Larreta y Bullrich: foto, beso, baile y armonía en un empate técnico de Juntos por el Cambio que arde
La foto en el lanzamiento de Luis Juez, en el club General Paz Juniors de Córdoba, sirvió para descomprimir días de tensión opositora sin precedentes en el espacio que fundó veinte años atrás Mauricio Macri. Pases de facturas, subidas y bajadas, todo en la interna de Juntos por el Cambio, con una necesaria fumata blanca que durará lo que dure la paciencia de Horacio Rodríguez Larreta, es sabido que su estoicismo prevalece por sobre la visceralidad de Patricia Bullrich.
Rodríguez Larreta realiza trabajos privados que se elaboran en Uspallata, el edificio del Gobierno porteño, donde se gestiona la Ciudad y se teje la campaña presidencial al compás de los conflictos citadinos. El jefe de Gobierno recibió con una sonrisa un dato que lo entusiasma: la interna está empatada, se achicó el margen de ventaja que supo tener Bullrich una semana atrás, hoy los dos cosechan 11 puntos y la interna de Juntos por el Cambio queda con casi 23 puntos, muy por encima de los 16 de Cristina Fernández de Kirchner y cerca de los 26 de Javier Milei, según supo MDZ.
El conflicto de Horacio Rodríguez Larreta con Mauricio Macri por la herencia de la marca más exitosa de la historia de la Ciudad tuvo sus consecuencias. "Son los riesgos de no romper antes, pero ahora Horacio está envalentonado, lo veo, sabe que puede ser presidente y tiene diseñado el país para terminar con la crisis", define un colaborador muy cercano. Lo cierto es que se lo vio más relajado en la disertación de la AmCham, donde desfilaron todos los precandidatos de peso salvo Javier Milei.
La ausencia del economista tiene un sentido: dos fuentes con acceso directo a Washignton DC confirmaron a este medio que Milei genera pánico en Estados Unidos. Si bien plantea una economía de mercado y abierta al mundo, la previsibilidad de Rodríguez Larreta es más seductora, y aún más para un gobierno demócrata, poco amigo de las sorpresas y la estridencia internacional. Es más, es sabido que prefieren un gobierno de coalición de Larreta con peronistas disidentes que un gobierno liberal.
Maria Eugenia Vidal oscila entre el silencio y la ambivalencia, se sacó fotos con Patricia Bullrich y con Rodríguez Larreta en 24 horas tras su descenso nacional. "Hizo lo que tenía que hacer, se bajó de donde no le daba para subirse el precio y esperar", definen en su mesa chica. Tiene lógica, hoy no tiene la presencia de otros tiempos, pero la cucarda bonaerense de ganarle al peronismo está intacta, y su perfil de mujer dura se puede volver a regenerar, es cuestión de saber cómo plantearlo discursivamente en 2025.
Mauricio Macri finalmente atraviesa días de desconcierto absoluto. Quiere que las ideas de Javier Milei sean las que triunfen en octubre, pero con el detalle de ser fundador y primus inter pares en el PRO. Azuza apoyar a Milei en silencio, y cree que puede ser presidente, aunque hoy su candidata formal es Patricia Bullrich. De todas formas, hubo dialogo entre el economista y la exministro de Seguridad, por lo que, dicen en ambos laboratorios, serán compañeros de gestión si van a un balotaje, gane quien gane.

La verdad incomoda, pero la pelea de fondo es una sola: la Ciudad. Mauricio Macri va a trabajar sin pausa, sin eufemismos y sin piedad para que Jorge Macri, hoy primero en encuestas, sea jefe de Gobierno. Lo propio hará Rodríguez Larreta con Fernán Quirós, incómoda será entonces la situación de Patricia Bullrich, quien apoya a Jorge Macri pero tiene ahora que definir si le da la espalda o no a Ricardo López Murphy, quien desistió de su plan presidencial con un aterrizaje forzoso en la Ciudad para competir contra Roberto García Moritán en una interna que no tendrá volumen, pero sí será a todo o nada.



