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En el corazón de Vaca Muerta, la preocupación pasa por la "suma de todas las promesas"

Rolando Figueroa fue electo gobernador de Neuquén y, con su llegada, se reconfigurará no solo el mapa político, sino también el económico de una provincia rica con pueblos pobres. En Añelo, corazón del yacimiento Vaca Muerta, el intendente se suma a este reclamo.

Fernando Banderet es el intendente electo de Vaca Muerta... perdón, de Añelo. Así se llama el municipio en el que está el corazón de la mayor esperanza gasífera y del petróleo no convencional del país y que podría generar un superávit económico capaz de licuar buena parte del gasto público argentino. 

Sin embargo, Banderet ya alerta que el pueblo que ve pasar los camiones todos los días, va a modificar sustancialmente las condiciones de la distribución de lo producido ya que nada queda ahí. Ni siquiera tienen gas natural ni agua potable. "No queremos ni más ni menos de lo que es nuestro. Fijate vos que hoy no podemos pagar los sueldos si no es por el auxilio de la gestión provincial", señala.

Efectivamente, el actual intendente Milton Morales necesita cerca de $20 millones de pesos para asistir los gastos corrientes y el pueblo de 9000 habitantes, sin más construcciones e inversiones que las dedicadas a atender al yacimiento más importante del país, no tiene herramientas propias para intervenir en la dinámica económica que sigue siendo atendida únicamente en la sede central de YPF en la Ciudad de Buenos Aires y en la capital provincial de Neuquén. 

Fernando Banderet es el intendente electo de Añelo

La elección de Añelo fue un verdadero batacazo político, más allá que haya triunfado el candidato apoyado por el oficialismo local, pero escindido de la dupla más potente del Movimiento Popular Neuquino representado por el gobernador Omar Gutiérrez y el gremio petrolero que tradicionalmente manejó Guillermo Pereyra. 

Añelo fue uno de los primeros pueblos que jugó abiertamente con Rolando "Rolo" Figueroa quien, por ahora, sigue descansando luego de su impactante triunfo con Comunidad, su fuerza política con la que compitió por fuera del MPN. Pero a través de algunos de sus voceros ya dejó en claro que no será el jefe ni se aliará linealmente con sus antiguos socios políticos por los cuáles llegó a la diputación nacional luego de haber sido el vicegobernador de la primera dupla que presentó Gutiérrez. El otro fue el derrotado Marcos Koopmann.

El apoyo desde un primer momento de Añelo a Figueroa será decisivo para adelante. En Neuquén, además de un cambio de gobierno, se producirá - indudablemente - un reacomodamiento integral del esquema de poder y negocios de la provincia, administrada con mano de hierro por Jorge Sapag hasta hace quince días. Si bien nadie se anima a decir que perderá ese poder, lo cierto es que, por lo menos, deberá rediscutir la administración de la producción local de ahora en más. 

Banderet es un especialista en recursos humanos que no se percibe dentro de ninguna línea política en particular pero, como todo ser pensante de esta provincia, se percibe como militante del MPN aunque sin terminal política. Tuvo un breve paso por el gremio petrolero, pero su trayectoria estuvo más vinculada con la construcción, de ahí que muchos lo sindican como aliado del gremio que hoy le pelea mano a mano el poder sindical a los tradicionales referenciados con Pereyra: el gremio de la Construcción. 

Lo que plantea el intendente electo es similar a lo que siempre reclamaron sus aliados que lo precedieron en la gestión, Darío Díaz - también especialista en recursos humanos - y Milton Morales. Ambos percibían que siempre quedaban en medio de una pelea de intereses entre el gremio (hoy a cargo de Marcelo Rucci) y el gobernador quien es, en definitiva, el que firma los cheques para el pago de los sueldos de esta comunidad de Añelo, que duplicó su población en cinco años pero que no pudo retener los recursos para hacer frente a ese boom desordenado, muy similar al de un barrio del conurbano bonaerense. 

"Seguramente con el nuevo gobernador podremos reestructurar esa tirante y lastimosa relación que teníamos con el gobierno central de la Provincia. Se lo dije claramente a Gutiérrez en la última oportunidad que estuvimos juntos. Añelo no merece el destrato que recibe, su pueblo ve pasar la riqueza y se da cuenta que no le queda nada", le dijo a MDZ Banderet.