Javier Milei: "El Estado está en la lona y los políticos no quieren dejar de robar"
Javier Milei es un economista, profesor universitario y escritor que se cansó de "ver la decadencia del país". Comenzó su carrera mediática dando conferencias y teniendo apariciones en la televisión. Es diputado nacional y precandidato presidencial por La Libertad Avanza.
Decidió estudiar economía por las razones "incorrectas" pero se apasionó por las "correctas". "Acompañando a mi mamá en el supermercado, vi que unas chicas con pistolas remarcaban los precios y la gente se tiraba arriba de la mercadería. Ahí pensé: 'Lo que estoy estudiando está mal o soy un tonto'", explicó.
Escribió su primer artículo académico a los veinte años y comenzó a trabajar en un club de tenis a los dieciseis. En la universidad, lo formaron en lo que respecta a los pos-keynesianos y al estructuralismo. "La realidad es que tratar de implementar eso me llevaba a un continuo fracaso que terminaba en que eso no explicaba nada", comentó.
Milei destacó que "pasado el año 2000, ya me había desencantado con todas las estupideces de las teorías estructuralistas, todas las teorías no monetarias. La gansada de la puja distributiva. Sabía que era todo porquería que no servía para nada".
- Quiero arrancar con una pregunta que me parece propia hacerle al protagonista. ¿Quién es Javier Milei?
- Un economista, profesor universitario y por sobre todo una persona que se cansó de ver la decadencia del país. Así es que decidí involucrarme y meterme en el barro de la política para lograr reconstruir Argentina, poder salir adelante y que volvamos a tener el brillo que tuvimos a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX.
- ¿Cómo fue tu infancia?
- Divertida dentro de todo y con mucho aprendizaje. Hay que tomar las experiencias buenas, malas y capitalizar todo.
- ¿Qué tan importante fue la figura de tu hermana para el desarrollo de tu personalidad?
- Es muy interesante esto. Cuando éramos chicos, ella era extrovertida y yo muy reservado. Estaba muy aplicado con el colegio y el deporte. A los diez años ya competía de manera intensa. En ese sentido, éramos bastante distintos respecto a la actualidad. Ella hoy es muy introvertida y yo claramente no lo soy. Tengo momentos de mucho histrionismo.
- ¿Qué rol ocupa hoy en tu vida?
- Un rol fundamental. Es quien se encarga de llevar adelante todos los temas de la campaña. Es la que está arriba de todo en el organigrama.
- ¿Por qué decidiste estudiar economía?
- Decidí estudiar economía por las razones incorrectas y me apasioné por las correctas. Decidí hacerlo cuando fue la crisis de la tablita cambiaria. Tendría diez años. Básicamente veía que como consecuencia del despiole que había con la inflación y el tipo de cambio la gente pasó a estar muy mal. Al ver todo eso, pensé: "Si quiero que me vaya bien económicamente, tengo que entender cómo funciona la economía".
En el año 89', me apasioné por las razones correctas. Cuando fue la hiperinflación de Alfonsín estaba en primer año de la facultad. Hacía Economía 1. Estudiaba que cuando los precios suben, la cantidad demandada baja. Acompañando a mi mamá en el supermercado, vi que unas chicas con pistolas remarcaban los precios y la gente se tiraba arriba de la mercadería. Ahí pensé: "Lo que estoy estudiando está mal o soy un tonto". La solución de dignidad hizo que dejara de jugar al fútbol y me dedique a estudiar. Estaba en el plantel principal de Chacarita.
- ¿Sobre qué temática profundizaste primero en lo que respecta a la economía?
- A los 20 años escribí mi primer artículo académico. Se llama "La hiperinflación y la distorsión en los mercados". Armé un modelo de medidas adaptativas que hacía que conforme se aceleraba la tasa de inflación, convenía stockearse para protegerse del dinero y eso terminaba generando una situación de contracción de oferta. Frente al aumento de la demanda, dado el déficit fiscal financiado con emisión monetaria, se iba a un equilibrio donde las cantidades caían y los precios subían.
- ¿Cuál fue tu primer trabajo?
- Mi primer trabajo fue cuando todavía estaba en el secundario. Mi papá había armado un club de tenis y yo trabajaba en la barra.
- Lo ayudabas ahí.
