La amenaza que deja abierta la situación de Jujuy ante una reforma que no es de fondo
Hay momentos que quedaron marcados a fuego en las últimas décadas democráticas. Represiones o ataques a las instituciones, como las del 2001 o las del 2017, fueron diferentes y terminaron también de manera diametralmente opuesta.
Las protestas callejeras y los saqueos que motivaron a los vecinos a parapetarse en las puertas de sus casas o reunirse en las esquinas ante la posible llegada de las bandas villeras duraron dos días, nada más, lo mismo que los saqueos. Lamentablemente murieron 33 personas.
Sin embargo, Aníbal Fernández y Elisa Carrió, dos extremos en ideas pero semejantes en muchas formas, con delicada y parcial memoria en ambos casos, tuvieron en menos de un mes una dramática coincidencia: que las reformas económicas, sociales y laborales necesarias de aplicar en el país iban a terminar con represión producto de la fría y tajante determinación que tendrían un gobierno de Patricia Bullrich o Javier Milei alentados por Mauricio Macri.
Sin embargo, la líder de la Coalición Cívica jamás habría pensado que lo que ella suponía producto de actitudes drásticas y represivas de un gobierno “de derecha” ahora iban a estar siendo denunciadas contra un aliado como Gerardo Morales, cuyo antecedente inmediato, para el kirchnerismo, es haber metido presa a Milagro Sala por su presión ante el poder judicial jujeño.
Súbitamente, y tras haberse conocido el atroz crimen de Cecilia por parte de una familia absolutamente comprometida política y económicamente con Jorge Capitanich en el Chaco, aparecieron las marchas que jamás ocurrieron mientras se discutía la reforma constitucional jujeña en la que se imponían discutibles limitaciones a la comunidad indígena pero se abortaba de raíz la posibilidad de hacer piquetes y cortes de ruta.
Lamentablemente, todo se politiza. Inclusive Morales, quien tendría que estar más que preocupado por lo que sucede en el territorio que gobierna y pretende mostrar como “modelo de gestión”, utiliza el ataque a la legislatura que empezó a tratar la reforma constitucional, porque puede “servirle” para ratificar que a él “no le tiembla la mano”.
Todo está bajo sospecha. La reacción social, hasta hace dos días, antes de la derrota del peronismo chaqueño, casi inexistente, parece promovida por el kirchnerismo que nacional que nunca le “perdonó” a Morales su decisión de investigar y encarcelar a la antigua dueña del poder provincial, Milagro Sala.
"No te confundas" alertan desde la gobernación jujeña. "Acá están haciendo todo lo posible para intervenir la Provincia, impedir la reforma y liberar a Milagro Sala", alertaron.
Sin embargo, otros pueden entender que al gobernador le sirve todo este desborde y su reacción posterior para posicionarlo como precandidato a vicepresidente de Horacio Rodríguez Larreta con mucha más visibilidad que la que hoy tenía. Y hasta lo emparenta con el mensaje “halcón” que hasta ahora monopolizaba Bullrich.
¿Puede ser lo que se ve en Jujuy un caso testigo de lo que vendrá en caso que la oposición gobierne el país? Las expresiones más importantes y violentas, lamentablemente, se produjeron cuando el peronismo era oposición. Los ejemplos de 2001 y 2017 aparecen como semáforos para tener en cuenta.
¿La violencia callejera es diferente a la que se produce desde los medios o la Justicia?, se preguntó hoy un intendente que hablaba del tema con MDZ. La respuesta es que sí. Los “mundos” que separan ambas formas de defenderse ante lo que se considera un avasallamiento son preexistentes a lo que sucedió hoy deben ser resueltos lo más rápido posible.
También Chaco y Jujuy dejan en claro las preguntas que aún no contestaron las alianzas más importantes del país. La derrota de Capitanich deja en claro los límites y el agotamiento que traen de la mano las conducciones que todo lo hace con el castigo o la amenaza.
En tanto que lo que vive hoy la provincia que gobierna el radical Morales también vuelve obligatoria la pregunta para la oposición. “¿Tenemos que ir divididos a unas PASO en Buenos Aires? Y, si perdemos, ¿cómo soportaremos la intensidad del kirchnersimo en el volcán del Conurbano?” se preguntó hoy uno de los aliados de los dos precandidatos presidenciales.
Mauricio Macri debería hacer un repaso de sus férreas posiciones hacia el peronismo. Su primo Jorge Macri era el intendente que hablaba con sus pares peronistas junto con Federico Salvai y el ahora halcón Cristian Ritondo cuando se amenazaba con “revueltas”, como las anunciadas por el ex intendente de Moreno Walter Festa cuando gobernaba María Eugenia Vidal.
Jujuy se va transformando en un verdadero “Volver al Futuro” y es algo que la oposición ya sabe. Por eso hoy debe ser uno de los peores días políticos para Carrió, la promotora de una frase creada por Aníbal Fernández pero que ella amplificó.


