¿Sergio Massa gobernador? Qué hay detrás de esa versión dentro del Frente de Todos
Una colección de fotos con las máximas autoridades del FMI y con influyentes funcionarios del gobierno de los Estados Unidos. Llega a Buenos Aires y participa de la presentación del anuncio junto con Claudio Chiqui Tapia del Mundial Sub 20 de Fútbol en nuestro país. Y, a la mañana, felicitó al senador nacional Alberto Weretilnek como nuevo gobernador de Río Negro. “Eso no lo hace otro que no sea candidato a presidente”, le dijo, frontal, un dirigente más que cercano al ministro de Economía, Sergio Massa, a pesar del 7,7% de inflación mensual y los resquemores que ya empezaron a aflorar en el camporismo de La Patria Es El Otro.
Sin embargo, a la par, desde hace quince días alguno que no lo quiere, o pretende que Massa ingrese en una abierta discusión con Axel Kicillof, empezó a filtrar otra posibilidad. La que sea él candidato a gobernador, cargo por el cual jamás pensó aspirar en su larga trayectoria política porque cree que sin una reforma integral todo está sujeto a la discrecionalidad del Gobierno nacional.
Eso hizo encender las luces de alerta en la gobernación de Axel Kicillof, con quien siempre dijo y trascendió por todos lados que mantenía un acuerdo de colaboración política e institucional directa. Hasta dónde llega ese fair play entre ambos que cuesta encontrar una visita protocolar del gobernador a Tigre para participar de un acto con el intendente Julio Zamora, hoy rival local de la esposa de Massa, Malena Galmarini.
Esto lo recordó muy bien hoy un referente de la gobernación bonaerense cuando, sorprendido, escuchaba la pregunta de MDZ sobre la posibilidad de un enroque de candidatos. Axel Kicillof para presidente, Massa para gobernador. “No sabemos nada de eso. Jamás lo hablaron y sería raro que se lanzara esto sin consultar”, dijeron más sorprendidos que preocupados.
En la centralidad del kicillofismo, corriente que sólo abarca a un grupo de funcionarios provinciales, con razón, todo es obligatorio a ser chequeado. Las presiones que recibe el gobernador por parte de Máximo Kirchner y otros hombres con cargo de su gobierno provincial no son pocas. Saben que es el que más fideliza los votos de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner quien aún no definió qué hará.
"Ni Massa ni Cristina pueden decir que no serán nada porque sino termina todo. Esto es de manual. Pero con el 7,7%, la sobreactuación es total", se quejan.
El rumor de Massa Gobernador-Kicillof presidente surgió hace más de quince días como estrategia sorpresa de Cristina Fernández de Kirchner. Nadie tiene dudas que a la vice le queda una jugada por hacer luego de haber vociferado que no sería candidata a presidenta ni a senadora nacional. “Eso todavía no lo desestimes”, le dijo a MDZ un siempre optimista dirigente que se junta en Ensenada cada quince días con el intendente Mario Secco.
Como pasa cada año electoral desde que el Frente Renovador empezó a rediseñar su estrategia electoral, el massismo se apresta a realizar un congreso con todos sus adherentes. La idea es potenciar una estrategia autónoma, lejos de las posibles precandidaturas de Wado de Pedro o Daniel Scioli. "Tenemos que tener candidatos propios en todas las categorías y todos los municipios", dicen sus armadores más cercanos. En el primer congreso, en Parque Norte, en 2019, Graciela Camaño quedó en soledad ante la postura mayoritaria de los presentes que pretendían, y consiguieron, que se aliara con el kirchnerismo camporista.
Dos años después, en 2021, se juntaron en San Fernando, en un ámbito más acotado, para debatir si el massismo se quedaba o se iba del gobierno. Eligieron creer, se quedaron y a los pocos meses Sergio Tomás Massa asumía como ministro de Economía con stickers creados para la ocasión con la leyenda "Super Ministro".
Hoy todo vuelve a estar en discusión. El krichnerismo camporista, en lo único que coinciden con Axel Kicillof, quieren que Cristina Kirchner sea la candidata presidencial. Descreen del Fondo Monetario Internacional y consideran que las negociaciones que se realizan para "llegar a septiembre" con los Estados Unidos corroe su propia base electoral, hoy amenazada por la anarquía de Javier Milei o la ideológica de las fuerzas de izquierda a la que los ya no jóvenes amigos de Máximo Kirchner dejaron de hablarle hace mucho tiempo.