Omar De Marchi se encamina a romper su alianza de ocho años con Alfredo Cornejo
Muy probablemente, antes de que comiencen los festejos de Semana Santa, el tablero electoral de Mendoza comenzará a tomar su fisonomía definitiva, al menos dentro del plano del oficialismo, cuando Omar De Marchi finalmente anuncie de qué manera jugará en las próximas elecciones para llegar al objetivo que se fijó de convertirse en gobernador. Y en ese movimiento de piezas, algo se adivina a esta altura después de meses de incertidumbre alimentadas por el propio dirigente del PRO: el lujanino se encamina a romper su alianza dentro de Cambia Mendoza, para estructurar un nuevo frente que salga a disputarle no solo la elección sino también la autoridad a Alfredo Cornejo en la provincia.
Estos últimos días estuvieron cargados de cierto frenesí político que volvieron a incluir presiones a nivel nacional sobre lo que ya tiene aparentemente decidido el lujanino. Voceros del PRO (que no fueron otra cosa que transmisores de un mensaje de Patricia Bulrrich) filtraron a la prensa que le pedirán a De Marchi que el lunes 10 de abril inscriba al PRO como parte del frente Cambia Mendoza y, en caso de no hacerlo, autoridades nacionales del partido efectuarán el trámite un día más tarde, el 11 de abril. Dicho de otra manera, quiera o no quiera el presidente partidario de los amarillos en Mendoza, de prepo el PRO seguirá dentro de la coalición oficialista por una decisión de sus representantes nacionales.
La respuesta que salió desde acá marcó el camino de la salida que se aproxima. “La gente no vota partidos, vota candidatos. Sea que estos vayan por afuera o por adentro de cualquier frente. Así que pueden tomar la decisión que quieran”, desestimó uno de los operadores políticos de De Marchi en la noche del sábado.
¿Cómo impactará la posible noticia de la ruptura en Cornejo? No hay mucho misterio en esta etapa de la incipiente campaña. El candidato radical hace ya unas semanas que lo pasó a pérdida a De Marchi consciente de que, haga lo que haga, un daño ya provocó. O, para ser más precisos, serían dos los daños importantes generados al menos. Uno de ellos fue el que le ocasionó a la propia coalición oficialista, lastimada por la fuga de dirigentes que se fueron detrás de la expectativa de otra candidatura.
Y el otro, no menos importante, fue la manera en que se dañó el relato de Cambia Mendoza. De Marchi no es un candidato más, hasta hace nada fue uno de los aliados de los radicales y ahora la base de su mensaje electoral está centrada en las críticas hacia la gestión de Rodolfo Suárez y que fueron en algunas oportunidades muy duras. Asimismo estamos asistiendo a una confrontación personal con Cornejo al que, sin muchos rodeos, el exdemócrata lo acusa de querer llevar a Mendoza a niveles de caudillismo como el de Formosa o el de Santiago del Estero.
Las encuestas propias le despejan a Cornejo por ahora el temor a perder en septiembre, lo que implicaría no solo el fin de este ciclo de la UCR en el poder que lleva ocho años y que apuntan a perpetuar vaya uno a saber por cuántos más. En el fondo, una derrota marcaría el camino del declive inexorable para quien hoy es el hombre fuerte de la política local y no da muestras de querer abandonar por el momento ese sitio.
Cifra más o menos, Cornejo tiene una intención de voto que ronda hoy los 40 puntos. Nada que ponga en peligro en el contexto actual su ambición personal de llegar al bronce y convertirse en el primer gobernador desde el regreso de la Democracia en resultar electo dos veces. El peronismo se desbarranca sin freno (y sin candidato a gobernador aún) hacía un piso histórico de 18 puntos. De Marchi desconoce los resultados de las encuestas encargadas por el gobierno por parciales, en donde aparece en este mes de marzo con una perspectiva de conseguir 12 puntos. Nuevamente, cifra manipulada más o menos, la realidad aumentada le dice a De Marchi que podría estar en los 20. Podría conseguir con este resultado hacerse de capacidad de daño a futuro con con un importante bloque de legisladores propios en la Legislatura. Pero ese número lo deja lejos, todavía, de la posibilidad realista de un triunfo.
