El Mayo de las familias: seguir adelante en esta revolución que nos toca
Los jardines, las escuelas, las calles, los pueblos se tiñen de blanco y celeste, se hace lo imposible para compartir alguna comida típica y pasar en familia aquello que con tanta valentía y coraje se consiguió. Y realmente considero que esto no tiene que ser algo que nos pase por desapercibido, más bien tiene que ser un orgullo y una responsabilidad sostener esta tradición que, como
argentinos, pudimos mantener.
Remontándonos a aquella época, hay valores muy claros que forjaron el espíritu de la revolución: la disconformidad con la situación que se vivía, las ganas de saber que se podía pensar otro futuro, que se podía estar mejor; el coraje y la valentía de levantar la voz, las familias haciéndose parte y la celebración de un pueblo por ir alcanzando logros. La época era distinta, los momentos de la historia también, pero estábamos convencidos que nuestra tradición, nuestra esencia de argentinos, ya estaba a la altura de la libertad que pretendíamos y debíamos cuidar celosamente eso tan nuestro.
Foto: MDZ.
Hoy el desafío es mantener vivo el impulso de aquella época; enfrentando una Argentina que duele y que a veces nos deja esa sensación de desmoronamiento constante. Y es que sí, es un verdadero reto pensar en grande cuando se vive el día a día, eso ya per se es una proeza. La familia y la comunidad florecen como eslabones fundamentales para lograr la soberanía, ya no de España, sino de las ideas y de las acciones que atentan sobre ella.
La gran revolución de este tiempo también necesita de coraje, de empuje y habilidad. Hoy en día formar, sostener y apostar por la familia, el primer núcleo de la sociedad, es una empresa que necesita de una decisión y de una creencia suprema de que, a través de ella, en la entrega plena a otras personas, nos perfeccionamos y nos hacemos mejores.
Ante tanta desolación y falta de sentido común, hay un único camino: seguir. Seguir adelante, en esta revolución que nos toca y con las mejores herramientas que tengamos. Una familia fuerte es la mejor prevención, pero sobre todo es el puerto seguro que toda sociedad independiente y soberana pueda tener.
* María Cecilia Bordón, licenciada en Ciencias Políticas
@cebordon

