Presenta:

Mala imagen: Cristina Fernández de Kirchner no levanta y busca separarse en silencio de su fracaso

Cristina Kirchner no remonta su mala imagen en las encuestas y quiere evitar jugar. El desgaste y sus charlas magistrales no resultan como lo esperaban y el clamor duró un mes. El factor Massa como fracaso del plan económico y el intento de Máximo Kirchner de dinamitar puentes.
Duelo. El final del Gobierno y el Frente de Todos Foto: Télam
Duelo. El final del Gobierno y el Frente de Todos Foto: Télam

Cristina Fernández de Kirchner se va de las clases magistrales con el pecho inflado, pensando que tal vez podría ser candidata de la unidad del Frente de Todos, pero el envión anímico le dura esa noche. Después, la realidad. Los números de su Gobierno son esencialmente malos, el plan económico no nato de Sergio Massa es en términos inflacionarios el peor de los últimos treinta años y para peor, nació un polo opositor extremo que desdice todo el rosario de éxitos kirchneristas. No sabe qué hacer, pero en tres semanas dirá que no es candidata a presidenta.

Por ahora prefiere la distancia, sólo insulta a Alberto Fernández en cada reunión que sospecha que puede llegarle por teléfono descompuesto la diatriba habitual. El presidente es, a ojos de su vice, un pelotudo y un vago, por lo que él le devuelve y sin rencor gentilmente el recordatorio de su inestabilidad psíquica, todo normal en el Frente de Todos. 

Sergio Massa le dijo a Horacio Rodríguez Larreta en una charla privada que en un balotaje saldría ganador Javier Milei por sobre Larreta. Eso generaría un Gobierno de noventa noches con estallido social de por medio y la vuelta del peronismo. En ese esquema perverso y antidemocrático, Cristina Kirchner podría volver a ser protagonista, pero sin las urnas de por medio, algo que el peronismo conoce, pero prefiere evitar reeditar.

 

Cristina enmudeció y teje acuerdos para lograr establecer parámetros mínimos en lugares neurálgicos, pero con un desafío. A la migraña cambiemita se le agregó Javier Milei, que empezó a avanzar con su Libertad en Matanza, por ejemplo. Tras cartón, en Buenos Aires está la necesidad de que Axel Kicillof reelija porque sus números se imponen por sobre Diego Santilli dependiendo de la semana. 

El armado de Frente de Todos enmudeció, quien tomó la palabra pocos días atrás fue el último de los optimistas, Eduardo "Wado" de Pedro, quien confía que pueden ganar las elecciones a pesar del aquelarre interno que los interpela cada día. De Pedro es un candidato natural, es anti grieta en términos discursivos, le dijo a MDZ que no cree en seguir separando, que quiere revitalizar las ciudades del interior y volver a las bases. Hay muchos empresarios que prefieren un Gobierno de Wado que de Javier Milei, pero no lo dicen. 

Cristina Kirchner confía mucho más en la mirada de Wado que de su hijo, hoy más dedicado a pensar cómo llamar la atención que en diseñar el mapa político del 2023. Nunca tuvo olfato ni talento, pero ahora tiene sí la obligación de ser diputado o senador durante los próximos veinte años para evitar la cárcel. 

Así entonces, Cristina hará lo que Macri pero cien noches después. Apelar a la unidad cuando en realidad lo que está de fondo es que en todos los escenarios de balotaje, pierde. Macri vivió lo mismo, incluso ganando la primera vuelta, pero un balotaje le era esquivo en todos los escenarios.

El gran problema del Frente de Todos y en especial de Cristina es el fenómeno Milei. La campaña nacional cuesta menos del 10% que la del peronismo y crece en los sectores pobres sin bajar un electrodoméstico ni una bolsa de comida en casas pobres, el método más eficaz en determinados lugares del país desde el retorno de la democracia.