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El día en que Cristina Fernández de Kirchner se rindió ante Sergio Massa con desconfianza y alerta total

Sergio Massa encabezó la inauguración del Gasoducto Néstor Kirchner en el día de la Independencia. Alberto Fernández apuntó a la oposición y el ministro de Economía convocó a la unidad para las PASO de agosto. El factor energético y el plan para achicar las importaciones de energía en 2024.
Socios y enemigos. Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa junto a Alberto Fernández en la inauguración del Gasoducto. Foto: Noticias Argentinas
Socios y enemigos. Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa junto a Alberto Fernández en la inauguración del Gasoducto. Foto: Noticias Argentinas

Cristina Fernández de Kirchner terminó por entender que su imagen negativa no sólo la sacó de la cancha para competir, no sólo que su Gobierno fracasó y que el plan económico es malo, sino que también su liderazgo no es el que era y que la renovación se impuso por sobre su deseo de postergarla para siempre. Empieza la recta última de la mujer más trascendente de las últimas décadas, rindiéndose ante Sergio Massa, su peor enemigo, quien prometió encarcelar sus militantes y quien expuso los peores defectos de su espacio en público, e irreproducibles calificativos en privado. 

Sergio Massa reúne el estómago, los reflejos y la resiliencia propia de los que llegan a ser presidentes. Así lo relató la anécdota con Néstor Kirchner, cuando le dijo que iba a ser presidente algún día, y el joven Massa de 37 años preguntó por qué, a lo que respondió Kirchner: "Porque sos más hijo de puta que yo". Todo un desafío para el tigrense.

Alberto Fernández supo desarrollar un estoicismo casi como caso de estudio, una capacidad de absorber y sostenerse de pie nunca vista frente a las faltas de respeto y embates de Kirchner.

Resiliencia y renovación. Sergio Massa busca liderar el nuevo peronismo.

Un día Sergio volvió a ser "querido", y Cristina "querida", y con ponderaciones y piropos mutuos, la interna peronista empezó a encauzarse detrás de la figura del exanti kirchnerista, que dio por finalizado su oposición para lograr incorporar a la narrativa de Cristina Kirchner y sus diatribas anti capitalistas, es decir, para capitalistas no kirchneristas. El Gasoducto Néstor Kirchner llegó para quedarse y consigo la cristalización del fin del gobierno del Frente de Todos, el experimento producto de un bosquejo de la viuda de Nestor Kirchner que fracasó y se rompió a seis meses de haber nacido, si es que alguna vez existió reconciliación entre la vice y el presidente Alberto Fernández.

Cristina nunca allanará el camino, sus insultos seguirán presentes para siempre, como el "concurso de boludeces" de los foros empresarios, Juan Grabois sentado en primera fila y los ninguneos y meta mensajes violentos para con Alberto Fernández quien logró hacer del voto independiente, un cuarto gobierno kirchnerista cuatro años atrás. Cristina lo desprecia en público con su comunicación no verbal, algo que nunca aprendió a dominar. 

Juntos. Fernández de Kirchner y Massa.

Cristina sueña con que Massa gane la interna a Grabois y su onírico plan de Gobierno que ni el propio Grabois pudiera llevar a cabo si la sociedad lo elige. Fernández de Kirchner sabe que no falta mucho para que termine el romance con Massa y vuelva la tensión y posteriormente la enemistad. Sabe que su suerte judicial está echada, y que sólo serán malas noticias gane quien gane en octubre. No confía en Sergio Massa, pero menos en Patricia Bullrich que hoy está mejor posicionada en los números que Horacio Rodríguez Larreta. Menos que menos en Javier Milei y su anhelo de ajusticiar a "la casta", que persigue sin pausa. 

La incógnita ahora es si la ambición de la vice es únicamente transformar su fuerza política en un dogma peronista más duro y fiel pero regional, localizado en los 30 municipios que aún responden de los 135 de Buenos Aires, o si finalmente trabajará para que Sergio Massa sea presidente. La Cámpora trabajó para que Daniel Scioli pierda en 2015, Julián Domínguez fue traicionado por el aparato de Aníbal Fernández en la interna histórica que dio lugar a María Eugenia Vidal. 

El desafío es saber si el peronismo habrá evolucionado, o la traición interna generará entonces un triunfo en primera vuelta de la oposición, algo que ya se empieza a bosquejar en los búnkers de Juntos por el Cambio.