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El dato que más obsesiona a la dupla Larreta-Santilli en su pelea bonaerense

Metódica, la campaña de Diego Santilli quiere dejar bien en claro que cualquiera sea el presidente de la Nación que suceda a Alberto Fernández, tiene que tener una provincia de Buenos Aires que acompañe "las transformaciones imprescindibles" que, suponen, el kirchnerismo pretenderá frenar.

Diego Santilli estuvo por Moreno, en el Oeste del Gran Buenos Aires, uno de los distritos más hostiles para la oposición y denominada, en la órbita de la política, como una de las comunas que componen las 3M, junto con La Matanza y Merlo. "Es imprescindible asegurar la gobernabilidad nacional con el candidato que mejor mide", dicen al lado del Colorado.

El candidato a gobernador visitó una empresa de primer nivel internacional ubicada a pocas cuadras de la salida Ing. Grecco de la Autopista del Oeste con su candidato local Aníbal Asseff, hijo de uno de los mejores intendentes que tuvo este municipio, antiguamente formado por quintas y campos que rodeaban la planta urbana y la alejada zona fabril pero que desde el fin del siglo pasado se transformó en uno de las imágenes más precisas del deterioro del Gran Buenos Aires.

En Moreno gobierna Mariel Fernández y la acompaña en la diaria de la administración municipal su exesposo Esteban “Gringo” Castro, uno de los jefes de los movimientos sociales de la economía informal, Walter Correa, el kirchnerista ministro de Trabajo de Axel Kicillof y que intenta proyectar a Noelia Saavedra como diputada provincial en las próximas listas.

Este oficialismo local deberá enfrentar en una PASO muy competitiva y con alta dosis de discusión callejera que podría desembocar en la violencia al Peronismo Unido de Moreno, PUM, que tienen al massista Damián Contreras como aspirante a la intendencia.

Santilli, Asseff y Agustín Forchieri, el primer candidato a diputado provincial por la Primera Sección Electoral, estuvieron por más de dos horas en la fábrica para luego salir, raudos, hacia otra actividad a pocos kilómetros de ahí con una organización evangélica.

“Tenemos que apoyar a nuestros candidatos territoriales. Estamos muy bien con ellos, nos provocan una presencia territorial que ningún otro candidato tiene”, se entusiasman cerca del candidato a gobernador de Horacio Rodríguez Larreta.

Según su observación, en las dos secciones electorales más fuertes, la Primera, que incluye Moreno, y en la Tercera, la zona sur y oeste del Conurbano, la dupla Santilli-Gustavo Posse tiene muchísimas chances de ganar y, con eso, ayudar a la performance del jefe de Gobierno porteño que, en todas las encuestas, aparece retrasado con respecto de Patricia Bullrich, quien en la provincia de Buenos Aires es representada por la fórmula Néstor Grindetti-Miguel Fernández.

El cierre final en el territorio los dejó muy contentos. “No sólo no perdimos ni un soldado, algo que todos presumían que podía pasar, sino que muchos nos pidieron de acompañarnos pero Patricia no los dejó”, dijeron los promotores santillistas que, sin embargo, se preocupan porque “cuanto más se deteriore Javier Milei, más chances tiene Patricia de subir”.

No lo suelta. Rodríguez Larreta no cedió a la presión de la unidad. 

Efectivamente, el deterioro del libertario es notorio. Sus inconsistencias en los armados y cierres, seguidos de la discusión pública por la compra venta de los lugares en distintas listas de candidatos, perforó su caparazón anti casta que buena parte de la sociedad había tomado como propia.

En la presentación de las listas y su formato final, sorprendió el color utilizado para identificar la fórmula Santilli-Posse por sobre las del resto de la sábana, incluida la principal presidencial. El candidato a gobernador no hizo ninguna referencia al respecto a pesar de la insistencia de MDZ. “Queda claro donde tiene que cortar la boleta el peronismo y los libertarios de Milei si quieren ganarle a Axel Kicillof”, le dijo uno de los presentes en la pequeña comitiva que lo acompañó.