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Las razones del "huracán Milei" en Mendoza y un fenómeno que inquieta

El fenómeno electoral de Javier Milei tiene razones profundas en el hartazgo. Las consignas del 2001 que se resignifican. El riesgo y el temor de los partidos tradicionales.

“Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”. El canto que sonaba mientras Javier Milei hablaba tiene un significado político de una complejidad enorme. Es la misma consigna, la idea fuerza, surgida en el 2001. Fue en medio de la “crisis total” que terminó con el gobierno de Fernando De La Rúa, que llevó a tener 5 presidentes y que derivó en el nacimiento del kirchnerismo en 2003.

Esa crisis era, también, una crisis de representatividad, surgida por la enorme decepción que causó la Alianza. El “que se vayan todos” del 2001 fue voto en blanco, voto anulado, asambleas populares, cacerolazos. “Piquete y cacerola, la lucha es una sola”, se escuchaba como una falsa interpretación de unidad en el reclamo. El “que se vayan todos” del 2023 es un voto “positivo” a Javier Milei, que no tiene ninguna empatía con las asambleas populares, con las organizaciones sociales y sí con el individualismo potenciado; más cerca del sálvese quien pueda y sepa que de los proyectos colectivos. Pero Milei sí capitalizó la bronca, la energía negativa hacia la clase política: “La gente está podrida”. Esa frase retumbó anoche en todos los partidos políticos tradicionales, donde no salían del asombro. Salvo Cristina Fernández de Kirchner (que había anticipado la idea de los tres tercios y el crecimiento de Milei), nadie había puesto en real dimensión. Si el voto es un hecho emocional, Milei supo aprovechar las emociones negativas y transformarlas en votos. 

Voto bronca positivo

En las elecciones de ayer, por ejemplo, no hubo tanta caída en la participación. Sí, en cambio, un alto porcentaje de “votos positivos”. Los votos en blanco y nulos no tuvieron relevancia. En todas las elecciones provinciales la tendencia era distinta: ausentismo y voto bronca manifestado con sobres vacíos. En junio hubo en Mendoza un 12,6% de personas que votaron de esa manera, además de al menos un 12% de personas que no votaron y habitualmente sí lo hacen. En las PASO nacionales votó más gente, pues hubo un 73% de presentismo. A la luz de los resultados, los “nuevos electores” no optaron por Juntos por el Cambio ni Unión por la Patria. El dato más relevante es que solo hubo un 1,8% de voto en blanco y 1,6% de nulos. Son porcentajes bajísimos, incluso fuera de lo habitual.

La diferencia está en que en las instancias previas, como las elecciones provinciales, no había una opción que empatizara con la “energía negativa”, que capitalizara el voto bronca, el hartazgo y la decepción. Milei no tuvo ni tiene delegados provinciales, por eso le fue mal a quienes lo citaban sin su bendición. Milei es Milei; un líder con aires místicos y sin sacerdotes que medien.

El volumen electoral logrado por el libertario incomoda a todos porque hace imprevisible el escenario para octubre. Juntos por el Cambio hizo una elección mucho peor de lo esperado, pues la candidata ganadora salió tercera en el orden de mérito individual. Con algo de autocomplacencia, la UCR, el Pro y el PJ se ilusionan con que también influyeron el “voto castigo”  parcial y el “voto lúdico”. Apuestan a seducir de nuevo a la clase media en octubre y correrlos con el miedo.

Libertarios, demócratas y colados, junto al "león".

Las consignas arrojadas por el propio libertario ayer en los festejos parecen entrar en contradicción con algunas de las demandas de sus nuevos votantes, lo mismo que la dificultad que puede tener para transformar en hechos de gobierno, en gestión, las arengas que promulga al ritmo de rock. Incluso la imprevisibilidad del candidato, la falta de estructura de poder y permeabilidad en los hechos. No es solo un "giro a la derecha", sino a un escenario incierto. Igual, la subestimación del fenómeno ya les salió mal una vez a los partidos tradicionales y en octubre no hay revancha.

En Mendoza el escenario es más complejo y rico. Como explicó MDZ, en las tres instancias electorales de este año, hubo resultados distintos. En las PASO departamentales ganaron los intendentes peronistas, en las PASO provinciales Cambia Mendoza se impuso (con matices nuevos, igualmente) y en las primarias nacionales Javier Milei arrasó, con una diferencia enorme y con un arraigo local un tanto forzado con el Partido Demócrata. Esa fuerza política se siente rejuvenecida en el resultado, a pesar de que su realidad vernácula no es tan auspiciosa fuera del fenómeno Milei. De hecho el PD tuvo un pésimo desempeño hace dos años y no pudo ser competitivo sin el “león”.