El detrás de escena de las listas: la política mendocina con cabeza y pies de barro
La política mendocina tiene un problema profundo que se nota en una de las herramientas más importantes y poderosas que tienen las personas: la palabra. A los dirigentes locales le sobran términos dichos, pero le falta discurso; abundan las promesas y escasean los compromisos; no tiene diálogo y desbordan las agresiones. A la ausencia de palabra le sigue, generalmente, la violencia y es lo que se vive en Mendoza, que en las últimas semanas tomó un sendero peligroso. Además hay una nueva estructura aún no consolidada, una moldura sin forma y que debe cocinarse a fuego fuerte para ser sólida. Es lo que quedó traslúcido en el cierre de listas para candidatos a diputados nacionales; listas que son amorfas en la mayoría de los casos.
Cambia Mendoza es la estructura más estable y, a su modo, predecible; que no es poco. Pero en su lista de candidatos está facturado el costo, algo que pagó por el desgaste. Lisandro Nieri tenía otro destino en mente, pero Alfredo Cornejo lo eligió. Es de su máxima confianza, al punto que fue uno de los arquitectos fundamentales del primer gobierno al haber elaborado, junto con Martín Kerchner, la estructura de saneamiento financiero y económico de la provincia. Nieri, como el propio Cornejo, se siente incómodo en un rol legislativo. Y parece raro que no tenga un lugar reservado en un posible futuro gabinete; más cuando no le sobran figuras a la mesa cada vez más chica de confianza del candidato a gobernador.
El resto de la lista es ajena al cornejismo, algo raro para la época. Patricia Giménez tenía un lugar asegurado, ganado por ese sector en las PASO de hace un par de semanas. Tuvo un rol importante cuando fue legisladora y de la mano de Cobos y Petri se relanzó. ¿Cobos? El exvicepresidente se recibió de operador político. Todo lo que le faltó para abultar su propia figura, lo ejecuta ahora para otros: ayudó a Petri, posicionó a Giménez y se mantiene expectante ante el renacimiento de algunas viejas estructuras radicales. En la lista también “cobró” el sector de Rodolfo Suarez con un candidato que a Cornejo le disgusta. Víctor Ibáñez irá al Congreso si Cambia Mendoza tiene una buena elección. El asesor jurídico y ministro de Gobierno de Suarez va por recomendación suya tercero en la lista. Antes, había sido un “candidato tácito” a mudarse a la Suprema Corte si se abría una vacante.
Ausentes y reciclados
La otra novedad importante no está en las presencias en el futuro cuarto oscuro sino, justamente, en una ausencia notable. La flamante alianza La Unión Mendocina no tiene candidatos. El sector de Omar De Marchi no participa de las elecciones nacionales por falta de estructura, potencia y proyecto. Se puede vender como una “provincialización”, pero sería ingenuo tomarlo como cierto. Es imposible pensar un proyecto provincial serio sin tener alguna presencia en el Congreso nacional.
Lo sabe De Marchi, que es el diputado nacional por Mendoza más destacado y cuyo mandato vence el diciembre. En un país con pregonas federales, pero decisiones unitarias, no tener arraigo donde se discute el Presupuesto cualquier proyecto político parece poco viable. ¿Podría De Marchi ser gobernador sin un solo diputado nacional propio y con los tres senadores sin que le respondan? Tendría, claro, un legislador que fue votado dentro de Cambia Mendoza que sí le respondería. Al electorado que lo sigue puede marearlo el juego de presencias y ausencias: no estuvo en casi ninguna elección desdoblada (solo en San Carlos la Unión Mendocina tuvo candidato, y con otro sello); dio pelea y salió segundo en las PASO provinciales y ahora desaparece en agosto.
En un mundo propio ideal, De Marchi hubiera querido apoyar explícitamente a Horacio Rodríguez Larreta y tener algún arrastre de Javier Milei. Su estructura sui géneris el impide capitalizar por partida doble y, en cambio, desaparece. Ahora encara sus energías para el proyecto provincial y para enfrentar una caja de sorpresas: la figura de Daniel Orozco, un compañero de fórmula que le trajo no solo votos. El pasado como intendente de Cambia Mendoza y gestor es un mundo desconocido para De Marchi y que tampoco podrá manejar. Más allá de los intereses creados detrás de algunas denuncias, la falta de transparencia es preexistente al quiebre. E incomoda.
En el peronismo la transición es más brutal y hasta bizarra. El primer candidato a diputado nacional tiene un récord que será parte de la historia: en un mismo año será electo para las dos puntas de la vida legislativa: concejal y diputado nacional. Martín Aveiro es candidato a edil por Tunuyán, cargo al que se postuló porque ya tenía vedada la reelección como intendente. Pero ayer fue confirmado como precandidato a diputado nacional del frente Unión por la Patria. El desdoblamiento de las elecciones disimula ese extraño armado de ir repetido, pero Aveiro va a tener que optar.
Esa candidatura es parte de la transición al modelo mendocino; es decir un cambio a medias y sin profundidad. El kirchnerismo se repliega estratégicamente. La “marca” está desgastada, pero la capilaridad de ese sector está intacta; es el único sector del PJ en la provincia y el país que tiene cuadros formados en cada espacio. La lista se “descamporizó” a la fuerza y puede tener un efecto positivo para la estrategia provincial en septiembre, para evitar la “huelga de militancia” que sufrió el peronismo en las PASO. La presencia de Massa como candidato a presidente ayuda. No fue una novedad del todo, porque muchos lo pedían. Pero sí lo fue la forma. La particularidad es que José Luis Ramón dará pelea también con lista propia. Avalado por Sergio Massa y su propia ambición, el líder de Protectora buscará meterse en la lista para volver al Congreso.
La elección nacional es una instancia de amortiguación en la espesa política mendocina. El ambiente enrarecido complica la convivencia. Hay presiones, corrupción explícita e incertidumbre. Un combo que ayuda a mantener la puerta de los hogares de los mendocinos cerrada. La estructura política de Mendoza está formateándose con barro, el mismo material que tiene en sus pies.