- No, no. Él no iba. Estaban los hijos de los otros socios y yo. Conozco lo que es laburar desde los 16 años.
- ¿Te arrepentís de algún período de tu vida en el que no hayas tenido el mismo pensamiento económico que ahora?
- No. Porque es aprendizaje. En la universidad me formaron en pos-keynesianos. Todos los que se llaman keynesianos tardíos. Mucho estructuralismo también. La realidad es que tratar de implementar eso me llevaba a un continuo fracaso que terminaba en que eso no explicaba nada. Eran todas explicaciones berretas. Me puse reloaded y en la primer maestría que hice estudié keynesianismo a full. También me sentía bastante frustrado con eso. La segunda maestría, la hice en la Di Tella. Con un formato neoclásico y con muchos años de dar clase de microeconomía y equilibrio general, me sentí mucho más cómodo. Cuando vino la crisis subprime se me quemaron los papeles. Hasta ahí era un enamorado del real business cycle. Estaba fascinado. Se me quemaron los papeles y volví a Friedman, a Keynes y empecé a repasar a todos los autores. En un momento dije: "Pará, la economía es crecimiento económico".
- ¿En qué se basó ese pensamiento?
- Todo arrancó con Adam Smith. El libro más conocido se llama "Investigación sobre la naturaleza y causas de las riquezas de las naciones". Tardó 10 años en escribirlo. Ahí Smith deja sentadas las bases de lo que es el crecimiento económico. Ahí entonces empecé a dedicarme a los temas de crecimiento económico. Hacía mi laburo de economista y me resolvía los problemas de la macro. Me dedicaba a hacer cosas que de repente se miran en cincuenta años, cien años. Mucho no me preocupaba. Todo también tiene un final porque cuando me toca ir a exponer al World Economic Forum sobre demografía y crecimiento, me pongo a estudiar y me encuentro con un venezolano que se llama José Luis Cordeiro que trabajó en la construcción de las series de Madison.
- Si mirás la historia del crecimiento del PBI per cápita del mundo hace lo que se llama un palo de hockey. El problema es que la contracara de eso son los rendimientos crecientes. Eso es considerado -para la teoría neoclásica- un fallo de mercado. Hay estructuras concentradas. A mí me llamaba la atención. Cómo podía ser que, para la teoría económica, los monopolios fueran malos y cuando el mundo arrancó con el capitalismo, la pobreza extrema era del 95% con una población de menos de mil millones de habitantes. En el año 2.000 tenías seis mil doscientos cincuenta millones de seres humanos en el planeta y la pobreza extrema había caído al 15.
Cómo algo que sacó tanta gente de la pobreza puede ser malo. Ahí, una de las personas que trabajaba en mi equipo en Corporación América me pasó un paper de Murray Newton Rothbard que se llama "Monopolio y competencia". Ese paper me cambió la vida.
- Murray es el nombre de uno de tus perros.
- Sí. De hecho, salvo Conan todos los demás tienen nombre de economistas. Murray es por Murray Rothbard, Milton es por Milton Friedman y Robert por Robert Lucas.
- Volviendo a lo otro, leíste el paper. ¿Ahí definiste que la inflación era únicamente monetaria?
- No, no. Eso ya lo traía desde hace rato. Ese problema lo tenía claro pasado el año 2000. Hiper-clarísimo. Ya me había desencantado con todas las estupideces de las teorías estructuralistas, todas las teorías no monetarias. La gansada de la puja distributiva. Sabía que era todo porquería que no servía para nada.
Un Estado en la lona
Javier Milei señaló al déficit fiscal como el principal problema de la Argentina: "Cuando mirás la historia argentina, desde el año 1901 hasta ahora hubo veintidós crisis. Veinte tienen origen fiscal. Detrás del escándalo fiscal hay una cuestión filosófica. Lo que llamo el modelo de la casta política. Llamálo populismo si querés. Es eso de que donde hay una necesidad nace un derecho".
Relató el momento determinante en su entrada a la política: "Cuando Alberto Fernández consigue el resultado tremendo en las PASO fue muy shockeante. No podía parar de mirar el televisor. Ahí aparece un pseudo-economista diciendo que en el Gobierno de Alberto había que censurar a todos los economistas liberales. Ahí me di cuenta de que la batalla cultural estaba complicada y que la única forma de enfrentarlos era metiéndome en el barro".
