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El encuentro entre Jorge Macri y Acuña, el juego de los vices y la decisión clave de Larreta

Lo que hablaron en la reunión entre los dos ministros alimentó la idea de una fórmula conjunta. Además: las hipótesis electorales. La ofensiva de Carrió y los domicilios. Finalmente, la tensa pelea PRO-UCR que se discute con las reglas que podrá imponer el jefe de Gobierno con su firma.
Jorge Macri, ministro de Gobierno porteño, se reunió con Soledad Acuña, la ministra de Educación Foto: Noticias Argentinas
Jorge Macri, ministro de Gobierno porteño, se reunió con Soledad Acuña, la ministra de Educación Foto: Noticias Argentinas

Verdot se transformó en uno de los restaurantes larretistas por excelencia. Allí, por caso, el año pasado ensayaron un acuerdo que no prosperó el propio Horacio Rodríguez Larreta con Emilio Monzó. Ubicado en un hotel de la coqueta calle Quintana, a dos cuadras de Plaza Francia y La Biela, la vinería que maneja el ex director de Protocolo Hernán Bielus, ofrece la reserva y un escenario acorde a un encuentro político sin observadores.

Allí se dio el lunes un almuerzo entre dos de los precandidatos del PRO: Jorge Macri, el ministro de Gobierno porteño, y Soledad Acuña, la ministra de Educación. 

Acuña venía de una actividad con el otro precadidato, el ministro de Salud Fernán Quirós, en una escuela donde se realizó una charla vinculada a la prevención del dengue en la Ciudad.

Con todo, en la comida el primo del expresidente elogió el trabajo de la ministra – una de las más añejas colaboradores de Larreta desde los noventa en la Fundación Sophia, cuando recién llegaba a la Ciudad desde Bariloche -. También hablaron de los planes a futuro y, si bien no hubo un ofrecimiento concreto para que sea su vice, quedó abierta la posibilidad para el futuro. 

Para el ministro de Gobierno porteño su carrera por ser el candidato único del PRO está encaminada, por ello ya analiza vices posibles. Además de la titular de la cartera educativa, lo que le permitiría cerrar el acuerdo con el jefe de Gobierno, barajó a comienzos de año llevar a Waldo Wolff, el secretario de Asuntos Públicos porteño y ex diputado nacional. Se trata del colaborador más reconocido del equipo autóctono de Jorge Macri y quien creció a nivel nacional como legislador y ahora en el mundo de Uspallata en materia de comunicación y estrategia.

De todas formas, el mayor escollo hoy está en la interna de Juntos por el Cambio. El sábado pasado, el titular de la Coalición Cívica porteña en la Legislatura, Facundo del Gaiso, salió a criticar al ministro de Gobierno porteño por una presunta falta de papeles para acreditar los cinco años de residencia que exige la Constitución de la Ciudad para ser candidato. 

La discusión se inició la noche del sábado en el chat del gabinete y los seguidores de Elisa Carrió difundieron esa conversación interna con el argumento de que el precandidato debería presentarse ante la Justicia para ratificar que puede competir. Para “Lilita”, el candidato debe ser Quirós y puso a disposición todos sus legisladores para tal fin.

Justo a 48 horas del episodio, el mismo Larreta dijo que Jorge Macri no tiene inconvenientes en acreditar su “porteñidad”; adelantó que lo explicaría ante todo el gabinete en la reunión semanal y dijo que, en última instancia, sea el Tribunal Superior de Justicia, la máxima autoridad en materia jurídica porteña, el que determine si efectivamente ese trámite está correcto o no.

Cerca del ministro de Gobierno porteño no dudan: no solo está viviendo en Capital sino que ya tenía un domicilio cuando estaba al frente del Grupo Bapro cuando María Eugenia Vidal era gobernadora bonaerense.

“Es una decisión política aprobar o no ese trámite, hubo muchos casos al limite, sería raro que lo rechacen”, concluye una fuente del sistema legal porteño a MDZ. Sin embargo, desde la CC porteña sacan a relucir el fallo que le negó al entonces dirigente de su espacio, Adrián Pérez, ser candidato por no tener los requisitos. 

Temas legales aparte, Carrió no quiere saber nada con el ministro de Gobierno porteño e intentará tensar la cuerda hasta el final. Ese juego uso en valor a Quirós, quien aún avanza silenciosamente. 

Paralelamente, al jefe de Gobierno le asiste una decisión trascendental en materia de reglas electorales. En rigor, son dos, y ambas a pedido del senador Martín Lousteau y su socio, Emiliano Yacobitti.

Uno de ellos es si los porteños terminan votando en dos urnas separadas, una para la elección de Capital Federal y otra para la presidencial con boletas nacionales. En todo caso, también se reflotó la idea de votar con boleta electrónica: en 2015 ya había ocurrido. Pero claro, el antecedente supuso la otra decisión que deberá tomar Larreta: separar la elección local de la nacional, algo que hoy, tras una modificación en la ley, no se puede realizar.

La Constitución indica que es el jefe comunal el que debe fijar la fecha de elecciones. Sin embargo, para 2019, tras un historial donde la Ciudad votó en una fecha distinta – siempre antes – que las elecciones nacionales, se votó una modificación de la ley para que vayan juntas. 

En este contexto, la decisión sobre la fecha, además de la idea de las urnas separadas que emanó de Lousteau, Yacobitti y su aliado circunstancial, Daniel “el Tano” Angelici, el amigo personal de Mauricio Macri. De esto ya Jorge Macri se refirió con un “no” tajante, algo que hasta hoy es compartido por Larreta

Sin embargo, la decisión final sobre la fecha puede ser una llave que Lousteau intente utilizar si es que el jefe de gobierno le abre esa puerta. Hoy parece blindada para el radical.