Entonces ¿Por qué tanto lío por parte del radicalismo? Juegan aquí un puñado de factores. Algunos de ellos resultan, si se quiere, intrascendentes para la elección en sí. Uno es la intolerancia propia de alguien acostumbrado a controlar la mayoría de las variables políticas de la provincia desde hace mucho tiempo, para quien esta fuga resulta insoportable. Puede existir también el fastidio que genera tener que enfrentar una campaña que lo sacará de su zona de confort que es, sin dudas a esta altura, la confrontación permanente con el kirchnerismo.
Existe, sin embargo, también un miedo profundo para Cornejo. Conocedor de la realidad del electorado mendocino que tiene una manifiesta tendencia a la volatilidad, es consciente de que ninguna elección está ganada de antemano. El fenómeno de la irrupción de terceras fuerzas es recurrente en la historia política de los últimos veinte años en la provincia y este 2023 podría no ser la excepción. Existe un desgaste manifiesto de buena parte de la sociedad a la hora de votar a los partidos tradicionales y, además, la gestión de Rodolfo Suárez no ayuda ni mucho menos. La propia figura de Cornejo está atravesada por un desgaste también. Y allí es donde busca abrevar De Marchi para sumar caudal electoral: apuesta a convertirse en el receptor del descontento y de la calentura tanto por las formas de Cornejo como por la fallida administración de Suarez.
Ahora bien. Si, como se presenta el futuro cercano, De Marchi se va de Cambia Mendoza ¿A dónde se va? Por lo pronto, si su decisión se confirma, lo hará sin el PRO. En esta última semana de definiciones buscó tranquilizar a los suyos, un tanto inquietos por la posibilidad de que la ruptura los deje sin financiamiento para la campaña. Sobre todo, la que le baja Horacio Rodríguez Larreta desde la ciudad de Buenos Aires. “¿Qué financiamiento?”, les preguntó. “Nos han ayudado con algunas cosas de logística, nos pagaron algunas encuestas pero no hay mucho más que eso”, les minimizó.
Pero sobre todo, hay un frente ya conformado que lo está esperando y que se mantiene expectante por su definición. Es el que ya constituyeron el Partido Demócrata, el de los Jubilados, la fuerza de Carlos Ianizzoto y, sobre todo, Unión Popular de Jorge Difonso y el Partido Libertario de Javier Milei.
Difonso es quien más apuesta por este armado. De hecho ya lanzó su candidatura a gobernador, convencido de que debe existir una fuerza capaz de presentarse ante la sociedad tan lejana del radicalismo como del kirchnerismo. En caso de que De Marchi los lidere, está dispuesto a correrse del centro de la escena independientemente de que, luego de charlas y conversaciones que se estiraron mucho en el tiempo, ya está un tanto cansado por la indefinición de su potencial aliado.
Será un poco variopinta esta construcción electoral. Convivirán ex integrantes del PD que terminaron muy peleados entre sí, el massismo, los jubilados y los libertarios que, bajo el slogan de que se acerca el final del dominio de las castas políticas, podrían terminar llevando a un candidato que forma parte del establishment de la política mendocina desde hace un par de décadas. Deberán explicar estas contradicciones en la campaña, aunque hoy no sea esta la preocupación principal. El tema hoy para De Marchi (y en buena medida para el resto de las fuerzas en Mendoza) es qué hará Javier Milei.
Sumarse a este frente significa, para él, sin dudas la posibilidad de captar todo lo que pueda la atención que ya captó Milei en el electorado mendocino en su aventura de llegar a la Casa Rosada. Hoy, ya se sabe, es el candidato a presidente más votado en la provincia y está pescando tanto en la pecera del votante de Cambia Mendoza (sobre todo entre los jóvenes) como en la del kirchnerismo (fundamentalmente en los sectores medios y bajos).
Sin embargo tres elementos le jugarían en contra a la intentona. Uno de ellos es que Milei no se está dedicando a armar juego en las provincias y está concentrado solo en su estrategia a nivel país por el momento. El otro, es que no necesariamente el hecho de que venga y le levante la mano a algún candidato local se transformará en un traspaso directo de intención de voto. Milei puede llegar a ser la novedad. De Marchi, quizás no lo sea tanto. Y por último: Milei crece sin parar ante el descontento de la mayoría de la ciudadanía con una dirigencia que no da respuesta a sus problemas y que además los empeora. Cornejo es parte de esa dirigencia, sin dudas. Pero el diferencial positivo de su imagen que todavía conserva en Mendoza, más allá del desgaste, podría terminar amortiguando ese impacto. Pero para que algo de todo esto suceda habrá que esperar algunos días más a que De Marchi finalmente diga que hará.