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Nueva era con los mismos ejecutores: el PJ tiró la toalla, De Marchi cosecha y Cornejo piensa en la Nación

El poder en Mendoza tendrá un sacudón, pero hay muchos reacomodamientos. El peronismo eligió a candidatos de bajo potencial, con una señal tácita a De Marchi. Hacia septiembre la elección se puede polarizar, con un giro a la derecha. La nueva era necesitará más negociación, en un contexto complejo.

El fenómeno sincrónico que se generó en Mendoza para las elecciones 2023 trascendió lo que cualquier partido político podría haber calculado. Finalmente ocurrió que se alinearon el quiebre de Cambia Mendoza, la restricción de la reelección de los intendentes, la huelga de ambiciones caídas del peronismo y el surgimiento de un nuevo frente ecléctico que apuesta a cosechar dirigentes y votos sin preguntar. El resultado es incierto pero obligará a ejercitar músculos adormecidos en todos los partidos y quien resulte electo en septiembre tendrá que gestionar en un país con crisis aguda, con más diversidad política y mucha menos paciencia social en la calle. Allí está, justamente, el primer obstáculo invisible a vencer para todos. 

El oficialismo de Cambia Mendoza tendrá competencia y pone a Alfredo Cornejo en un rol menos cómodo del que esperaba. Omar De Marchi deberá liderar una alianza que combina dirigentes del Pro, exfuncionarios de Francisco Pérez con libertarios, radicales desencantados y hasta dirigentes que están más preocupados por el nepotismo que por la democracia. A su alrededor armó un esquema que parece potente, pero complejo para afinar por la diversidad de orígenes, intereses y proyectos. Pero ayer quedó en evidencia que hay un intangible que buscará capitalizar. El peronismo mendocino dio una muestra explícita de su baja ambición para gobernar. Y al ser un partido que vive del poder, es para pensar si están jugando a perder.

Carmona - Paponet, la fórmula del PJ. 

Hay 4 fórmulas, pero no hay ninguna. Los dos principales candidatos a gobernador no tienen la relevancia política que el PJ necesita. No son renovadores, no tienen antecedentes potentes y no llegan con el apoyo que un dirigente de ese frente necesita para revertir un presente nefasto desde lo electoral. Guillermo Carmona le pone el cuerpo en el peor momento, pues tiene el peor de los lastres: es el único funcionario nacional del gobierno peor calificado por la ciudadanía en la historia reciente. Imposible despegar al candidato del peronismo del mal presente nacional. Todo lo contrario. Hubo intendentes ajenos a la negociación, entre ellos Matías Stevanato (el más cercano a Omar De Machi); y Roberto Righi (que desistió de ser candidato). Emir y Omar Félix tuvieron acercamientos, pero tibios.

La poca potencia del PJ puede generar varios efectos electorales y De Marchi busca cosechar, tomando la señal que le dieron los intendentes con los que dialogó desde hace meses. Gran parte del futuro se lo jugará en las PASO, que serán encuestas vinculantes para lo que ocurra en septiembre.  

Como si fuera un remate, los candidatos se cruzaban bajo golpe de un martillero. Y lo rupturista que fue el escenario político, derivó en un reacomodamiento extraño, más endógeno que renovador. En Cambia Mendoza los intendentes que no pueden ser reelectos tienen un plan retiro asegurado: Marcelino Iglesias, Gustavo Soto, Miguel Ronco y Walther Marcolini irán a la Legislatura. Quedaron afuera de las listas dirigentes potentes como Tadeo García Zalazar, Jimena Latorre y Pamela Verasay (ambas con mandato legislativo aún), quienes podrían tener lugar trabajando en un posible gabinete. Natacha Eisenchlas será reelecta en la Legislatura y Marcelo Rubio baja al Concejo Deliberante de Capital, su primer amor. Hay, en cambio, una impronta más fresca en las candidaturas a intendente de algunos departamentos. Y pocas mujeres liderando listas. La arquitecta  Érica Pulido, de Godoy Cruz, y la abogada Mercedes Rus encabezan listas para la legislatura. Andrés Lombardi declinó su ambición de ser intendente de Las Heras y también será reelecto para acompañar a Cornejo en el mismo lugar que ahora.

Cornejo firma la lista. 

El exgobernador apunta a ser reelecto de manera alternada, algo que nadie logró desde el retorno de la democracia. Como posible gestor quiere ejecutar algunas de las medidas que ya sembró, como los cambios en la justicia, avanzar en la reforma educativa y ejecutar los 1023 millones de dólares que Mendoza tiene disponibles. Igual, el horizonte está en el Este; en Casa Rosada. Por la necesidad que tendrá el gobierno federal por la crisis y por lo que Mendoza pueda capitalizar. Cornejo cedió el espacio de la vicegobernación como gesto hacia Patricia Bullrich, aún con el daño interno que puede hacerle. Cree que gran parte del futuro se juega en la relación con Casa Rosada y que el futuro de sillón de Rivadavia dependerá del respaldo de los gobernadores. 

A último momento los empresarios de Activá Mendoza dieron un portazo y no participarán de las PASO, aún cuando tenían listas alternativas. De Marchi sacó a red para pescar.  Luis Petri tampoco pudo captar a ese sector. Más allá de ello, fue prolijo y armó su lista, con Patricia Giménez como candidata a vicegobernadora. La mujer tiene una trayectoria fuerte como funcionaria y como legisladora: fue la más férrea opositora a Guillermo Moreno cuando se manipularon los datos del INDEC. La candidatura de Petri tiene un rol de legitimación, pero puede captar votos descontentos dentro del radicalismo.

De Marchi sumó en su nueva alianza, pero deberá liderar un grupo muy diverso. 

El nuevo frente La Unión Mendocina tiene un relleno particular y para armarlo cedieron a varios caprichos, como la exigencia de Daniel Orozco: lleva a su pareja como candidata a legisladora, espacio que le habían negado en Cambia Mendoza. También se sumaron a la aventura dirigentes que hasta hace una semana aplaudían a Cornejo. Y muchos dirigentes que no cuajan en el discurso de De Marchi por su cercanía a Sergio Massa o por su currículum de gestión. El armado es similar al del oficialismo en cuanto a la apertura, pero ejecutado de manera intempestiva como hizo José Ramón en Protectora (salvando las distancias). 

Con ese escenario la elección en Mendoza puede polarizarse en septiembre, con un giro hacia la centro derecha y con candidatos que van a pescar en el mismo lago, que le hablan al mismo electorado. No hay matices, ni sorpresas allí. 

Quien gobierne lo hará en un contexto político, social y económico dramático. El escenario nacional es incierto. Mendoza tendrá una oportunidad extra por la disponibilidad de recursos, pero con una complejidad política desconocida. En el oficialismo creen que habrá más paridad. Incluso le bajan el precio al rol legislativo, porque creen que habrá más tensión nacional que local. Igual, hay un cambio de época, aunque con los mismos ejecutores.