Aclaró que la entrada al ojo público no fue de un día para el otro. "Venía ocurriendo. Pensá que cuando hicimos el libro 'Libertad, Libertad, Libertad' quedamos segundos en ventas. Nos ganó Cristina con 'Sinceramente'. La ciencia ficción le ganó a la libertad", comentó.
El economista afirmó que "son ocho ministerios los que van a quedar". Entre ellos, nombró a las carteras de Economía, Infraestructura, Capital Humano, Defensa y Relaciones Exteriores. "Quiero hacer una reforma del sistema financiero que a la postre nos permita eliminar el Banco Central. Todos lo tratan de una locura pero la discusión tiene tres aristas: una moral, otra técnica y una política", agregó.
- Desde lo personal, ¿cómo fue el paso hacia la política y a referenciar el liberalismo en Argentina?
- No es que me convertí en popular de un día para el otro. No hubo un salto discreto. Venía ocurriendo. Pensá que cuando hicimos el libro "Libertad, Libertad, Libertad", quedamos segundos en ventas. Nos ganó Cristina con "Sinceramente". La ciencia ficción le ganó a la libertad. Lo otro que me pasaba era que tardaba una hora en caminar una calle, una cuadra. La diferencia es que ahora es todo una mega escala. Siendo economista ya había dado afuera charlas para cinco mil personas. En la actualidad hemos hecho presentaciones monstruosas. Las dos de Parque Lezama. En Córdoba con dieciocho mil personas o en Mendoza con veinte mil presentando la dolarización. En Tucumán treinta mil. Lo que pasó es que se fue de escala.
- ¿Qué te genera eso a vos?
- Hay dos elementos. Uno es que me produce mucha satisfacción cómo las ideas de la libertad están llegando a la gente. Me parece maravilloso. Hay una anécdota que cuenta Bertie Benegas Lynch, el hijo del prócer Alberto Benegas Lynch hijo, de cuando estaba haciendo la obra de teatro "El consultorio de Milei". Era una charla de economía con humor. Recuerdo a Diego Sucalesca haciendo de paciente atribulado y a Claudio Rico que hacía las imitaciones. Mi hermana hacía de mi asistente y también había fotos de mis hijitos de cuatro patas. La obra se la dedicaba a Adam Smith, a papá, y se lo dedicaba también a los chicos y del otro lado tenía cuadros de Friedman y Hayek y uno de Keynes. Cuando Rico me imitaba a mí jugábamos a los dardos con el de Keynes.
- Era tu universo perfecto.
- Era muy divertido. Hubo un momento en el que la batalla cultural se saturó. Cuando Alberto Fernández consigue el resultado tremendo en las PASO fue muy shockeante. No podía parar de mirar el televisor y justo el único canal que transmitía a las tres de la mañana era Crónica. Ahí aparece un pseudo-economista diciendo que en el Gobierno de Alberto había que censurar a todos los economistas liberales. Después esa persona fue muy cercana a Leandro Santoro. Sucede que este era el asesor de medios de Alberto y él sí pidió por mi censura. Lo hizo en el programa de Fontevecchia. Decía que los medios no me podían dar entidad. En C5N pidió dos veces por mi censura. Ahí me di cuenta de que la batalla cultural estaba complicada y que me parecía que la única forma de enfrentarlos era metiéndome en el barro.

- ¿Cómo es convivir con las formas de la política viniendo de afuera? Los aprietes, el intento de coimas, operaciones, entre otras cosas.
- Al principio te molesta pero después te acostumbrás. En un momento mi asesor me dijo: "Mirá, necesito que me cuentes los esqueletos que tenés en el ropero". Le dije que no tenía ninguno y me dijo que los iba a buscar igual. A los dos meses, me comenta: "No encontramos nada pero eso es lo malo, te lo van a inventar". El tema es ese, tengo claro que me van a inventar cualquier cosa. Cuanto más alto estemos en los números son más capaces de decir cualquier cosa. Me imagino la próxima operación son capaces de decir que hasta maté a Kennedy. Y sí. Me acusan del plan Cóndor y yo no había nacido.
