Renuncias, candidatos inesperados y frustraciones en el armado de las listas
En las elecciones 2023 han confluido hechos que parecen azarosos, pero tienen puntos en común. Una especie de sincronicidad, para profanar a Jung, que se da en un momento justo: la ruptura de Cambia Mendoza, la entrada en vigencia de la limitación de la reelección de los intendentes, el ocaso del peronismo y el surgimiento intempestivo de una nueva alianza que funciona como espejo del oficialismo. Las consecuencias desbordan, incluso, a los propios gestores de cada partido, creando el peor de sus mundos; la incertidumbre.
Esa sincronicidad de hechos, sin embargo, no necesariamente produce efectos renovadores. En los primeros minutos después del aparente big bang político los armados tienen mucho más de reconstrucción, de collage, que de nueva era. Candidatos impensados, reciclaje, renunciamientos de jóvenes dirigentes y muchas decepciones.
El ejemplo más cabal de la estrategia frankenstein es la elección de quienes acompañarán a los candidatos a gobernador. Hebe Casado se convirtió en candidata a vicegobernadora de Alfredo Cornejo y, curiosamente, deberá estar eternamente agradecida a su rival Omar De Marchi. La ruptura del Pro le subió el precio al sello de ese partido y, en la misma línea de coincidencias, la necesidad de tener un gesto de gratitud desde Mendoza hacia ese partido, y en particular a Patricia Bullrich, le valió la postulación. Es un gesto que demuestra que la ruptura se paga caro. Cornejo y Casado le hablan casi al mismo público e incluso restringe aún más el universo político del oficialismo, con un giro aún más agudo hacia la centro derecha. La médica tiene un perfil reaccionario, virulento y bordea el negacionismo. Detrás quedaron cuadros políticos de primera línea formados en el radicalismo, e incluso en el PRO. La mayoría son decepcionadas.
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Lo de Orozco ya fue comentado: un dirigente nacido como espejo de Julio Cobos, pero que hizo su propio camino; un sendero híper personalista y que sigue embarullado. El intendente de Las Heras lleva a La Unión Mendocina su capital político y la mochila con los escandaletes, problemas y caprichos. Ese sector ha sumado peronistas despechados, lejanos a la renovación. Es el caso de Jorge Omar Giménez, exintendente y actual funcionario del massismo. Y se le generarán problemas internos por los acuerdos intempestivos, como lo que puede pasar con Diego Martínez Palau, que era el candidato cantado a intendente de Las Heras y ahora deberá lidiar con el intendente, pero como parte de su mismo frente.
Renuncias, ausencias y desmotivaciones
Una de las sorpresas ingratas para el nuevo frente fue el renunciamiento de Sebastián Bragagnolo como candidato. El joven intendente era el que más ponían en riesgo con el quiebre, pero nada hacía suponer que corría riesgo su reelección. Según aseguran, la decisión personal la tenía tomada hace un año, pero se lo comunicó a De Marchi hace mucho menos tiempo. Es una de las figuras más relevantes de ese espacio y también el que más proyección tenía. Alrededor de esa decisión hubo muchas especulaciones. Él lo resume de manera más simple: querer volver a una vida “normal”, de familia y dejar el ajetreo de la actividad pública por un tiempo.
El radicalismo cree que tiene una oportunidad inesperada en Luján, el departamento que más creció, con Natalio Mema como candidato renovador. No estará Bragagnolo en la boleta, pero sí De Marchi. Igual, para todos será una prueba nueva, pues con la boleta única se amengua el impacto del arrastre de votos.
La salida de Bragagnolo no es una buena noticia, pues es parte de la generación que debería renovar la dirigencia. En la misma lista está el radical Tadeo García Zalazar, que puede no ir en las listas luego de ser dos veces intendente y haber quedado en la gatera para ser gobernador.
El peronismo mendocino también es parte de la sincronicidad para beneficio ajeno. Los candidatos que impulsarían los sectores más potentes no tienen potencia para ser competitivos. Es lo que ocurre con Omar Parisi, que tiene una trayectoria discreta, y de Guillermo Carmona, atado a Alberto Fernández en el peor momento posible. Claro que en ese sector es todo indefinición y no hay certezas aún. Incluso hasta última hora se negociaba si Roberto Righi era candidato de uno u otro frente.
La sincronicidad entre pensamientos, estrategias, sucesos azarosos y hechos ha construido una nueva etapa política en Mendoza. El problema es cómo formarán gobierno con esa arquitectura ecléctica.


