El dato que más preocupa al oficialismo fue verbalizado delante de Massa y Kicillof
“Si querés comprá ropa de invierno y pensá qué hacer el año que viene”, dice, sutil y con su gracia habitual, un intendente que participó el miércoles a la noche del encuentro en el que unos veinte jefes comunales fueron a escuchar y conocer las estrategias de campañas del todavía desordenado Unión por la Patria.
Si bien todos los alcaldes municipales de la región norte, sur y oeste del Gran Buenos Aires fueron invitados, hubo ausentes inesperados como Jorge Ferraressi, de Avellaneda, otro que no fue invitado, Julio Zamora, de Tigre y otros que suelen no concurrir a este tipo de aforos donde no se define nada como Mario Ishii y Fernando Gray, de José C. Paz y Esteban Echeverría, respectivamente.
Cada uno de ellos tiene algún motivo para no haber ido. Y, lo mejor para ellos, no se perdieron nada, según el crudo relato de tres de los presentes que coincidieron en la descripción de la reunión en la que también estuvieron, en la sede de campaña de la calle Mitre, en una exsede bancaria, de Sergio Massa, Axel Kicillof, Máximo Kirchner y "Wado" de Pedro.
Su pesimismo fue ratificado por dos intendentes de la región más poderosa electoralmente para el peronismo y el kirchnerismo, como lo es la Tercera Sección Electoral, compuesta por la zona sur y oeste del conurbano bonaerense. Es en este territorio donde el kirchnerismo camporista se protege de todas las otras performances en el resto de la provincia.
Si la diferencia es grande, como solía ocurrir, la victoria está asegurada. Si no lo es, algunas partes del cuerpo empiezan a llenarse de interrogantes. La Matanza, como siempre, lidera el caudal de votos necesarios para hacer esa distancia con la oposición. Ahora no la tiene. Pero, lo más grave, fue lo que relataron los intendentes de Florencio Varela, Andrés Watson, y de Berazategui, Juan José Mussi, con lo que está pasando en la actualidad.
Acostumbrados a cosechar entre 60% y 70% de los votos totales para el Frente para la Victoria, Unidad Ciudadana o Frente de Todos, según sea la marca elegida por el peronismo en las últimas décadas, ahora esos guarismos apenas superan el 40% en el mejor de los casos. “Si hubiera un cartel como en las industrias de alta peligrosidad, habría empezado a sonar el 'danger'”, reveló uno de los asistentes.
“Estamos cada vez más chiquitos… Nadie habla. Y todos preferimos no hacerlo si sabemos lo que pasa. En estos casos, hubiera sido bueno tener claro qué estrategia van a seguir, con qué herramientas vamos a contar y cómo generamos más escucha, por lo menos, de los candidatos más importantes con la gente. Bueno, nada de eso está pasando”, dijo uno de los más serenos y experimentados.
Tal cual preveían dentro del oficialismo, y particularmente en las cercanías de Axel Kicillof, quien no quería que hubiera PASO en ninguna categoría, en los municipios donde el intendente oficialista tiene que competir contra otro referente de su mismo partido, la situación se empieza a desmadrar.
En La Matanza, donde el Movimiento Evita le pretende disputar el poder a Fernando Espinoza, las refriegas son cotidianas, y las discusiones que se detienen en un par de empujones pueden pasar a otras instancias. Lo mismo sucede en Moreno, donde hay una disputa total entre la intendenta Mariel Fernández contra el resto del peronismo unido representado por Damián Contreras.
Las distancias son tan grandes que, ayer, el gobernador Axel Kicillof participó en la Marcha de las Antorchas en Moreno a la que no fueron invitados los miembros del autoproclamado Peronismo Unido de Moreno, que representa Contreras, el aliado más importante de Sergio Massa en la localidad. Tampoco estuvo Máximo Kirchner, invitado también para la ocasión.
Muy cerca de ahí, pero sin pasar por esta caliente localidad, estará hoy el candidato presidencial de Unión por la Patria junto con Alberto y Pablo Descalzo en Ituzaingó.
Mientras tanto, en Tigre, aún no se definió si Julio Zamora puede ir junto con las dos boletas en la misma sábana o solo puede estar con la de Juan Grabois. El juez electoral bonaerense, Alejo Ramos Padilla debe definir si acepta la decisión de los apoderados de Unión por la Patria, que sostienen la decisión originaria de la Junta electoral de ese frente, que lo incorporó al intendente, o le hace lugar a la impugnación del Frente Renovador para dejarlo solo con la variante Celeste y Blanca B.