- Ahora quiero migrar hacia el plano futuro. Quiero que me cuentes con cuántos ministerios te quedarías y qué función cumplirían si fueras presidente.
- Son ocho ministerios los que van a quedar. El ministerio de Economía que obviamente se va a ocupar de ella. Relaciones Exteriores, Infraestructura. Ahí vamos a cambiar el modelo y llevarlo al de la chilena que es lo que tiene que ver con la iniciativa privada. Además, hemos hecho mejoras que tienen que ver con trabajos que hicieron los peruanos y los suizos para que funcionen mejor. No sólo eso. Vamos a poner un ministerio el Capital Humano. Va a tener las partes de la niñez, salud, educación y eso interrelacionado con el trabajo.
¿Para qué? Para que vayas formando a los individuos de capital humano. Ya sea de primera generación que se alimenten y que tengan salud. Y de segunda generación tiene que ver con la educación. Es para que la gente paulatinamente vaya dejando los programas sociales y se pueda reinsertar en el mercado laboral. Después tenés Seguridad. Defensa, reformar la ley de defensa nacional. Obviamente que se modifica la inteligencia y el sistema carcelario. Nace una nueva doctrina acá. Se murió la doctrina Zaffaroni y acá el que las hace las paga.
- ¿Qué referencias de país en términos de Seguridad tenés?
- Fijáte lo que pasó en Nueva York. A inicios de la década del 60 empezaron a aplicar las ideas que después trajo acá Zaffaroni. Eso hizo que en veinte años Nueva York fuera la ciudad más riesgosa del mundo. Después vino Guilani y aplicó todo lo que se llama el análisis económico del Derecho inspirado en Gary Becker, en un artículo del año 68' que se llama "Crimen y Castigo". Lo escribió cuando daba clases en Columbia. La verdad es que la evidencia empírica está de nuestro lado. Después queda el que voy a definir último de todos que es el ministerio del Interior. Es el más político de todos.
- ¿Cómo ordenarías al ámbito monetario y fiscal de la Argentina?
- Hablamos del plan Motosierra. Estas cosas que estoy contando son sólo una parte de las reformas de primera generación. Hay reformas de primera, segunda y tercera generación. En las primera entra la reforma del Estado. Implica reducir el gasto público, reducir impuestos y eliminar regulaciones. En la disminución del gasto público, vamos a eliminar la obra pública y aplicar el sistema de iniciativa privada a la chilena. En eso está trabajando el ministerio de Infraestructura en las sombras. Otro tema que también es muy importante es la eliminación de las transferencias discrecionales de Nación a Provincia. Es un gasto enorme, son cinco puntos del PBI.
También estamos trabajando la idea de eliminar los subsidios económicos completamente. Básicamente es recalibrar la ecuación económica financiera del contrato. No como lo hizo Aranguren que fue gradual y mal. Sino que lo hacés recalibrando todo el contrato. Ahí tenés cinco puntos más. Y tenés lo de la eliminación de la obra pública. Ahora, ¿qué pasa cuando tocás todo eso? De ahí muerden todos los políticos. También queremos avanzar en la privatización de empresas. Nosotros creemos que es un oxímoron una empresa estatal. Hay que eliminar los regímenes de privilegio en términos de jubilaciones.
- ¿Crees que está bien la renegociación de la deuda?
- ¿El canje reciente? El rollover es parte de la vida misma. La pregunta es la siguiente. Dado que Lacunza, Laspina y Tetaz y todos los economistas que tiene Juntos por el Cambio que hicieron ese documento que tiene fallas técnicas, habría que preguntarle a ellos qué opinan. ¿No? ¿Quién fue el del reperfilamiento? Lacunza. La verdad es que ahí plantear esa discusión con errores técnicos es un problema. Lo que tenés que analizar ahí es que tenés dos tipos que están en la lona. El Estado está en la lona y los bancos están cargados de títulos de la deuda argentina. Ya sea del Banco Central o del Estado. Entonces, el rango de negociación, ¿cuál es? Están viendo cómo hacen para que no exploten para no quebrar. Es lo mismo que el fondo, es híperlaxo con Argentina porque sabe que si no es así, lo quiebra. En ese sentido, me parece que meter la política en un algo tan básico como un problema de rollover es un sinsentido. El Gobierno va a hacer todo lo posible para que estalle todo después de las elecciones; lo que les importa es tener el poder.
