al menos por ahora, que seguirá en el ministerio de Economía hasta el 10 de diciembre. Inicia así un camino complicado donde tendrá que seguir enfrentando como candidato las mismas malas noticias que viene procesando como ministro de Economía.