Sergio Massa, Patricia Bullrich y la simulación del federalismo en la campaña
Casi 3 millones de kilómetros cuadrados. Los "cuatro climas" en simultáneo. La montaña más alta de América en la cordillera más extensa y más de 3 mil kilómetros de costa. La soja, sí; pero también el maní, el vino y los benditos limones. La coca para mascar, las centollas que se pescan de manera artesanal. La opulencia de la "Ville Lumière" argenta y la arquitectura de la marginación de las villas. Más de 46 millones de habitantes y 40% viviendo en condiciones de pobreza. Mucho; demasiado para aprehender en un mes de campaña y, menos, para transmitir algo en una fugaz visita como la que hacen los candidatos a presidente que competirán por el poder en agosto, octubre y noviembre.
En rigor es lo que les pasó a Sergio Massa y Patricia Bullrich hoy en Mendoza; el jet lag intelectual generado por la campaña les jugó una mala pasada y dejaron un vacío enorme. En realidad el vacío se lo llevaron ambos, pues su visita fue intrascendente. Y se vienen otras simulaciones de federalismo en los próximos días. En un país que elige presidente con distrito electoral único; con poco tiempo y recursos para campaña es lógico que ocurra: los votos están, en volumen, en otro sector del país; el mismo de donde provienen los precandidatos a presidente.
Los precandidatos a presidente cumplen con el recorrido en kilómetros, cosa que no necesariamente signifique federalizar sus propuestas. Massa y Bullrich son los dos precandidatos favoritos por las encuestas, por lo que la preocupación puede ser mayor. En el caso del oficialista, la habilidad para intercambiar roles con él mismo es notable. A las preguntas que le hacían como ministro de economía, las respondía como candidato. Por eso respondió culpando a Macri, a la sequía y a los "especuladores". Y como candidato prometía lo que no puede responder como ministro; una especie de revolución productiva aggiornada.
Massa sí tiene mucho mayor conocimiento de la realidad mendocina por el recorrido que arrastra. Ya fue candidato a presidente en 2015, año en que su postulación tuvo mucho más potencia propia. Además, fue Jefe de Gabinete, entre otros cargos. En el caso de Mendoza tiene vínculos personales y transversales con dirigentes de Cambia Mendoza, la Unión Mendocina, todos los peronismos vivientes y mucho más entre los empresarios. Aún así, la visita fue encapsulada, sin riesgo. Actos preparados y hasta un telepronter para responder las preguntas de los empresarios. Es decir, las preguntas y las respuestas estaban guionadas para evitar sorpresas.
Hábil, el ministro le quitó la única propuesta que desde Juntos por el Cambio habían presentado: quitar las retenciones a las economías regionales. Si Rodríguez Larreta o Bullrich llegan a la presidencia, no tendrán que hacer nada porque el Massa candidato prometió que lo hará en septiembre como ministro de economía: desde ese mes el vino no pagará más retenciones. En su euforia cometió algunos yerros notables, como sugerir que IMPSA va a construir paneles solares, cuando lo que hará es importarlos desde China para instalarlos en San Juan. También visitaron el laboratorio de turbinas, justo donde la máquina estrella era la que estaba proyectada para Portezuelo del Viento. En la primera campaña que IMPSA vive como empresa estatal, no resistió el folklore y fue usada para la campaña.
Aún cuando esa firma no tiene competitividad para caminar sola, pues todos los contratos potentes están vinculados con el propio Estado (contando a YPF como parte). Peor fue el furcio técnico que mencionó al describir que si no fuera por la Nación se pagaría el triple el boleto de colectivo, cuando en Mendoza ya se paga el triple y el resto lo sostiene el Estado provincial. Massa se enredó al intentar hablar del agua y atarlo a un tema que sonó exageradamente ponderado como la ganadería. El abrazo con Alfredo Vila, amigo y productor ganadero, hizo comprender el guiño.
Una mujer dura
La visita de Patricia Bullrich era la más esperada por el radicalismo local, que puso una energía que no se veía desde hace décadas en un candidato a presidente. Mucho más teniendo en cuenta que es una "extrapartidaria". Con Petri de compañero, claro.
En Cambia Mendoza tuvieron una actitud rara y hasta arriesgada: exponerse a la calle; aunque sea en un sitio cómodo como Godoy Cruz. El acto en Estación Benegas tuvo la moderada euforia radical. La candidata, sí, no pudo aggionar su discurso. No pudo presentar ninguna propuesta local; ni económica, ni cercana a la realidad mendocina. Bullrich, por ejemplo, basa su discurso en la idea del "orden", puro y duro; idea que está construida en una razón de ser que en Mendoza suena menos empática: ir contra los piquetes, los cortes, avances de las organizaciones sociales, entre otros. Mendoza es de todo, menos piquetera, por lo que el "enemigo" principal de esa argumentación no existe. El otro eje, la inseguridad, no es conveniente abordarlo en Mendoza por los serios problemas que vive la provincia en el tema.
Bullrich tiene mucho arraigo político en Mendoza. Luis Petri fue uno de sus principales defensores en el Congreso cuando era ministra de Seguridad. También Enrique Thomas, que estaba en el público. Con Alfredo Cornejo tejió una relación aceitada; tanto que el mendocino se definió con contundencia a favor de ella, aún teniendo buena relación con aliados de Rodríguez Larreta y habiendo construido una lista de diputados única. La apuesta es que Bullrich gane en Mendoza.
A pesar de la gira federal, Bullrich no se aparta del discurso nacional. Claro, la macroeconomía es el principal problema y es una demanda universal en el país. Pero en Mendoza dijo lo mismo que podría haber dicho en Parque Lezama, en La Quiaca o un canal de TV porteño. "La suba del dólar es el proyecto parche. El parche cada vez está cubriendo menos el agujero que intenta tapar y la situación económica de la Argentina está totalmente desmadrada en la Nación", dijo. "Para combatir la inflación hay dos medidas que son absolutamente estratégicas pero hay dos temas fundamentales. Primero, solidez fiscal, es decir, el Estado nacional tiene que estar equilibrado. También que podamos tener un Banco Central independiente, autónomo y que deje de emitir dinero y de prestarle dinero al Tesoro", agregó. Massa tenía el telepronter, y Bullrich los soplones: en cada pregunta sobre temas locales, Petri y Cornejo le dictaban al oído.