- Hace poco, si no me equivoco, se levantó un acampe en 9 de Julio. ¿Qué pensás de los piqueteros?
- Los piqueteros hacen todo eso porque Larreta se los permite. Dice que va a darle seguridad a la Argentina y no puede manejar los piquetes. Durante toda su gestión, los piqueteros hicieron todo lo que les dio la gana.
- ¿Y qué harías con ellos?
- Lo primero que tenés que hacer es meter presos a los cabecillas. Además, le sacás el gerenciamiento. Que dejen de ser los gerentes de la pobreza. Se lo das a tipos que tienen el acceso directo que son los intendentes. Lo que no se dan cuenta es que el intendente te está pateando la calle todo el tiempo. Si se hace el loco lo van a buscar. Es otra forma de hacer política. Después podés pedir contraprestaciones y tenés formas de auditar. A estos tipos les estás dando guita para romper el sistema democrático.

- ¿Cuál es el principal problema de la Argentina?
- El déficit fiscal. Cuando mirás la historia argentina, desde el año 1901 hasta ahora tuvo veintidós crisis. Veinte tienen origen fiscal. Detrás del escándalo fiscal hay una cuestión filosófica. Lo que llamo el modelo de la casta política. Llamálo populismo si querés. Es eso de que donde hay una necesidad nace un derecho. ¿Cuál es el problema? Que las necesidades son infinitas y a los derechos alguien los tiene que pagar. Los recursos son finitos. Le economía y el libro mercado lo resuelve mediante el sistema de precios y propiedad privada. División del trabajo. En el caso de los políticos, eso no les gusta. No les gusta la mano invisible del mercado, les gusta la garra ladrona del Estado.
¿Qué es lo que pasa? Eso se manifiesta en déficit fiscal. Lo primero que hacen los políticos chorros es que se financian con deuda. Le tiran el problema a las generaciones futuras. Le hacen pagar la cuenta a nuestros hijos, nietos y gente que no nació. Una inmoralidad. Argentina es el máximo defaulteador serial de la historia moderna. Cuando no se pueden endeudar más emiten dinero. Generan inflación y cuando no les queda más remedio suben los impuestos. En este modelo, arrancaste siendo el país más rico del mundo a inicios del siglo XX y hoy somos 140 al tipo de cambio paralelo. Tenemos 45% de pobres, 10% de indigentes y la verdad es que si seguimos así vamos a ser la villa miseria más grande del mundo.
- Volviendo a la reforma monetaria, ¿cómo profundizarías?
- Es una reforma del sistema financiero que a la postre nos permita eliminar el Banco Central. Todos lo tratan de una locura pero la discusión tiene tres aristas: una moral, otra técnica y una política. La moral es: "¿Vos estás a favor del robo?". Cuando entendés que el Banco Central es un mecanismo de estafa por el cual los políticos le roban a la gente, imprimiendo dinero para financiar el déficit, ahí tenés un tema moral. A muchos políticos les parece bien robarle a la gente. Después hay una discusión técnica sobre si es posible hacerlo o no. Están los trabajos de Emilio Ocampo y los que hicimos nosotros. La verdad es que sí se pude hacer.
Si tomás el tipo de cambio paralelo, la sumatoria de la base más las leliqs puede andar en el orden de los 35.000 millones de dólares. La basura de los políticos están a favor de aprobar un presupuesto con ese déficit para seguir con la joda de la política pero pero no para tomar esa deuda y terminar de una vez por todas con el problema de la inflación. Ahí aparece el problema moral y político. Los políticos no quieren dejar de robar. Este Gobierno de delincuentes le robó a los argentinos en sus tres primeros años 16 puntos del PBI. 5,3 del PBI por año. 25.000 y 30.000 millones de dólares por año. Nos roban con la inflación. ¿Alguien puede estar de acuerdo con eso?
Oficialismo y oposición
Javier Milei afirmó que el peronismo es "la respuesta de la implementación de un sistema fascista en la década del 30. De hecho, Perón fue parte de ese mismo golpe. Frente a ese régimen fascista que se impuso, el peronismo nació como una respuesta a esa locura".
Definió a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner como una "chorra" y al Gobierno del presidente Alberto Fernández como "deplorable".
Señaló al expresidente Mauricio Macri como "alguien que lo intentó y no pudo porque estaba rodeado de impresentables como lo son los radicales, la Coalición Cívica y las palomitas del PRO".
Reveló que la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, "es una persona que nunca me mintió" y determinó al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, como "el ser más siniestro que existe en la política".
Respecto a las alianzas electorales, el economista expresó: "Si quieren la confluencia de sectores duros y que tienen una visión alineada con las ideas de la libertad no tengo problema. No me puedo mezclar con los eternos perdedores y decadentes de los radichetongos, la coalición cínica y las palomitas. No son muy distintos al kirchnerismo".
- ¿Qué es el peronismo y qué le hizo a la Argentina?
- Es la respuesta de la implementación de un sistema fascista en la década del 30. De hecho, Perón fue parte de ese mismo golpe. Frente a ese régimen fascista que se impuso, el peronismo nació como una respuesta a esa locura. El problema es que cuando el peronismo llegó, en lugar de agarrar y volver a la economía de mercado previo de que fuera contaminada por los radicales a partir de Yrigoyen, inventó algo así como el helado caliente. El círculo cuadrado. En lugar de ser el fascismo entre dos patas, un acuerdo entre los empresarios chorros y los políticos ladrones, sumó una pata más. A la luz de los hechos fue un fracaso.
- Imagináte que no sé quién es Cristina Kirchner, ¿cómo me la presentarías?
- La chorra.
- ¿Creés que fue lo peor que le pasó al país?
- Sí. El peronismo hizo mucho daño en esta construcción del fascismo de tres patas. Con muchísimos excesos. El kirchnerismo vino y los perfeccionó.
- ¿Cómo considerás que cierra su mandato el presidente Alberto Fernández?
- Es un Gobierno deplorable. Con lo cual, está cabeza a cabeza con el impresentable de Alfonsín.
- ¿Qué representa para vos la figura de Mauricio Macri?
- Alguien que lo intentó y no pudo porque estaba rodeado de impresentables como lo son los radicales, la Coalición Cívica y las palomitas del PRO.
- Te voy a nombrar dos personas y quiero que me digas qué pensás de ambos. Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta.
- Patricia Bullrich es una persona que a mí nunca me mintió. Larreta es el ser más siniestro que existe en la política.
- ¿Arreglarías con Patricia Bullrich si ella rompe con Juntos por el Cambio?
- Si quieren la confluencia de sectores duros y que tienen una visión alineada con las ideas de la libertad no tengo problema. No me puedo mezclar con los eternos perdedores y decadentes de los radichetongos, la coalición cínica y las palomitas. No son muy distintos al kirchnerismo. Piensan igual. La diferencia es que tienen buenos modales y son mucho más cobardes. Cuando este Gobierno de impresentables manda a controlar los precios con la patota sindical, la crítica de Juntos por el Cambio fue que no tenían que hacerlo de esa manera, sino que tenían que mandar a las fuerzas de seguridad. Están violentando el derecho de seguridad. Uno con mecanismos ilegales y el otro es legal pero ilegítimo. Sienten el mismo desprecio por el sistema capitalista; o acaso de quién fue la Ley de Góndolas. De la señora Carrió.
- En caso de perder las elecciones de este año, ¿seguirías con la política o darías un paso al costado?
- Si no nos tocara llegar a la presidencia, vamos a tener un bloque de diputados muy importantes. A mí me quedan dos años más de mandato como diputado, los cuales voy a cumplir. Una vez que se da esa situación, si mi tiempo en la política se terminó me voy. ¿Cuál es el problema? Lo dije. Me voy a dedicar a estar con mis hijitos de cuatro patas, a seguir viviendo de dar charlas y conferencias y a estudiar.
- Ahora, vamos a un plano más personal. ¿Qué tiene que pasar para que Javier Milei esté realizado?
- Soy una persona que vive consistente con sus preferencias. Me podría morir mañana y no tendría nada de lo que arrepentirme. Vivo consistente conmigo mismo.
- ¿Sos feliz?
- Absolutamente. De hecho, el protector de pantalla de mi computadora dice ANTF, la alegría no tiene fin.
- Muchas gracias, Javier.

